Entre deudas y la falta de diésel y gasolina para sus maquinarias, los productores de zonas como Bella Vista se ven obligados a rematar sus flores o migrar al cultivo de hortalizas para subsistir.
24/06/2026 22:00
Escuchar esta nota
Los 51 días de bloqueos de carreteras que paralizaron al país dejaron una estela de pérdidas económicas devastadoras. Uno de los sectores más golpeados es el floricultor de Cochabamba, que reporta una afectación de por lo menos 60 millones de bolivianos, una situación que pone en riesgo el sustento de unas 8.000 familias que dependen directamente de esta actividad.
"El sector floricultor, en 50 días de bloqueos que han sido incitados por temas políticos, yo diría que hemos perdido 60 millones de bolivianos. Ahora es muy duro recuperarse de esta situación", lamentó un representante del sector.
Inversiones perdidas en fechas clave
La protesta truncó la comercialización en la época más importante del año para los productores: las festividades del Día de la Madre, tanto en el mercado nacional (27 de mayo) como en mercados internacionales de Argentina, Perú y Chile. Al no poder trasladar la mercancía, toneladas de flores terminaron echándose a perder.
La producción de flores demanda una inversión económica altísima y un cuidado minucioso. Para ilustrar la magnitud del problema, el dirigente detalló que en variedades como el Lilium, una extensión de solo 2.000 metros cuadrados requiere una inversión aproximada de 126.000 bolivianos.
Debido al cerco vehicular, las ventas se desplomaron de forma estrepitosa:
Pérdida del sector: Se estima que el 90% de la producción se perdió.
Consumo priorizado: Al encarecerse la canasta familiar, la población priorizó la compra de alimentos sobre las flores.
Envíos mínimos: Solo un 10% de la producción logró salir a otros departamentos.
El drama en Bella Vista: "Tuvimos que regalar el producto"
En la zona de Bella Vista, el panorama es desolador. El productor Don Viviano Lafuente relató en primera persona cómo perdió prácticamente toda su inversión destinada al Día de la Madre, calculada en unos 30.000 dólares.
Don Viviano, dedicado principalmente al cultivo de gladiolos y crisantemos, explicó que los precios se derrumbaron a niveles insostenibles. "En el Día de la Madre, el amarro de crisantemo siempre estaba a 180 o 200 bolivianos, pero hemos tenido que ir a regalarlo a 50 o 60 bolivianos. Eso no cubre ni siquiera la mano de obra, que en la floricultura se utiliza bastante y es carísima", señaló, lamentando que ni vendiendo a pérdida pudo recuperar el capital invertido.
A esto se sumó la imposibilidad de recibir insumos importados, como la Chixopila que importaba desde el Perú y que nunca pudo llegar a su destino por los puntos de bloqueo.
De las flores a las hortalizas: Una alternativa de supervivencia
Ante el enorme riesgo que hoy significa apostar por la floricultura, Don Viviano ha decidido reconfigurar su producción para mitigar futuras crisis. Ahora, una parte de sus tierras está siendo destinada al cultivo de hortalizas y verduras. "Estamos probando en la zona el cultivo del ajo, que es muy requerido por el Perú", relató.
Pese a que los bloqueos ya se han levantado, la preocupación y la incertidumbre persisten en el agro cochabambino debido a la escasez de combustible, elemento vital para el funcionamiento de sus equipos.
"Todas las maquinarias pequeñas que tenemos necesitan gasolina. No nos venden ni siquiera en bidón; para conseguir un poco usando alguna movilidad hay que estar durmiendo dos noches y dos días en las estaciones de servicio", protestó Lafuente.
Ante este adverso escenario, los productores hicieron un llamado urgente a las autoridades gubernamentales para que se garante el derecho constitucional al libre tránsito y se les brinde apoyo para reactivar su economía. "Pedimos que haya seguridad de tránsito libre en nuestro país, que nos dejen circular y que nos apoyen en lo que es querer trabajar. Nosotros estamos dispuestos a trabajar", concluyó el productor.
Mira la programación en Red Uno Play
