La niña de 8 años desapareció y fue hallada diez días después dentro de una maleta. El crimen reveló una traición que estremeció a toda una comunidad.
22/02/2026 17:04
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El asesinato de Sandra Cantu marcó uno de los capítulos más dolorosos en la historia criminal reciente de California. Tenía apenas 8 años cuando salió a jugar cerca de su casa y desapareció sin dejar rastro.
Era el 27 de marzo de 2009 cuando fue vista por última vez en el complejo de casas móviles Orchard Chase, en la ciudad de Tracy. Cámaras de seguridad registraron su imagen caminando sola y tranquila, una secuencia que se convertiría en la última prueba de que estaba con vida.
Diez días de angustia
La desaparición movilizó a cientos de voluntarios, policías y agentes federales. La comunidad entera se sumó a la búsqueda, mientras la familia Cantú vivía horas de desesperación e incertidumbre.
Tras diez días de operativo ininterrumpido, trabajadores que drenaban un estanque de riego hallaron una maleta de gran tamaño. Las autoridades confirmaron luego que en su interior se encontraban los restos de la menor.
Los informes forenses determinaron que la causa de muerte fue asfixia traumática. También se detectaron sedantes en su organismo, lo que indicó que había sido drogada previamente.
Un giro inesperado
La investigación dio un vuelco cuando los indicios apuntaron hacia una vecina: Melissa Huckaby, de 28 años, madre de una de las mejores amigas de la niña y maestra de escuela dominical.
Según la fiscalía, Huckaby incluso colaboró públicamente con la búsqueda y envió mensajes para desviar sospechas. Sin embargo, las pruebas fueron determinantes: fibras vinculadas a la iglesia donde trabajaba y la confirmación de que la maleta utilizada pertenecía a ella.
Los investigadores concluyeron que el crimen se cometió en las instalaciones del templo religioso. Durante el proceso judicial, la acusada aceptó un acuerdo para evitar la pena de muerte y se declaró culpable de asesinato en primer grado y secuestro.
En 2010 fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Un caso que dejó huella
El asesinato de Sandra Cantú no solo devastó a su familia, sino que sacudió a toda una comunidad que jamás imaginó que el peligro pudiera estar tan cerca. El caso se convirtió en símbolo de la vulnerabilidad infantil y de la importancia de reforzar mecanismos de prevención y protección.
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