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Padres de niños víctimas de abuso deben pagar manutención a las familias que los acojan

La Defensoría de la Niñez advierte que las obligaciones económicas de los progenitores no terminan tras la separación de los menores. Estadísticamente, son muy pocos los niños que logran retornar a sus hogares biológicos debido a la gravedad de la violencia sufrida.

Padres de niños víctimas de abuso deben pagar manutención a las familias que los acojan. Imagen de congerdesign en Pixabay
Cochabamba, Bolivia

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En un esfuerzo por garantizar el bienestar de los menores y asegurar que los agresores asuman sus responsabilidades financieras, la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Cochabamba anunció que los padres de niños víctimas de abusos y violencia, que hayan sido derivados a familias ampliadas, estarán obligados por ley a pagar una manutención económica.

Esta medida surge como una respuesta directa ante la cruda realidad que viven decenas de menores en la región, quienes quedan a la deriva tras sufrir agresiones físicas, psicológicas, sexuales, o como consecuencia de feminicidios e intentos de infanticidio en sus entornos más cercanos.

Obligaciones que no desaparecen con la separación

De acuerdo con los reportes de la Defensoría, una vez que un menor es resguardado y puesto bajo el cuidado de su familia ampliada (tíos, abuelos u otros parientes consanguíneos), la institución activa de inmediato la solicitud de asistencia familiar ante un juez.

Los progenitores deberán realizar los depósitos correspondientes a la manutención a través de una cuenta judicial destinada exclusivamente al sustento de los pequeños.

"La Defensoría realiza la solicitud de asistencia familiar ante la autoridad competente para que los progenitores le pasen una asistencia familiar a esta familia ampliada, porque sus obligaciones no terminan ahí. Es más, se considera que no solamente se debería dar la asistencia familiar, sino también una reposición del daño físico, porque el emocional ya pocas veces se puede reponer", afirmó María René Morales, responsable de la Defensoría de la Niñez.

Un retorno al hogar casi inexistente

Los datos estadísticos revelan un panorama desolador: son muy pocas las veces que los menores logran volver a sus hogares con sus padres. En la mayoría de los casos de violencia grave, el vínculo familiar queda severamente fracturado y la prioridad absoluta de las autoridades es salvaguardar la salud mental, física y la estabilidad de los pequeños.

Respecto a los progenitores que intentan recuperar la custodia o tener un acercamiento con sus hijos, Morales aclaró que el proceso es estrictamente legal y evaluado a detalle:

  • Solicitud formal: El progenitor debe presentar el pedido ante la autoridad competente.

  • Determinación judicial: La decisión final recae exclusivamente en un juez de la niñez.

  • Valoraciones estrictas: Se realizan informes psicológicos y evaluaciones de entorno antes de que el juez determine si el acercamiento es pertinente o si pone en riesgo la integridad del menor.

Cicatrices de por vida

La violencia intrafamiliar y los intentos de infanticidio dejan huellas profundas. Mientras algunos niños terminan en hogares de acogida, aquellos que tienen la oportunidad de ser recibidos por su familia ampliada necesitan un soporte integral.

Con esta determinación, las autoridades buscan que los padres biológicos —quienes en muchos casos provocaron el daño— asuman el costo económico de la crianza, aliviando la carga de los familiares que solidariamente deciden proteger a estos niños y jóvenes, quienes resultan ser las víctimas más vulnerables de una violencia que deja cicatrices de por vida.

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