Cada canción que suena en una boda, una discoteca, un restaurante, un banco o una radio genera un pago por derechos de autor. Mientras Sobodaycom reporta una recaudación superior a Bs 7,1 millones, varios compositores aseguran que nunca recibieron regalías. El sistema está bajo auditoría del Senapi.
03/07/2026 11:53
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Cada vez que una canción suena en Bolivia, alguien paga por ella. No importa si se trata de una boda, una discoteca, un restaurante, una radio, una peluquería, un consultorio médico o incluso un banco. El uso público de música genera un cobro por derechos de autor administrado por la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom).
Lo que pocos conocen es cuánto dinero mueve este sistema y cómo se distribuyen esos recursos.
De acuerdo con información difundida por la Agencia Boliviana de Información (ABI), Sobodaycom recaudó Bs 7.168.658,13 durante su última gestión por concepto de derechos de autor, tanto en el ámbito nacional como internacional. Sin embargo, mientras la entidad exhibe esas cifras, varios músicos bolivianos aseguran que nunca recibieron regalías por la difusión de sus obras.
Las denuncias motivaron al Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi) a iniciar dos auditorías para verificar la administración y distribución de estos recursos.
¿Quiénes pagan por poner música?
El tarifario oficial de Sobodaycom establece que los cobros se calculan mediante la Unidad de Derecho de Autor (UDA), cuyo valor referencial es de Bs 110.
Las tarifas varían según el tipo de actividad, el tamaño del establecimiento y la forma en que se utiliza la música.
Por ejemplo, organizar un matrimonio o una fiesta con música amplificada implica un pago de 6 UDA (Bs 660). Si el evento incluye artistas nacionales, la tarifa aumenta a 7 UDA (Bs 770), mientras que los espectáculos con artistas extranjeros pueden llegar hasta 30 UDA (Bs 3.300) por jornada.
Pero los cobros no se limitan a las celebraciones.
Discotecas, karaokes, pubs y peñas pagan entre 3 y 44 UDA mensuales, dependiendo de su capacidad y días de funcionamiento.
Restaurantes, cafeterías y pizzerías cancelan entre 4 y 10 UDA, monto que aumenta si ofrecen música en vivo.
También deben pagar gimnasios, spas, peluquerías, salones de belleza, farmacias, clínicas, consultorios médicos, supermercados, centros comerciales, hoteles, bancos, cooperativas e incluso camiones publicitarios, ferias y circos.
¿A dónde va ese dinero?
La Ley 1322 de Derechos de Autor establece que el 70% de lo recaudado debe distribuirse entre los autores y compositores de las obras musicales utilizadas, mientras que el 30% restante puede destinarse a cubrir gastos administrativos de la entidad gestora.
Sobodaycom sostiene que cumple esa normativa.
Su asesor legal, Charly Alborta, aseguró que la institución administra únicamente los derechos de autores y compositores, no los de los artistas intérpretes, y afirmó que los informes de recaudación y distribución son públicos, aunque la identidad de los beneficiarios se mantiene en reserva.
Además, explicó que el reparto de regalías se realiza con base en las planillas de repertorio presentadas por los organizadores de eventos, donde se identifican las canciones ejecutadas.
Los artistas denuncian falta de transparencia
La explicación de Sobodaycom no convence a varios músicos.
El cantante Wally Zeballos afirmó que informes de intervención estatal habrían detectado observaciones sobre los gastos administrativos de la entidad, señalando que estos habrían superado el límite permitido por ley y reducido los recursos destinados a los autores.
Otro de los reclamos apunta a la falta de un sistema tecnológico que permita identificar exactamente qué canciones se reproducen en los distintos establecimientos del país, lo que —según los artistas— dificulta una distribución transparente de las regalías.
"Me cobraron por cantar mis propias canciones"
Uno de los casos que más repercusión generó fue el del cantante Luis Vega, quien aseguró que Sobodaycom le cobró derechos de autor por interpretar sus propias composiciones durante un evento privado.
El artista también denunció que, al solicitar un informe detallado sobre las regalías que le correspondían, recibió una respuesta negativa y una advertencia legal si continuaba realizando reclamos en redes sociales.
Las críticas también fueron compartidas por Alejandro Delius, vocalista de Quirquiña, quien afirmó no haber recibido regalías por sus composiciones en más de 20 años.
Por su parte, Viko Paredes, líder de Alcoholika, rechazó las declaraciones de un representante regional de Sobodaycom que puso en duda la existencia de obras propias de la banda. El músico aseguró que el grupo tiene 94 canciones registradas y anunció que hará públicas presuntas irregularidades detectadas en auditorías realizadas por el Senapi.
A las denuncias también se sumaron Daniel Gonzales, conocido como "El Rigucho", y Bonny Lovy, quienes cuestionaron el destino de los recursos recaudados por derechos de autor.
Senapi investiga
Frente a las denuncias, el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual inició dos auditorías a Sobodaycom e invitó a autores, compositores y herederos que consideren haber sido perjudicados a presentar denuncias formales para fortalecer las investigaciones.
Los resultados de estos procesos serán determinantes para establecer si la entidad cumple con la normativa vigente y si los recursos recaudados llegan efectivamente a quienes crean la música.
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