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Dos arquitectos lograron lo impensado: fabricar ladrillos con arena del desierto

Lo que comenzó como una investigación universitaria terminó convirtiéndose en una empresa que ya opera en uno de los mercados más exigentes del mundo.

Foto: Referencial. RRSS.
Emiratos Árabes Unidos

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Dos arquitectos formados en Londres transformaron una limitación histórica de la construcción en Emiratos Árabes Unidos en una oportunidad de innovación. Máximo Tettamanzi, argentino, y Alyina Ahmed desarrollaron una mezcla capaz de aprovechar arena del desierto para fabricar ladrillos decorativos, un proyecto que evolucionó desde una tesis académica hasta una empresa con operaciones comerciales en Dubái.

La iniciativa surgió durante un máster en la Architectural Association School of Architecture de Londres, donde ambos buscaban soluciones para reducir la huella de carbono de la industria de la construcción.

Durante la investigación identificaron una paradoja: Emiratos Árabes Unidos, pese a estar cubierto en gran parte por desierto, importa arena de otros países para proyectos constructivos.

Por qué la arena del desierto no se utiliza habitualmente
Según explicó Tettamanzi, las partículas de la arena del desierto tienen formas redondeadas debido a la erosión causada por el viento, lo que dificulta su adhesión en mezclas tradicionales de concreto.

En contraste, la arena proveniente de ríos presenta partículas más irregulares que favorecen la compactación y resistencia de los materiales de construcción.

A partir de esa observación, los arquitectos iniciaron una investigación financiada con dos subsidios que sumaron aproximadamente US$ 8.000.

La investigación que dio origen a la mezcla
El proyecto atravesó numerosos ensayos sin resultados satisfactorios hasta la pandemia de covid-19, cuando Ahmed instaló un laboratorio improvisado en el garaje de su vivienda en Dubái.

Tras múltiples pruebas, logró desarrollar una fórmula que estabilizaba la mezcla elaborada con arena del desierto.

Posteriormente, los ensayos de laboratorio confirmaron que el material cumplía con los estándares de resistencia necesarios para continuar su desarrollo.

El hallazgo también permitió reducir en un 50 % la cantidad de cemento utilizada en la mezcla, de acuerdo con los creadores del proyecto.

De tesis universitaria a emprendimiento
Tras concluir el máster, los arquitectos continuaron desarrollando la iniciativa y buscaron validación mediante incubadoras, programas de aceleración y exposiciones internacionales.

En paralelo, incorporaron una segunda línea de trabajo basada en el aprovechamiento de residuos de dátiles. Alhaan Ahmed desarrolló un material elaborado a partir de carozos tostados y molidos, combinados con resinas para fabricar superficies rígidas.

Ambos proyectos se integraron en 2022 bajo la marca ARDH Collective, nombre que toma la palabra árabe 'ardh', que significa tierra.
La validación comercial en Dubái

Un punto de inflexión llegó en 2023, cuando fueron invitados a participar en la Dubai Design Week, uno de los principales encuentros de diseño de Medio Oriente.

La visibilidad obtenida en ese evento derivó en una invitación a Shark Tank Dubái, donde presentaron el proyecto ante potenciales inversionistas.

Aunque recibieron interés de varios participantes del programa, los fundadores decidieron no aceptar las propuestas porque consideraban que la empresa aún estaba en una etapa temprana de desarrollo.

Ladrillos decorativos y planes de expansión
En 2025 materializaron la innovación mediante ladrillos decorativos destinados principalmente a fachadas. Las piezas incorporan patrones geométricos que permiten el paso de la luz y contribuyen a la privacidad de los espacios.

Sobre su funcionamiento, Tettamanzi explicó: “Funcionan como un tamiz: desde adentro podés ver hacia afuera, pero desde afuera hacia adentro se mantiene cierta intimidad”.

La empresa también presentó paneles elaborados con residuos de dátiles, concebidos para revestimientos y aplicaciones en mobiliario.

Actualmente, los fundadores buscan ampliar las posibilidades de uso de la mezcla basada en arena del desierto mediante nuevas pruebas y posibles alianzas con especialistas en ingeniería.

Según Tettamanzi, el proyecto pasó en cinco años de generar ingresos de algunos miles de dólares a operar con niveles de facturación anual ubicados entre seis y siete cifras, mientras la compañía concentra sus planes de crecimiento en Emiratos Árabes Unidos. 

Fuente: El Tiempo

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