Con 63 años, la "Reina de los Bajitos" inició su gira de despedida en Brasil y despertó una ola de nostalgia entre quienes crecieron con sus canciones. Especialistas explican por qué reencontrarse con un ídolo infantil puede convertirse en una experiencia profundamente emotiva.
29/07/2026 12:46
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Bastaron los primeros acordes de Ilariê para que miles de personas dejaran de ser adultos por un instante y volvieran a sentirse niños. Así comenzó "El último vuelo de la nave", la gira de despedida de Xuxa, un espectáculo que reunió a cerca de 50.000 personas en São Paulo y que se convirtió en un viaje directo a la infancia de toda una generación.
Con 63 años, la artista brasileña revivió los grandes éxitos que marcaron a millones de niños en Brasil, Argentina y otros países de Latinoamérica. Sobre el escenario no faltaron las emblemáticas Paquitas, las botas altas, la nave espacial ni canciones como Luna de Cristal, Danza de Xuxa, Todo el mundo está feliz, Estatua e Ilariê.
Pero el verdadero espectáculo ocurrió entre el público: hombres y mujeres de más de 40 años cantando, bailando y emocionándose como si el tiempo no hubiera pasado.
¿Por qué emociona tanto volver a ver a un ídolo de la infancia?
Para la psicóloga especializada en crianza Ludmila Onorati, el fenómeno va mucho más allá de la música.
"Cuando un artista marcó nuestra infancia, no solo reaparece esa persona. También se activa una parte de nuestra historia, de nuestra casa, de nuestra familia y de las emociones que vivimos en esa etapa", explicó.
Según la especialista, estos reencuentros funcionan como una especie de cápsula del tiempo.
Las canciones permanecen iguales, pero quienes las escuchan ya no son los mismos. Ahora llegan con décadas de experiencias, pérdidas, alegrías y responsabilidades, lo que vuelve la vivencia mucho más intensa.
"Hoy ya no la miramos desde la ilusión infantil, sino desde la experiencia de un adulto que puede reconocer todo lo que pasó entre aquella infancia y el presente. Esa doble mirada hace que la emoción sea aún mayor", señaló.
La nostalgia también es saludable
Lejos de ser una emoción negativa, la nostalgia cumple un papel importante en el bienestar emocional.
Para Onorati, reencontrarse con figuras como Xuxa permite integrar distintas etapas de la vida y recordar que el niño que alguna vez fuimos sigue formando parte de nuestra identidad.
"No significa querer vivir en el pasado, sino reconocer que ese pasado ayudó a construir quiénes somos hoy", explicó.
La especialista también destacó que muchos de quienes hoy asisten a los conciertos son padres y encuentran un significado adicional al compartir esas canciones con sus hijos.
Más que una cantante: un símbolo de una época
Durante los años 80 y 90, Xuxa trascendió la televisión.
Además de su exitoso programa infantil, su imagen aparecía en muñecas, vasos, útiles escolares, pósteres, golosinas, jugos, chicles e incluso sopas instantáneas, convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos culturales de América Latina.
Por eso, para miles de personas, verla nuevamente sobre un escenario no significa únicamente asistir a un recital, sino reencontrarse con una etapa marcada por la despreocupación, los juegos y los recuerdos familiares.
Una despedida con sabor a infancia
La gira "El último vuelo de la nave" también representa el cierre de una etapa.
Cada canción recuerda que el tiempo pasó, que los niños crecieron y que muchas personas que compartieron aquellos momentos ya no están.
Esa mezcla de alegría, gratitud y melancolía explica por qué tantos fanáticos terminaron cantando entre lágrimas.
Porque, durante un par de horas, Xuxa consiguió algo que parecía imposible: hacer que miles de adultos volvieran a sentirse "bajitos" una vez más.
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