La senadora paraguaya Celeste Amarilla reavivó la polémica con Kylian Mbappé al afirmar que no le pedirá disculpas, aunque reconoció que sus comentarios fueron “un desatino”. El cruce generó rechazo internacional y una investigación en Francia.
07/07/2026 13:14
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La senadora paraguaya Celeste Amarilla volvió a pronunciarse sobre la polémica que protagonizó con el futbolista francés Kylian Mbappé y aseguró que, aunque reconoce que sus publicaciones fueron un error, no considera que deba pedirle disculpas al delantero.
En una entrevista con medios paraguayos, la legisladora afirmó que ya asumió su responsabilidad al retractarse públicamente de los mensajes que desataron un escándalo internacional.
“Mbappé no me pidió disculpas y tampoco tengo por qué dárselas. Yo ya escribí lo que tenía que escribir. Me retracté”, declaró.
Amarilla calificó sus expresiones como “un desatino” y sostuvo que fueron producto de una formación marcada por una época en la que, según dijo, eran comunes expresiones discriminatorias.
“Fue un desatino. Es lo aprendido por una persona de casi 62 años que vivió en aquella sociedad donde decir ciertas cosas era lo más usual”, expresó.
La senadora aseguró que actualmente atraviesa un proceso de cambio personal.
“Yo me estoy deconstruyendo. Estoy construyéndome una nueva Celeste Amarilla capaz de convivir 60 años después. Ténganme paciencia. Yo estoy haciendo un esfuerzo”, expresó.
El origen de la polémica
La controversia comenzó tras la eliminación de Paraguay del Mundial 2026, cuando Amarilla publicó mensajes con insultos y expresiones de carácter racista contra Mbappé, haciendo referencia a sus orígenes cameruneses.
El capitán de la selección francesa respondió públicamente y calificó a la legisladora como “una mujer despreciable”, además de cuestionar el contenido discriminatorio de sus publicaciones.
El intercambio trascendió el ámbito deportivo y generó repercusiones políticas en Paraguay y Francia.
Investigación en Francia
La Federación Francesa de Fútbol calificó las declaraciones de Amarilla como “repugnantes e inaceptables” y presentó una denuncia ante las autoridades francesas.
Como resultado, la Fiscalía de París abrió una investigación para determinar si los mensajes constituyen delitos de insulto público agravado o incitación al odio. De comprobarse estas figuras, la legislación francesa contempla penas de hasta un año de prisión y multas de 45.000 euros.
Por su parte, el Gobierno de Paraguay se desmarcó de las declaraciones de la senadora y reiteró que esos comentarios no representan la posición oficial del país ni los valores de respeto e igualdad que promueve el Estado.
El caso ha reavivado el debate sobre los límites de la libertad de expresión de los funcionarios públicos y las consecuencias que pueden enfrentar cuando sus declaraciones son consideradas discursos de odio.
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