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El misterio de los brazos cortos del T-Rex ya tiene explicación científica

Investigadores señalan que no fue un “error” evolutivo, sino una adaptación relacionada con el gigantismo, el crecimiento del cráneo y la fuerza de su mordida.

El misterio de los brazos cortos del T-Rex ya tiene explicación científica (Foto: Adobe Stock)
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El Tiranosaurio Rex fue uno de los dinosaurios más temidos de la historia. Su enorme tamaño, sus dientes afilados y la potencia de su mordida lo convirtieron en un depredador dominante hace millones de años.

Sin embargo, una característica de su cuerpo sigue despertando curiosidad hasta hoy: sus brazos diminutos.

Durante años, científicos y aficionados a los dinosaurios se preguntaron por qué un animal tan grande y poderoso tenía extremidades delanteras tan pequeñas. Ahora, un estudio realizado por investigadores de la University College London y la Universidad de Cambridge plantea una explicación evolutiva.

De acuerdo con la investigación, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, los brazos cortos del T-Rex no fueron un defecto ni una casualidad, sino una adaptación relacionada con su forma de cazar y sobrevivir.

Los investigadores explicaron que, a medida que estos grandes dinosaurios carnívoros evolucionaban, comenzaron a depender cada vez más de sus enormes cráneos y de la fuerza de sus mandíbulas para capturar y matar a sus presas.

Es decir, el T-Rex ya no necesitaba usar sus brazos para sujetar o atacar. Su principal herramienta de caza era la cabeza.

Con el paso del tiempo, mientras su cráneo se volvía más grande y potente, sus extremidades delanteras fueron perdiendo importancia funcional y reduciéndose en tamaño.

Según el estudio, esta reducción estuvo directamente relacionada con el gigantismo. Cuanto más grandes eran estos depredadores y más poderosa era su mordida, menos necesarias resultaban sus patas delanteras.

Además, los investigadores señalaron que el fenómeno no ocurrió solo en el T-Rex. Otros dinosaurios carnívoros gigantes, como los abelisáuridos y los carcharodontosáuridos, también desarrollaron brazos pequeños a medida que aumentaban el tamaño de su cuerpo y cráneo.

La investigación también sostiene que estos depredadores comenzaron a cazar presas cada vez más grandes, especialmente dinosaurios herbívoros del período Mesozoico. Para enfrentar animales de gran tamaño, necesitaban cabezas robustas y mordidas extremadamente fuertes.

Por eso, la evolución habría favorecido un cuerpo diseñado alrededor de la cabeza y la mandíbula, dejando a los brazos en un papel secundario.

En otras palabras, el T-Rex no necesitaba brazos grandes porque su verdadera arma estaba en su mordida.

El estudio ayuda a entender que una de las características más llamativas y hasta “extrañas” del Tiranosaurio Rex fue, en realidad, parte de una estrategia evolutiva que lo convirtió en uno de los depredadores más impresionantes que hayan existido.

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