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Conducir con lluvia: consejos prácticos para llegar seguro a destino

El pavimento mojado reduce la adherencia, aumenta la distancia necesaria para frenar y limita la visibilidad. Disminuir la velocidad, ampliar el espacio con otros vehículos y nunca ingresar a una calle inundada son medidas esenciales para proteger la vida.

Conducir con lluvia: consejos prácticos para llegar seguro a destino. Imagen de referencia RR.SS.
Bolivia

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Ante las jornadas de lluvia registradas en distintas regiones de Bolivia, especialmente en el departamento de Santa Cruz, los conductores deben extremar las precauciones antes de salir a las calles o carreteras.

El agua sobre el pavimento disminuye el contacto de los neumáticos con la superficie, compromete la estabilidad del vehículo y prolonga la distancia de frenado. Además, la lluvia intensa puede reducir la visibilidad hasta impedir que el conductor distinga peatones, motociclistas, baches u otros vehículos.

La principal recomendación es sencilla: conducir más despacio y dejar mayor distancia de seguridad.

Reduzca la velocidad desde las primeras gotas

Los primeros minutos de lluvia pueden ser especialmente peligrosos, debido a que el agua se mezcla con polvo, aceite y residuos acumulados sobre la vía.

No espere a que la tormenta se intensifique. Reduzca la velocidad desde el inicio y adáptela a la visibilidad, el estado de la carretera y la cantidad de agua acumulada.

Una velocidad menor proporciona más tiempo para reaccionar y disminuye la posibilidad de perder el control durante una frenada o maniobra inesperada.

Aumente considerablemente la distancia

Sobre una vía mojada, el vehículo necesita más tiempo y espacio para detenerse.

Por esta razón, se debe ampliar considerablemente la separación respecto al automóvil de adelante. No basta con mantener la distancia utilizada normalmente cuando el pavimento está seco.

Evite acercarse demasiado, incluso durante congestionamientos. Un frenado inesperado puede provocar una colisión en cadena si las llantas no consiguen suficiente adherencia.

Encienda las luces bajas

Las luces no solo ayudan a observar mejor la vía: también permiten que otros conductores identifiquen su vehículo.

Durante lluvias, cielo oscuro o visibilidad reducida, encienda las luces bajas aunque sea de día. No utilice las luces altas, ya que su reflejo sobre el agua y las gotas puede dificultar todavía más la visión.

Compruebe además que las luces traseras funcionen correctamente. Algunos vehículos con iluminación diurna automática mantienen encendido únicamente el frente y dejan la parte posterior sin suficiente visibilidad.

Evite frenadas y giros bruscos

La suavidad es fundamental cuando el pavimento está resbaladizo.

Acelere progresivamente, frene con anticipación y realice los cambios de dirección de forma gradual. Los movimientos repentinos pueden superar la capacidad de adherencia de los neumáticos y provocar un derrape.

Antes de ingresar a una curva, disminuya la velocidad mientras el vehículo todavía se encuentra en línea recta. Evite frenar bruscamente cuando ya está girando.

Mantenga los vidrios desempañados

La diferencia de temperatura entre el interior y el exterior puede empañar rápidamente los cristales.

Active el sistema desempañador y dirija el aire hacia el parabrisas. El aire acondicionado también ayuda a retirar la humedad acumulada dentro del vehículo.

No intente limpiar el vidrio con la mano mientras conduce, porque reduce momentáneamente la visibilidad y genera una distracción.

Verifique antes de salir que los limpiaparabrisas funcionen correctamente y no dejen franjas de agua sobre el cristal.

Tenga cuidado con pintura, tapas y hojas mojadas

Las líneas blancas, flechas pintadas sobre la vía, pasos peatonales, tapas metálicas de alcantarilla y hojas acumuladas pueden volverse muy resbaladizos cuando están mojados.

Evite frenar, acelerar o realizar giros pronunciados sobre estas superficies, especialmente si conduce una motocicleta.

Las hojas mojadas pueden reducir la adherencia de forma considerable y alargar la distancia de frenado.

Nunca intente cruzar una calle inundada

Una de las decisiones más peligrosas es ingresar a una vía cubierta por agua sin conocer su profundidad.

Debajo de la inundación puede haber alcantarillas abiertas, baches, corrientes, objetos o partes de la carretera que fueron destruidas. Además, el agua puede ingresar al motor, apagar el vehículo o arrastrarlo.

Aproximadamente 30 centímetros de agua en movimiento pueden desplazar muchos automóviles, mientras que una corriente de mayor profundidad puede arrastrar camionetas y vehículos todoterreno. Ante una calle inundada, dé la vuelta y busque otra ruta.

¿Qué hacer si la lluvia impide ver?

Cuando la tormenta es tan intensa que no permite reconocer con claridad la vía, continuar avanzando puede resultar más peligroso que detener el viaje.

Reduzca progresivamente la velocidad y busque un lugar seguro, como una estación de servicio, parqueo o zona completamente alejada de los carriles de circulación.

Evite detenerse debajo de árboles, carteles, postes eléctricos o estructuras que puedan caer. Tampoco estacione sobre puentes, curvas, zonas bajas o lugares donde pueda acumularse agua.

Una vez fuera de la vía, señalice adecuadamente el vehículo. No se recomienda circular permanentemente con las luces intermitentes, porque puede dificultar que otros conductores identifiquen una maniobra o cambio de dirección.

Motociclistas y peatones requieren mayor atención

Durante la lluvia, los motociclistas pueden perder estabilidad al atravesar pintura vial, tapas metálicas o acumulaciones de agua.

Los conductores deben revisar cuidadosamente los espejos antes de cambiar de carril y evitar pasar a alta velocidad junto a peatones, ya que pueden salpicarlos o hacer que pierdan el equilibrio.

La visibilidad limitada también dificulta identificar bicicletas y personas que cruzan la vía.

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