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¿Cuántas veces por semana deberías lavarte el pelo? Esto dicen los dermatólogos

La grasa, el sudor, la textura del cabello y la presencia de caspa determinan la frecuencia adecuada para proteger el cuero cabelludo.

¿Cuántas veces por semana deberías lavarte el pelo? Esto dicen los dermatólogos
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¿Lavarse el cabello todos los días lo daña? ¿Esperar una semana ayuda a conservar sus aceites naturales? La respuesta no es igual para todos.

La frecuencia ideal depende principalmente de la cantidad de grasa producida por el cuero cabelludo, el nivel de sudoración, la textura del cabello, la actividad física y los productos utilizados diariamente.

Para muchas personas, lavarse el pelo entre dos y cuatro veces por semana puede ser una referencia práctica. Sin embargo, quienes tienen el cuero cabelludo graso podrían necesitar hacerlo diariamente o en días alternos, mientras que el cabello seco, rizado, grueso o muy texturizado suele tolerar intervalos más largos.

La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda lavar el cabello según la rapidez con la que se ensucia o se vuelve grasoso, en lugar de seguir un calendario rígido. Una persona con pelo lacio y cuero cabelludo oleoso podría necesitar champú todos los días; en cambio, los cabellos secos o muy rizados pueden lavarse con mucha menor frecuencia.

¿Cómo saber si necesita lavarse más seguido?

El propio cuero cabelludo suele mostrar cuándo la frecuencia de lavado resulta insuficiente.

Conviene adelantar el siguiente lavado cuando aparecen:

  • Grasa visible en las raíces.

  • Olor o sensación pegajosa.

  • Sudor acumulado después del ejercicio.

  • Picazón relacionada con suciedad o residuos.

  • Descamación grasa.

  • Acumulación de geles, aceites o productos fijadores.

El champú elimina exceso de sebo, células muertas, microorganismos y restos de productos. Los dermatólogos recomiendan aplicarlo principalmente sobre el cuero cabelludo y no frotarlo de manera agresiva sobre todo el largo del cabello, ya que esto puede resecar las puntas.

¿Cuándo debería espaciar los lavados?

También existen señales de que la rutina podría ser demasiado intensa o de que el producto utilizado no es adecuado.

Es posible que convenga espaciar los lavados o cambiar a un champú más suave cuando aparecen:

  • Tirantez después de bañarse.

  • Ardor o escozor.

  • Resequedad marcada.

  • Cabello áspero o quebradizo.

  • Irritación después de utilizar determinados productos.

El agua excesivamente caliente, el lavado agresivo y algunos productos con fragancias o detergentes fuertes también pueden aumentar la sensibilidad, independientemente de la cantidad de lavados semanales.

La frecuencia cambia según el tipo de cabello

Cada cuero cabelludo produce una cantidad diferente de sebo y cada textura distribuye esa grasa de distinta manera.

Cuero cabelludo graso

Puede necesitar lavados diarios o en días alternos. El cabello lacio suele mostrar la grasa más rápidamente porque el sebo se desplaza con facilidad desde la raíz hacia el largo.

Cabello seco, rizado o grueso

Puede requerir menos lavados, incluso uno por semana o con intervalos mayores, según la textura y la acumulación de productos. El sebo tarda más en recorrer los rizos, por lo que las puntas suelen resecarse con mayor facilidad. La Academia Estadounidense de Dermatología señala que algunos cabellos secos, gruesos o muy texturizados se lavan únicamente cuando lo necesitan.

Personas que realizan ejercicio

El sudor abundante puede justificar un lavado después del entrenamiento, especialmente si provoca picor, olor o irritación. No obstante, quienes tienen el cabello seco pueden enjuagarlo o utilizar un champú suave sin aplicar detergente de forma intensa en todo el pelo.

Uso de geles, aceites o fijadores

Los productos de peinado pueden acumularse en el cuero cabelludo. Si se utilizan con frecuencia, será necesario limpiar la zona con mayor regularidad para evitar residuos.

¿Qué dice la investigación?

Un estudio realizado con 60 mujeres que utilizaban hiyab comparó el lavado cada uno o dos días con el lavado cada tres a cinco días.

Después de 28 días, el grupo que se lavaba con mayor frecuencia presentó una pérdida de agua transepidérmica más elevada, indicador relacionado con la función de la barrera cutánea. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en la hidratación del cuero cabelludo. Los autores aclararon que se trató de una población específica y que todavía no existe consenso sobre una frecuencia universal.

Por ello, el resultado no significa que lavarse diariamente sea perjudicial para todas las personas. La textura capilar, el clima, el producto empleado y las condiciones particulares del cuero cabelludo pueden cambiar la respuesta.

Otra investigación publicada en 2025 analizó durante 28 días el efecto de una formulación específica de champú. El producto aumentó la humedad del cuero cabelludo y modificó parcialmente su comunidad microbiana, pero mantuvo microorganismos centrales como Malassezia. El estudio fue pequeño y evaluó un champú concreto, por lo que sus resultados no pueden aplicarse a todos los productos.

El champú en seco no reemplaza el lavado

El champú en seco puede absorber temporalmente la grasa y mejorar el aspecto del cabello, pero no limpia el cuero cabelludo.

La Academia Estadounidense de Dermatología explica que solo el champú convencional y el agua eliminan adecuadamente células muertas, aceite, microorganismos y residuos acumulados. Sus especialistas aconsejan lavar el pelo con agua después de una o dos aplicaciones de champú en seco.

Usarlo durante varios días consecutivos sin lavar puede favorecer irritación, picazón, acumulación de residuos y, en algunas personas, dermatitis seborreica.

Una rutina sencilla para proteger el cuero cabelludo

Para muchas personas, una rutina equilibrada puede comenzar con dos a cuatro lavados semanales y ajustarse según las señales del cuero cabelludo.

Durante el lavado se recomienda:

  • Utilizar agua tibia, no excesivamente caliente.

  • Aplicar el champú principalmente en las raíces.

  • Masajear suavemente con las yemas, sin rascar con las uñas.

  • Enjuagar completamente.

  • Aplicar acondicionador sobre el largo y las puntas.

  • Evitar frotar agresivamente el cabello con la toalla.

  • Escoger productos adaptados al tipo de cabello.

No se trata de alcanzar un número perfecto, sino de conseguir que el cuero cabelludo permanezca limpio y cómodo, sin exceso de grasa ni señales de irritación.

¿Cuándo consultar a un dermatólogo?

La frecuencia de lavado no siempre resuelve los problemas capilares. Es recomendable buscar evaluación profesional cuando existen:

  • Picazón persistente.

  • Enrojecimiento o dolor.

  • Costras o heridas.

  • Descamación intensa.

  • Caída repentina o localizada.

  • Secreción, mal olor persistente o inflamación.

Estos síntomas pueden estar relacionados con dermatitis seborreica, psoriasis, alergias, infecciones u otras condiciones que requieren un diagnóstico específico.

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