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Los tres tipos de personas que mienten en pareja: uno preocupa especialmente

Una investigación realizada con 567 adultos identificó tres patrones de engaño sentimental.

Tres formas de mentir en pareja y la señal que no debes ignorar. Imagen de referencia RR.SS.
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Mentir dentro de una relación no siempre responde a la misma intención. Una persona puede ocultar información para evitar una discusión, proteger los sentimientos de su pareja, encubrir un error o intentar controlar emocionalmente al otro.

Una investigación publicada en mayo de 2026 en la revista científica Journal of Social and Personal Relationships analizó esas diferencias e identificó tres perfiles relacionados con los motivos del engaño romántico. El estudio fue realizado por Tim Cole y Kellie Stonebrook con 567 adultos de Estados Unidos que estaban casados o mantenían una relación estable.

Los investigadores evaluaron siete razones para mentir: causar daño, llamar la atención, evitar conflictos, proteger los sentimientos de la pareja, ocultar errores, conservar la privacidad y evitar encuentros sexuales. Después aplicaron un análisis estadístico para detectar patrones comunes entre los participantes.

1. La pareja transparente

Este grupo representó el 38,1% de la muestra y presentó niveles muy bajos en todas las motivaciones relacionadas con el engaño. Sus integrantes tendían a afrontar las conversaciones incómodas con mayor honestidad y reportaron más seguridad emocional y una mayor satisfacción con sus relaciones.

La transparencia no significa que estas personas jamás mientan, sino que el engaño no aparece como su recurso habitual para manejar la intimidad, los errores o las diferencias.

En este perfil, la confianza y la estabilidad del vínculo reducirían la necesidad de esconder información o alterar los hechos para evitar una posible reacción de la pareja.

2. El calmador estratégico

Fue el perfil más numeroso, con el 47,6% de los participantes. Estas personas recurrían principalmente a mentiras destinadas a mantener la tranquilidad de la relación: evitar discusiones, proteger sentimientos, ocultar errores o conservar ciertos espacios de privacidad.

Su propósito no sería necesariamente perjudicar o controlar al otro. En muchos casos, buscan impedir que una conversación termine en conflicto o que una verdad incómoda provoque dolor.

Por ejemplo, pueden restarle importancia a un problema, fingir que algo no les molesta o esconder una equivocación para evitar una pelea.

Sin embargo, esta estrategia también tiene costos. El estudio encontró que este grupo presentaba una satisfacción ligeramente menor que las parejas transparentes. Evitar constantemente las conversaciones difíciles puede conservar la calma momentánea, pero también dejar problemas importantes sin resolver.

3. El estratega antagonista

Este tercer perfil representó el 14,3% de la muestra y fue el que generó mayor preocupación entre los investigadores.

A diferencia del calmador estratégico, utilizaba el engaño en una amplia variedad de situaciones, incluidas aquellas relacionadas con provocar sufrimiento, conseguir atención, esconder errores, controlar la percepción de la pareja o evitar la intimidad sexual.

También registró la mayor frecuencia de engaño, los niveles más bajos de satisfacción sentimental y una asociación más elevada con apego inseguro y rasgos como maquiavelismo, narcisismo, psicopatía y sadismo cotidiano. Estos resultados describen asociaciones estadísticas y no constituyen un diagnóstico clínico individual.

En este caso, la mentira no funciona solamente como una manera de evitar problemas. Puede convertirse en una herramienta para obtener beneficios personales, generar celos, mantener distancia emocional o ejercer control sobre la otra persona.

¿Cuál de los tres perfiles preocupa más?

El estratega antagonista es el patrón más alarmante porque combina múltiples motivos para engañar con intenciones potencialmente dañinas o manipuladoras.

No obstante, los autores advierten que estos perfiles no deben utilizarse como etiquetas rígidas. Son patrones encontrados dentro de una muestra concreta, no categorías permanentes. Una sola mentira tampoco permite determinar a qué grupo pertenece alguien.

La diferencia se observa en la repetición, la intención y las consecuencias:

  • El transparente casi no necesita mentir para manejar la relación.
  • El calmador estratégico miente principalmente para evitar tensión.
  • El estratega antagonista puede utilizar la mentira para controlar, provocar o beneficiarse.

La intención detrás de la mentira

Uno de los principales aportes de la investigación es que dos personas pueden contar una mentira parecida por razones completamente diferentes.

Alguien puede ocultar una información porque teme una discusión, mientras otra persona puede esconderla para manipular lo que su pareja piensa, siente o decide.

Esto no convierte las denominadas “mentiras para mantener la paz” en una solución saludable. Los autores señalaron que, aunque el calmador estratégico no busque explotar a su pareja, evitar la verdad puede debilitar la comunicación y mantener la inseguridad dentro del vínculo.

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