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Argentina manda, Brasil despierta y Uruguay se despide: el mapa sudamericano del Mundial

El Mundial 2026 volvió a mostrar que Sudamérica compite, emociona y también arrastra viejas deudas.

Ecuador logró un triunfo épico ante Alemania en la última fecha. Foto: EFE
Mundo

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Sudamérica llegó al Mundial 2026 con seis representantes y una promesa enorme: competir, ilusionar y demostrar que el continente sigue teniendo peso propio en la Copa del Mundo.

Pero la fase de grupos dejó algo claro: no todos llegaron igual, no todos respondieron igual y no todos siguen en carrera.

Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Paraguay avanzaron a los dieciseisavos de final. Uruguay, en cambio, quedó eliminado en primera ronda y se convirtió en el golpe más duro para la región.

Cinco de seis continúan con vida, aunque con historias muy distintas. Hay una selección que ratificó su dominio, otra que despertó a tiempo, una que encontró solidez, dos que sobrevivieron desde el esfuerzo y una que volvió a caer antes de lo esperado.

Argentina: la Scaloneta no baja el ritmo

Argentina llegó al Mundial como campeona vigente y no tardó en demostrar que su ciclo competitivo sigue intacto.

En las eliminatorias sudamericanas fue una selección dominante. Cerró el proceso como líder, con 38 puntos, 12 victorias, dos empates y apenas cuatro derrotas. Fue el equipo más productivo del continente en ataque y uno de los más seguros en defensa.

Esa autoridad también se trasladó al Mundial.

Foto: EFE

La Albiceleste superó a Argelia, Austria y Jordania para cerrar la fase de grupos con puntaje perfecto: nueve puntos de nueve posibles. Con rotación, jerarquía y respuestas desde el banco, el equipo de Lionel Scaloni volvió a dejar una señal fuerte.

Lionel Messi continúa siendo el símbolo emocional y futbolístico del equipo, pero Argentina ya no depende únicamente de una figura. Tiene funcionamiento, recambio, oficio y una estructura que sabe competir en partidos grandes.

La conclusión es simple: Argentina no solo clasificó, también avisó que sigue siendo candidata.

Colombia: menos ruido, más eficacia

Colombia llegó al Mundial con buenos antecedentes, aunque también con cierta irregularidad acumulada en las eliminatorias.

Terminó tercera en Sudamérica con 28 puntos, siete victorias, siete empates y cuatro derrotas. Fue una selección ofensiva, vertical y con gol, pero por momentos dejó dudas en defensa.

En la Copa del Mundo, el equipo de Néstor Lorenzo mostró una versión más sólida.

Debutó con victoria 3-1 ante Uzbekistán, luego venció 1-0 a República Democrática del Congo y cerró la fase con un empate sin goles frente a Portugal. Con esos resultados, selló su clasificación sin demasiados sobresaltos y confirmó que puede competir desde el orden y la eficacia.

Uno de los nombres propios fue Daniel Muñoz, quien apareció como una pieza clave desde el lateral, no solo por su despliegue, sino también por su aporte ofensivo.

Colombia avanzó con personalidad. No hizo tanto ruido como Argentina, pero dejó la sensación de ser una selección incómoda, intensa y capaz de pegar en momentos clave.

Ecuador: sufrir, resistir y golpear cuando más importaba

La historia de Ecuador en el Mundial fue una montaña rusa.

La Tri llegó al torneo con una etiqueta clara: defensa sólida, equipo físico, intensidad alta, pero una enorme deuda con el gol.

Esa misma contradicción ya se había visto en las eliminatorias. Ecuador terminó segundo en Sudamérica pese a haber iniciado el proceso con una penalización de tres puntos por el caso Byron Castillo. En cancha sumó 32 unidades y recibió apenas cinco goles en 18 partidos, la mejor defensa del continente.

El problema estuvo arriba: solo marcó 14 tantos en toda la eliminatoria.

En el Mundial, esa deuda volvió a aparecer. Ecuador perdió 1-0 ante Costa de Marfil y empató 0-0 frente a Curazao en sus dos primeras presentaciones. Dominó, remató, tuvo la pelota, pero no pudo convertir.

