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El crimen de la cerveza envenenada: el macabro plan de una mujer y su pareja para heredar una funeraria en Brasil

La pareja suministró metanol, soda cáustica y raticida al empresario Pedro Rodrigues Alves hasta causarle la muerte.

El macabro plan de una mujer y su amante para heredar una funeraria. Foto: gentileza Sistema Memoriam.
Brasil

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Un crimen de ribetes cinematográficos estremece a la sociedad brasileña tras descubrirse los escalofriantes detalles detrás de la muerte de Pedro Rodrigues Alves, un empresario funerario de 54 años dueño de una compañía de sepelios en la localidad de Videira (en el estado de Santa Catarina, al sur del país).

La investigación de la Policía Civil reveló que la esposa de la víctima, en complicidad con su amante, diseñó un perverso plan para asesinarlo lentamente y quedarse con su herencia, utilizando como coartada perfecta una crisis sanitaria que golpeaba a todo Brasil, según publica TN.

El metanol como "coartada perfecta"

El caso dio un giro radical cuando el comisario a cargo, Édipo Flamia, detectó una alarmante coincidencia. El envenenamiento de Alves ocurrió justo cuando Brasil salía de la llamada “crisis del metanol” —un escándalo de intoxicaciones masivas por bebidas alcohólicas adulteradas que causó decenas de muertes y hospitalizaciones a finales de 2025—.

La viuda intentó simular que la muerte de su esposo era simplemente un caso más de la trágica lista nacional de consumidores de alcohol falsificado.

Pedro Rodrigues Alves era dueño de una empresa de sepelios en Videira. Foto: TN.

Un cóctel letal de tres sustancias

Según los informes periciales, el calvario del empresario se extendió durante semanas. Entre enero de este año y los primeros días de febrero, su esposa le administró de forma sistemática tres componentes altamente peligrosos:

  • Metanol: Camuflado en la cerveza que él consumía habitualmente.

  • Soda cáustica: Mezclada en secreto dentro de sus medicamentos diarios.

  • "Chumbinho": Un potente y letal raticida (organofosforado) utilizado de forma clandestina.

El empresario ingresó en estado crítico el 5 de febrero al Hospital Divino Salvador de Videira. Debido a los severos daños en su organismo, tuvo que ser sedado y conectado a ventilación mecánica de forma permanente. El 13 de febrero, los exámenes toxicológicos confirmaron la presencia del veneno en su cuerpo, y dos días después, el 15 de febrero, falleció sin llegar a mostrar mejoría.

Complicidad e infiltración en el hospital

El frío cálculo de la mujer no terminó con el envenenamiento en el hogar. Mientras su esposo luchaba por su vida, ella intentó borrar todo rastro físico y digital que la incriminara. Además, la policía constató que le pagó a un enfermero de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) para que actuara como informante y le filtrara datos privilegiados sobre la evolución médica del empresario. El profesional ya fue sancionado y suspendido por violar la ética de su profesión.

Actualmente, tanto la viuda como su amante se encuentran bajo prisión preventiva tras negarse a declarar. Ella permanece recluida en una cárcel de Chapecó (Santa Catarina), mientras que él fue trasladado a Palmas, en el estado vecino de Paraná. Ambos enfrentan cargos por homicidio calificado con agravantes de uso de veneno y medios crueles, enfrentando penas que buscan castigar un plan criminal que usó el miedo social como escudo.

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