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Infancia en riesgo: expertos alertan que la violencia contra niños deja huellas que pueden durar toda la vida

La infancia enfrenta una realidad alarmante: casos de trata, abuso, violencia familiar y agresiones contra menores que revelan profundas fallas en los sistemas de protección. Conoce el análisis de expertos y las señales de alerta que toda familia debe conocer.

Una infancia rota, la violencia que amenaza a los niños y deja heridas. Foto referencial
Bolivia

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Los recientes casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes en Cochabamba revelan una problemática que, según especialistas, tiene múltiples causas y profundas consecuencias en el desarrollo emocional y social de las víctimas.

El caso de una niña víctima de violencia en Puerto Villarroel, una investigación por agresión sexual contra una menor en Vila Vila y el caso de la bebé ayorea fallecida en medio de una investigación por presunta trata y tráfico de personas muestran distintos escenarios de vulneración de derechos.

El maltrato infantil es una problemática multifactorial

La psicóloga clínica Alejandra Flores León, de la ONG Infante, dedicada a la defensa de los derechos humanos, explicó que el aumento de casos denunciados debe analizarse desde diversos factores.

“Estamos hablando de una problemática muy compleja porque es multifactorial. La violencia no responde a un solo factor, sino a factores sociales, familiares, culturales y muchas veces institucionales”, señaló.

Flores explicó que uno de los principales problemas es la normalización de formas violentas de crianza que durante años fueron aceptadas.

“Muchas veces los patrones de crianza violenta están normalizados bajo frases como ‘así me criaron a mí y no salí mal’. Entonces se repite esa misma forma de corregir a los hijos”, afirmó.

Añadió que también influyen factores como el consumo de sustancias, el estrés familiar y los entornos inseguros para niñas, niños y adolescentes.

Daño en etapa clave 

Para el psicólogo clínico y psicoterapeuta Antonio Valencia, la violencia en la infancia afecta una etapa clave en la construcción de la identidad.

“Es una situación muy grave porque la etapa infantil es una etapa de construcción de la identidad. Cuando aparecen hechos violentos, puede existir una desestructuración que afecta el autoconcepto, la percepción de sí mismo, las relaciones y la forma en que el niño se vincula con su entorno”, explicó.

El especialista señaló que las experiencias de violencia pueden influir en la vida adulta, ya sea manteniendo patrones de vulnerabilidad o reproduciendo conductas agresivas.

“Muchas veces los niños que han sufrido violencia tienden a repetir estos hechos en su vida adulta. Algunos terminan nuevamente en relaciones donde son lastimados y otros ejercen violencia porque repiten patrones aprendidos”, indicó.

La naturalización del maltrato aumenta la vulnerabilidad. Foto: Ministerio de Salud

Más denuncias y mayor visibilidad de casosLa psicóloga clínica señaló que el incremento de casos conocidos públicamente también está relacionado con una mayor capacidad de denuncia y registro.

“Ahora tenemos más acceso a mecanismos de denuncia y a pruebas del maltrato. Antes no existía la posibilidad de grabar un video o contar con información que permita evidenciar estas situaciones”, explicó.

Flores indicó que actualmente las denuncias no solo llegan a instituciones como las defensorías, sino también mediante redes sociales, donde videos y testimonios permiten visibilizar hechos de violencia.

“Puede que no exista necesariamente un incremento de casos, sino un incremento de denuncias de situaciones que antes permanecían ocultas”, sostuvo.

Las secuelas del maltrato afectan el desarrollo integral

La psicóloga explicó que la violencia infantil no deja únicamente lesiones físicas, sino también consecuencias emocionales, cognitivas y sociales.

“El cerebro de un niño que crece en un entorno violento permanece en alerta constante. Eso significa que prioriza la supervivencia y no el aprendizaje”, señaló.

Esta situación puede generar dificultades en la autoestima, la identidad y la manera de relacionarse con otras personas. Flores explicó que algunos niños llegan incluso a asumir responsabilidad por la violencia que sufrieron.

“Escuchamos frases como ‘me merecía que me pegue’ o ‘me merecía lo que me pasó porque hice algo mal’. Esto muestra cómo el niño puede llegar a creer que es culpable de la violencia que sufrió”, afirmó.

Según la especialista, crecer bajo estos esquemas puede generar ansiedad, miedo constante, tristeza, baja autoestima y problemas de conducta. “Los niños no eligen ser distraídos, impulsivos o desafiantes; muchas veces responden a un entorno inseguro en el que viven constantemente”, explicó.