Llegó a la última fecha obligado a ganar y respondió en el momento más difícil.

La victoria 2-1 sobre Alemania no solo le dio el pase a los dieciseisavos como una de las mejores terceras, también mostró el carácter de un equipo que sabe competir bajo presión.

Ecuador sigue vivo, aunque con una advertencia clara: si quiere avanzar más, necesita transformar su dominio en goles.

Uruguay: una eliminación que venía avisando

Uruguay fue la gran herida sudamericana de la fase de grupos.

La Celeste llegó al Mundial con un proceso de Marcelo Bielsa que había dejado momentos interesantes, pero también señales de alerta. En las eliminatorias arrancó fuerte, llegó a perfilarse como escolta de Argentina, pero luego cayó en una racha de empates y tropiezos que complicó su clasificación.

Terminó con 28 puntos, pero aseguró el boleto recién en la penúltima fecha.

El Mundial confirmó esas dudas.

Uruguay no pudo ganar ningún partido en un grupo que, en la previa, parecía accesible. Empató 1-1 con Arabia Saudita, igualó 2-2 ante Cabo Verde y cayó 1-0 frente a España en el duelo decisivo.

El golpe fue fuerte: segunda eliminación consecutiva en fase de grupos, después de lo ocurrido en Qatar 2022.

La imagen final dejó frustración, errores y la sensación de que el equipo nunca logró resolver los problemas que ya arrastraba desde las eliminatorias.

Uruguay llegó con dudas y el Mundial no perdonó.

Brasil: de las dudas al despertar

Brasil llegó al Mundial con más preguntas que certezas.

Las eliminatorias fueron atípicas para la selección más ganadora de la historia. Terminó quinta, con 28 puntos, seis derrotas y varios cambios de entrenador. Para una selección acostumbrada a dominar Sudamérica, el camino fue irregular y preocupante.

Sin embargo, en el Mundial comenzó a recuperar parte de su identidad.

La Canarinha arrancó con un empate 1-1 frente a Marruecos, resultado que dejó algunas dudas. Pero luego reaccionó con autoridad: goleó 3-0 a Haití y volvió a ganar 3-0 ante Escocia.

Foto: EFE

Con siete goles a favor, solo uno en contra y el liderazgo del grupo, Brasil dio señales de crecimiento.

La llegada de Carlo Ancelotti parece haber ordenado al equipo y la aparición de Vinícius Jr. como figura ofensiva le da a la selección un diferencial importante.

Brasil todavía no muestra una versión completamente arrolladora, pero ya dejó atrás la imagen frágil de las eliminatorias. La sensación ahora es otra: la Canarinha empieza a despertar justo cuando el Mundial entra en fase de eliminación directa.

Paraguay: volvió al Mundial y sigue soñando

Paraguay fue una de las historias más emotivas de las eliminatorias.

Después de 16 años de ausencia, la Albirroja regresó a una Copa del Mundo con una receta conocida: orden defensivo, sacrificio, intensidad y partidos cerrados.

Terminó la eliminatoria con 28 puntos, siete victorias, siete empates y cuatro derrotas. Marcó apenas 14 goles, uno de los registros más bajos entre los clasificados, pero recibió solo diez. Su fortaleza estuvo atrás; su deuda, otra vez, estuvo arriba.

En el Mundial, esa misma identidad apareció con luces y sombras.

El debut fue durísimo: derrota 4-1 ante Estados Unidos, un resultado que golpeó fuerte y expuso sus limitaciones. Pero Paraguay reaccionó en la segunda fecha con un triunfo 1-0 ante Turquía, resultado que le devolvió vida.

En el cierre, empató 0-0 con Australia y quedó dependiendo de otros marcadores para clasificar como una de las mejores terceras. Finalmente, la combinación se dio y Paraguay consiguió el boleto a los dieciseisavos.

No fue una clasificación brillante, pero sí emocional.

Paraguay está vivo. Y para un equipo que volvió al Mundial después de tanto tiempo, eso ya tiene un peso enorme.

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