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¿Qué es el fenómeno de El Niño y por qué amenaza y preocupa a Bolivia?

El calentamiento anormal del océano Pacífico modifica las lluvias, las temperaturas y los vientos en distintas regiones del planeta.

¿Qué es el fenómeno de El Niño y por qué amenaza y preocupa a Bolivia?. Foto Ministerio de Defensa
Bolivia

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El fenómeno de El Niño vuelve a encender las alertas en Bolivia. No se trata de una tormenta, un huracán ni de un evento que ocurra en un solo lugar, sino de una alteración natural del océano y la atmósfera capaz de cambiar el comportamiento del clima durante varios meses.

El Niño aparece cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan de manera anormal y sostenida. Ese calentamiento modifica los vientos, la formación de nubes y la distribución de las lluvias en numerosas regiones del mundo. Normalmente ocurre cada dos a siete años y puede durar entre nueve y doce meses, aunque algunos episodios se extienden por más tiempo.

¿Por qué se llama El Niño?

El nombre fue utilizado originalmente por pescadores de Perú y Ecuador, quienes observaron que algunas corrientes cálidas aparecían cerca de las costas durante la época de Navidad y las relacionaron con el Niño Jesús.

Con el tiempo, los científicos descubrieron que no se trataba únicamente de un calentamiento costero, sino de una alteración mucho más amplia del océano Pacífico y de la atmósfera.

El Niño forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur, o ENOS. Su fase cálida es El Niño, mientras que su fase fría recibe el nombre de La Niña.

¿El Niño ya está activo?

Sí. El Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos emitió el 9 de julio de 2026 una advertencia de El Niño y confirmó que las condiciones oceánicas y atmosféricas continúan fortaleciéndose.

La NOAA calcula una probabilidad del 97% de que El Niño persista hasta comienzos de 2027. También estima un 81% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026.

La Organización Meteorológica Mundial había advertido previamente que el fenómeno podía alcanzar una intensidad moderada o fuerte durante 2026, aumentando el riesgo de temperaturas elevadas, sequías, lluvias extremas y olas de calor.

Aunque algunas autoridades y medios utilizan la expresión “Súper Niño”, la Organización Meteorológica Mundial aclara que ese término no pertenece a las clasificaciones operativas oficiales. Los eventos se describen técnicamente como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes.

¿Por qué preocupa tanto a Bolivia?

Bolivia es particularmente vulnerable porque posee regiones climáticas muy diferentes. El mismo fenómeno puede provocar falta de lluvia en un departamento y precipitaciones intensas en otro.

Además, gran parte de la agricultura, la ganadería, el abastecimiento de agua y la generación de energía dependen directamente de las lluvias.

El Niño no produce exactamente los mismos efectos en cada episodio. Su impacto depende de la intensidad, la época del año, la duración y la interacción con otros factores climáticos. Por ello, no significa que todo el país sufrirá simultáneamente sequía o inundaciones, pero sí aumenta la probabilidad de eventos extremos.

Sequía y falta de agua en el altiplano y los valles

Uno de los mayores riesgos es la disminución de las lluvias en sectores del altiplano y los valles.

La falta prolongada de precipitaciones puede reducir el nivel de represas, lagunas, ríos y pozos. También afecta los cultivos, seca los pastizales y dificulta la alimentación del ganado.

Durante el episodio de 2023 y 2024, cerca de dos millones de personas en siete departamentos bolivianos enfrentaron las consecuencias de una prolongada sequía, con pérdidas agrícolas, reducción de fuentes de agua y afectación a la ganadería.

Las familias rurales suelen ser las más golpeadas porque dependen directamente de la producción agrícola y no siempre cuentan con sistemas de riego, almacenamiento o seguros frente a pérdidas climáticas.

Mayor peligro de incendios forestales

El calor intenso, la vegetación seca y la falta de humedad crean condiciones favorables para la propagación del fuego.

El Niño no enciende directamente los incendios, pero puede secar los bosques y pastizales, haciendo que una quema, fogata o chaqueo mal controlado se convierta rápidamente en una emergencia.

La combinación de sequía, altas temperaturas y vientos fuertes puede incrementar los focos de calor y dificultar el trabajo de bomberos, militares, voluntarios y comunidades.

Por eso, durante un episodio fuerte, las autoridades deben reforzar los controles sobre quemas y preparar brigadas, maquinaria, agua y sistemas de alerta con anticipación. La OMM advierte que El Niño puede intensificar tanto las sequías como las olas de calor.

También puede generar lluvias intensas e inundaciones

Aunque suele asociarse principalmente con la sequía en Bolivia, El Niño también puede favorecer lluvias fuertes en determinadas zonas y momentos.

Las precipitaciones intensas pueden provocar desbordes de ríos, inundaciones, riadas, deslizamientos y daños en carreteras, puentes y viviendas.

La experiencia reciente demuestra que Bolivia puede enfrentar sequías en unas regiones e inundaciones en otras durante un mismo periodo climático. En 2024, organismos humanitarios prepararon respuestas específicas ante inundaciones relacionadas con el episodio de El Niño.

Agricultura y alimentos bajo presión

Los cambios en las lluvias pueden alterar las temporadas de siembra y cosecha.

Si llueve menos de lo esperado, los cultivos pueden secarse. Si llueve demasiado en poco tiempo, las plantas pueden quedar bajo el agua, sufrir enfermedades o perderse antes de la cosecha.

Entre los productos potencialmente vulnerables se encuentran cereales, papa, maíz, quinua, hortalizas, soya y pasturas destinadas al ganado.

Las pérdidas agrícolas también pueden reflejarse en una menor oferta y en el aumento de los precios de algunos alimentos en los mercados.

El SENAMHI comenzó a coordinar con organizaciones agropecuarias el análisis del fenómeno, el monitoreo hidrológico y las perspectivas climáticas para el oriente y otras regiones del país.

¿Se puede saber exactamente qué ocurrirá?

No. El Niño puede pronosticarse con varios meses de anticipación, pero no permite saber con exactitud qué día lloverá, dónde comenzará una sequía o cuándo se producirá un incendio.

Los modelos climáticos indican probabilidades y tendencias generales. Por ejemplo, pueden advertir que una región tendrá mayor posibilidad de temperaturas elevadas o precipitaciones inferiores al promedio.

La OMM señala que incluso los episodios muy fuertes no producen todos los efectos típicos en todas las regiones. Por ello, cada país debe complementar los pronósticos globales con información local.

Bolivia prepara medidas de prevención

El SENAMHI reunió en junio a diferentes instituciones nacionales para coordinar acciones frente a El Niño.

Entre las medidas planteadas se encuentran el fortalecimiento del monitoreo, la emisión de alertas tempranas, la planificación logística y el intercambio de información técnica para reducir los riesgos en todo el país.

La preparación debe involucrar también a gobernaciones, alcaldías, productores, servicios de salud y empresas de agua.

Entre las principales acciones preventivas están:

  • Proteger y almacenar reservas de agua.

  • Limpiar alcantarillas, canales y drenajes.

  • Evitar chaqueos y cualquier quema no autorizada.

  • Reforzar brigadas contra incendios.

  • Preparar alimento y agua para el ganado.

  • Ajustar calendarios agrícolas.

  • Vigilar ríos, represas y áreas con riesgo de deslizamientos.

  • Seguir únicamente los avisos oficiales del SENAMHI.

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