El país descendió al puesto 92 a nivel mundial debido al aumento de bloqueos y la polarización política. El economista Fernando Romero advierte que el deterioro espanta la inversión extranjera y puede costar entre 150 y 400 millones de dólares anuales.
15/06/2026 10:02
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Bolivia ocupa el puesto 92 de 163 países en el Global Peace Index (GPI) 2026, con una puntuación de 2.054, registrando un descenso de dos posiciones respecto al informe anterior. Dentro de Sudamérica, el país se sitúa por detrás de Uruguay, Chile, Paraguay y Argentina, aunque mantiene mejores indicadores que Perú, Brasil, Venezuela, Ecuador y Colombia.
El analista económico Fernando Romero señaló que la posición de Bolivia puede calificarse como moderada, aunque con señales de deterioro que generan preocupación entre organismos internacionales e inversionistas.
“Bolivia sigue siendo relativamente estable en comparación con países afectados por conflictos armados o altos niveles de violencia criminal, pero el aumento de la conflictividad social y política genera preocupación”, explicó.
Según Romero, una caída sostenida en este tipo de rankings puede afectar la percepción sobre gobernabilidad, estabilidad institucional y seguridad jurídica, factores considerados clave para atraer inversiones y promover el crecimiento económico.
Entre las principales causas del deterioro identificó el incremento de los conflictos sociales, bloqueos y movilizaciones prolongadas, además de la creciente polarización política e incertidumbre institucional en un contexto marcado por dificultades económicas y tensiones preelectorales.
El economista sostuvo que estos factores generan dos consecuencias inmediatas: una mayor percepción internacional de riesgo político y social y un incremento de los costos económicos internos debido a interrupciones productivas, pérdidas logísticas y una menor actividad comercial.
Romero indicó que el puesto alcanzado por Bolivia no representa una situación crítica, pero sí constituye una señal de advertencia para los mercados internacionales.
“La evidencia muestra que los países con mayores niveles de paz presentan menores costos financieros, mayor productividad y una mayor capacidad para atraer inversiones”, afirmó.
Asimismo, estimó que el deterioro registrado entre 2025 y 2026 podría representar para Bolivia un costo económico anual de entre 150 y 400 millones de dólares, considerando una menor inversión extranjera, mayores costos financieros y retrasos en proyectos estratégicos.
Advirtió además que si los conflictos sociales y bloqueos continúan durante gran parte de 2026, las pérdidas podrían escalar hasta entre 3.000 y 7.000 millones de dólares debido a la reducción de inversiones, menores exportaciones, caída del turismo y mayores sobrecostos logísticos.
Respecto a las perspectivas futuras, Romero indicó que la evolución del país en el próximo Índice de Paz dependerá de la capacidad de reducir la conflictividad social y fortalecer el diálogo político.
“El principal desafío será evitar que la conflictividad interna se convierta en un factor estructural que afecte permanentemente el nivel de paz y gobernabilidad del país”, sostuvo.
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