Falta de acompañamiento incrementan los riesgos para menores. Foto: Unicef

La violencia puede convertirse en un ciclo Flores destacó que cuando la familia, que debería ser el primer espacio de protección, se convierte en un lugar de violencia, la percepción del niño sobre el mundo también cambia.

“Estamos hablando de niños que crecen con miedo, con dificultades para relacionarse y sin habilidades saludables para vincularse con otras personas”, indicó.

Advirtió que los efectos pueden mantenerse a largo plazo. “Si una persona crece bajo estos modelos, probablemente puede repetirlos cuando forme su propia familia. Estamos hablando de consecuencias transgeneracionales”, mencionó.

Caso bebé ayorea: la vulnerabilidad social detrás de la trata infantil

El caso de la bebé ayorea de seis meses que falleció en Cochabamba abrió una investigación por presunta trata y tráfico de personas con fines de mendicidad forzada.

La menor, identificada como Valentina Chiqueno Dosape, fue trasladada desde Santa Cruz y murió por un cuadro severo de neumonía. Durante el operativo, cuatro menores de edad de la comunidad ayorea fueron rescatados.

Una pareja fue enviada con detención preventiva por delitos relacionados con trata y tráfico de personas, explotación infantil y sometimiento a la mendicidad.

Sobre este tipo de casos, Flores explicó que es necesario analizar los contextos sociales y culturales sin perder de vista la protección de derechos.  “En algunas comunidades existe la práctica de llevar a niñas, niños o adolescentes a la ciudad para ayudar en casas, cuidar niños o realizar labores domésticas. Es una práctica que puede estar normalizada, pero que entra dentro del delito de trata y tráfico cuando existe explotación”, explicó.

La especialista señaló que es necesario trabajar con las comunidades para desmontar ideas equivocadas sobre estas prácticas.

“Muchas personas creen que la trata solo implica un secuestro. Como no hubo un secuestro, consideran que no existe delito. Por eso es fundamental informar sobre los derechos de la niñez”, sostuvo.

Una pareja fue enviada con detención preventiva por delitos relacionados con trata y tráfico de personas. Foto: RR.SS.

Vila Vila: una menor víctima de abuso sexual en un internado

En Vila Vila se investiga la denuncia de violencia sexual contra una niña de siete años que permanecía en un internado.

La menor recibió atención médica y apoyo psicológico en el Hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel. La familia cuestionó la falta de una intervención oportuna de las instancias encargadas de su protección.

Puerto Villarroel: una niña víctima de violencia física

En Puerto Villarroel, una niña de cinco años fue víctima de agresiones físicas atribuidas a su madrastra.

Los informes forenses identificaron lesiones recientes y antiguas, lo que evidenciaría un historial de violencia. La acusada fue enviada con detención preventiva al penal de San Sebastián Mujeres.

Prevención: educación, escucha y entornos seguros

Los especialistas coinciden en que la prevención debe comenzar en la familia y fortalecerse en escuelas y comunidades.

La psicoterapeuta Gabriela Arraya señaló que los adultos tienen un rol fundamental en la protección de los menores. “Los niños no están seguros en ningún espacio si los adultos no asumimos la responsabilidad de protegerlos”, afirmó.

Destacó la importancia de hablar de educación sexual de acuerdo con la edad y enseñar a los niños a reconocer límites.

“Hay que enseñarles cuáles son sus partes íntimas, cómo se llaman y explicarles que nadie puede tocarlas ni verlas”, indicó.

También pidió creer en los testimonios de los menores. “Cuando un niño comunica una situación como esta, nuestra mayor tarea es creerle. Un niño no va a inventar una experiencia de esta naturaleza”, afirmó.

Una infancia rota, la violencia que amenaza a los niños y deja heridas. Foto: Unicef

La protección de la niñez requiere una responsabilidad colectiva

Para los especialistas, enfrentar la violencia infantil requiere fortalecer el sistema de protección y cambiar prácticas culturales que justifican el maltrato.

“La prevención debe trabajar con la familia, la escuela y la comunidad. Se necesitan herramientas para una crianza positiva, comunicación efectiva y espacios seguros”, remarcó Flores.

La especialista concluyó que la protección de niñas, niños y adolescentes es una responsabilidad colectiva.

“El sistema de protección somos todos. Debemos construir comunidades con conocimiento de derechos, obligaciones y formas adecuadas de actuar frente a la violencia”, afirmó.

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