Bolivia relanzó el proceso de actualización de su Hoja de Ruta Nacional de Sistemas Alimentarios Sostenibles e incorporó un nuevo eje estratégico: seguridad logística y gestión de riesgos.
06/07/2026 14:44
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Bolivia dio un nuevo paso en la actualización de su estrategia nacional de sistemas alimentarios sostenibles, con una mirada que responde directamente a una de las lecciones más duras que dejó la crisis reciente: producir alimentos no es suficiente si estos no pueden llegar a los mercados, a las ciudades, a las comunidades y a las familias.
Con ese objetivo, se realizó el taller multisectorial sobre la Hoja de Ruta Nacional de Sistemas Alimentarios Sostenibles, un espacio destinado a actualizar los compromisos asumidos por el país ante la Cumbre de las Naciones Unidas de 2021.
La novedad central fue la incorporación de un nuevo eje estratégico: la seguridad logística y la gestión de riesgos como condición indispensable para transformar los sistemas alimentarios del país.
¿Qué significa este cambio?
En términos simples, Bolivia busca que la seguridad alimentaria ya no sea entendida únicamente como la capacidad de producir alimentos.
La nueva mirada plantea que también es necesario garantizar rutas, transporte, almacenamiento, planificación, coordinación institucional y capacidad de respuesta ante emergencias.
Es decir, no basta con que haya alimentos en el campo o en los centros de producción. También debe existir una estructura que permita moverlos de forma segura, rápida y eficiente, incluso en momentos de crisis, bloqueos, desastres naturales o conflictos sociales.
La lección que dejaron los bloqueos
Durante el encuentro, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Paz Ide, situó el debate en el contexto de los más de 50 días de bloqueos de carreteras registrados entre mayo y junio de este año.
Según el reporte institucional de la Cancillería boliviana, esa crisis fue considerada una de las pruebas más severas para la resiliencia de los sistemas alimentarios en la historia reciente del país.
“La crisis de 2026 nos ha enseñado una lección ineludible: la seguridad alimentaria no es solo un problema de producción, sino también de distribución, almacenamiento y capacidad de respuesta ante emergencias”, afirmó Paz Ide.
Esa frase resume el giro de la nueva hoja de ruta: el país necesita alimentos, pero también necesita caminos abiertos, logística confiable y mecanismos de respuesta rápida.
Una estrategia con mirada de Estado
El taller se desarrolló en el salón Tiwanaku del Ministerio de Relaciones Exteriores, con la presencia de autoridades nacionales y representantes de organismos internacionales.
Participaron el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Paz Ide; el viceministro de Desarrollo Agropecuario y Desarrollo Integral, Karel Rivero; además de funcionarios de los ministerios de Desarrollo Productivo, Planificación, Salud, Educación, Trabajo y Defensa.
También asistieron representantes de la Oficina de la Coordinadora Residente, la Organización de Naciones Unidas, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el Centro de Información de las Naciones Unidas y otros organismos convocados.
La presencia de varios ministerios refleja que la transformación de los sistemas alimentarios no depende de una sola institución. Involucra producción, transporte, salud, nutrición, planificación, educación, trabajo, defensa y gestión de riesgos.
Bolivia como proveedor confiable
Según la Cancillería, la actualización de la hoja de ruta también se alinea con el objetivo de que Bolivia se consolide como un proveedor confiable de alimentos sostenibles para el mundo.
Esto implica fortalecer la producción nacional, pero también demostrar capacidad para sostener el abastecimiento interno y responder ante situaciones que puedan interrumpir la cadena alimentaria.
El representante residente a.i. del Programa Mundial de Alimentos en Bolivia, Ekram Elhuni, reafirmó el compromiso de esa organización como socio técnico y estratégico del Estado boliviano.
Además, destacó que Bolivia ha demostrado liderazgo global al construir una hoja de ruta nacional compartida y señaló que la actualización será clave para armonizarla con los nuevos instrumentos de planificación, como el PGDES 2026-2035 y el PDES 2026-2030.
Un trabajo que exige coordinación
La vicedirectora del Centro de Coordinación de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas, Lara Blanco, remarcó que la transformación de los sistemas alimentarios no puede recaer en un solo sector.
“La transformación de los sistemas alimentarios no es una responsabilidad de un solo sector, es una línea de Estado que requiere liderazgo político, coordinación institucional y participación activa de toda la sociedad”, sostuvo.
Ese enfoque apunta a convertir la seguridad alimentaria en una política integral, capaz de unir al Estado, organismos internacionales, productores, gobiernos subnacionales, sector privado, academia y sociedad civil.
Cuatro mesas de trabajo
Durante el taller se instalaron cuatro mesas temáticas simultáneas:
Producción y Resiliencia.
Acceso a Mercados y Logística.
Salud, Nutrición y Protección Social.
Planificación, Gobernanza y Gestión de Riesgos.
De acuerdo con el reporte institucional, entre las principales conclusiones se logró el inicio formal del proceso de actualización de la hoja de ruta, la armonización del enfoque de sistemas alimentarios con el PGDES y el PDES, y el fortalecimiento de la articulación intersectorial entre los ministerios participantes.
Lo que viene
La expectativa ahora está puesta en cómo esta hoja de ruta pasará del diagnóstico a la acción.
El desafío será convertir las conclusiones del taller en medidas concretas: mejores sistemas de abastecimiento, protocolos ante emergencias, rutas alternativas, centros de almacenamiento, coordinación entre instituciones y mecanismos para proteger a productores y consumidores cuando el país enfrente situaciones de crisis.
La actualización de la hoja de ruta abre una pregunta clave para Bolivia: ¿cómo garantizar que los alimentos lleguen a tiempo, incluso cuando las carreteras se bloquean, el clima golpea o la emergencia sorprende?
La respuesta empieza a tomar forma con este nuevo eje estratégico. Bolivia busca mirar la seguridad alimentaria de manera más amplia: producir, distribuir, almacenar, prevenir y responder.
En un país donde los bloqueos, los fenómenos climáticos y las tensiones sociales pueden afectar directamente la mesa de las familias, la seguridad logística deja de ser un tema técnico y se convierte en una condición esencial para proteger la alimentación, la economía y la estabilidad del país.
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