El influencer más seguido de TikTok vendió su empresa en un acuerdo valorado en 975 millones de dólares, que incluye el desarrollo de un “gemelo digital” capaz de replicar su imagen, voz y gestos.
20/05/2026 14:04
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Khaby Lame, el influencer más seguido de TikTok, dio un paso que podría marcar un antes y un después en la industria de los creadores de contenido: autorizó el desarrollo de un clon digital impulsado por inteligencia artificial.
El acuerdo forma parte de la venta de Step Distinctive Limited, la empresa que gestiona su marca global y sus actividades comerciales, a Rich Sparkle Holdings, un holding con sede en Hong Kong que cotiza en Nasdaq. La operación fue valorada en aproximadamente 975 millones de dólares y se realizó mediante un intercambio de acciones, lo que convierte a Lame en accionista de la compañía compradora.
La transacción incluye los derechos para desarrollar un gemelo digital con IA, capaz de replicar la imagen, la voz, los gestos y los patrones de comportamiento del creador. El objetivo es producir contenido multilingüe y campañas de comercio electrónico en distintos mercados, sin depender de horarios, fronteras ni presencia física.
En otras palabras, Khaby Lame podría estar “presente” en redes sociales y plataformas comerciales durante las 24 horas del día, incluso mientras duerme. Su clon digital permitiría generar videos, transmisiones y contenidos adaptados a diferentes idiomas y audiencias.
El caso llama la atención porque Khaby construyó su fama sin necesidad de hablar. Nacido en Senegal y criado en Italia, alcanzó notoriedad mundial durante la pandemia con videos en los que desmontaba tutoriales complicados usando gestos simples, expresiones faciales y mucho humor.
Ese lenguaje no verbal se convirtió en su sello personal y le permitió conectar con millones de personas en diferentes países. Actualmente supera los 160 millones de seguidores en TikTok y más de 300 millones en sus redes sociales, según reportes internacionales.
Con este movimiento, Khaby deja de ser solo un creador viral y se convierte en parte de una nueva etapa de la economía digital: la de los influencers que transforman su identidad en una plataforma tecnológica.
Sin embargo, el acuerdo también abre un fuerte debate. El uso de datos biométricos, voz, rostro y comportamiento para crear contenido con IA plantea preguntas sobre autenticidad, control de la imagen, derechos digitales y transparencia frente a la audiencia.
En una época en la que los usuarios valoran cada vez más lo “real”, el caso de Khaby Lame muestra hacia dónde podría avanzar la industria: creadores que ya no solo publican contenido, sino que también autorizan versiones digitales de sí mismos para trabajar sin descanso en distintos mercados.
Su historia anticipa un nuevo escenario para las redes sociales, donde la fama, la inteligencia artificial y los negocios comienzan a mezclarse de una forma cada vez más profunda.
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