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¿Más deuda o más dólares? Economista plantea el desafío económico de Bolivia

El economista Fernando Romero advierte que la deuda pública llegó a $us 14.357 millones y que las reservas líquidas apenas alcanzan $us 670 millones. Un eventual acuerdo con el FMI por unos $us 5.000 millones podría fortalecer las reservas y aliviar la crisis cambiaria, pero exigiría duras reformas fiscales y estructurales.

Dólares. Foto: AFP
Bolivia

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La deuda externa pública de mediano y largo plazo de Bolivia alcanzó los $us 14.357,7 millones al cierre de junio de 2026, lo que representa un incremento de $us 193,4 millones, equivalente al 1,4%, respecto a diciembre de 2025.

El economista Fernando Romero explicó que, en la última década, el saldo de la deuda externa prácticamente se duplicó, al pasar de $us 7.267,7 millones en 2016 a $us 14.357,7 millones en junio de 2026.

Según su análisis, este crecimiento se explica principalmente porque los desembolsos recibidos por el país fueron superiores a las amortizaciones de capital.

Durante el primer semestre de este año, Bolivia recibió $us 1.217,8 millones en desembolsos, mientras que destinó $us 977,4 millones al pago de capital y $us 307,5 millones al pago de intereses y comisiones.

Más del 70% de la deuda sigue en organismos multilaterales

Romero señaló que la mayor parte de la deuda externa boliviana continúa concentrada en organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CAF, el Banco Mundial y FONPLATA.

Esta composición, explicó, favorece la sostenibilidad de la deuda debido a que estos créditos generalmente tienen condiciones más favorables, con tasas de interés relativamente bajas y plazos más extensos.

Sin embargo, durante 2026 aumentó la participación de la deuda comercial tras la emisión de $us 1.000 millones en Bonos Soberanos. Como resultado, los títulos de deuda alcanzaron los $us 2.286,9 millones, equivalentes al 15,9% del total de la deuda externa.

Para el economista, este cambio incrementa la exposición del país a la volatilidad de los mercados internacionales y al riesgo país.

El problema no es todavía el tamaño de la deuda

Romero sostuvo que el principal riesgo para Bolivia no es un incumplimiento inmediato de sus obligaciones externas, sino un deterioro gradual de su capacidad de pago.

La relación entre la deuda externa y el Producto Interno Bruto (PIB) se situó en 26,5%, por debajo del límite de referencia internacional del 40%, lo que refleja que el país aún mantiene una posición de solvencia patrimonial.

No obstante, el indicador de servicio de la deuda respecto a las exportaciones llegó al 19,4%, por encima del umbral de referencia del 15%.

“El mayor desafío ya no es el tamaño de la deuda, sino la creciente dificultad para generar las divisas necesarias para atender oportunamente el servicio de las obligaciones externas”, explicó Romero.

Escasez de dólares y bajas reservas líquidas aumentan la vulnerabilidad

El economista identificó como principales riesgos la recesión económica, el déficit fiscal persistente, la inflación, la caída de las exportaciones, la escasez de dólares y el bajo nivel de reservas internacionales líquidas.

Según su análisis, Bolivia cuenta con apenas $us 670 millones en divisas líquidas, equivalentes al 18% del total de las Reservas Internacionales Netas (RIN).

Esta situación limita la capacidad de respuesta del Banco Central de Bolivia frente a las presiones cambiarias y dificulta la refinanciación de futuros vencimientos.

Romero también señaló que durante el semestre se registraron transferencias netas negativas por alrededor de $us 67 millones, lo que significa que el país pagó al exterior más de lo que recibió en nuevos recursos.

Plantea tres medidas para recuperar la capacidad de pago

Ante este escenario, el economista planteó tres líneas de acción.

  • La primera es una consolidación fiscal que permita reducir gradualmente el déficit mediante la racionalización del gasto público, una mayor eficiencia de la inversión y el fortalecimiento de la recaudación tributaria.

  • La segunda consiste en recuperar la generación de divisas mediante el impulso a las exportaciones y la inversión privada en sectores como hidrocarburos, minería, litio, agroindustria y manufactura.

  • La tercera es una gestión estratégica de la deuda, priorizando créditos concesionales de organismos multilaterales y buscando reperfilar obligaciones más costosas para evitar una concentración de vencimientos.

El posible acuerdo con el FMI podría fortalecer las reservas

Romero consideró que un eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por un monto aproximado de $us 5.000 millones, podría contribuir a estabilizar la economía boliviana.

A corto plazo, los recursos permitirían fortalecer las reservas internacionales, aliviar las presiones sobre el mercado cambiario, aumentar la disponibilidad de dólares y facilitar el acceso a nuevos créditos multilaterales.

Sin embargo, advirtió que un acuerdo de esta naturaleza implicaría condiciones exigentes, entre ellas disciplina fiscal, reducción del déficit, reformas en los subsidios y un fortalecimiento del Banco Central. Estas medidas podrían generar costos políticos y sociales en el corto plazo.

“El FMI no resolverá la crisis si solo financia gasto corriente”

Para Romero, un eventual préstamo del FMI solo tendría efectos duraderos si los recursos se utilizan para respaldar reformas estructurales, inversiones productivas y la recuperación de las exportaciones.

“Si solo financia gasto corriente, el alivio será transitorio y agravará la crisis de deuda a futuro”, advirtió.

En ese sentido, concluyó que Bolivia todavía no enfrenta un riesgo inmediato de default, pero sí una creciente vulnerabilidad de liquidez. La sostenibilidad de la deuda dependerá, principalmente, de la capacidad del país para recuperar la generación de dólares, reducir el déficit fiscal y fortalecer su crecimiento económico. 

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