Marcos presenció a los ocho años cómo su padrastro apuñalaba 20 veces a su madre. Una década después, interceptó al asesino —quien gozaba de prisión domiciliaria— y le disparó cinco veces por la espalda.
09/04/2026 17:37
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En un caso que conmocionó a la región, la justicia y la venganza se cruzaron de forma trágica. El pasado 31 de marzo, Rafael García Pedroso (31) fue acribillado frente a un centro de salud en la ciudad de Frutal, en el estado de Minas Gerais, Brasil. El principal sospechoso es Marcos Antônio da Silva Neto (19), el niño que diez años antes fue el testigo principal del feminicidio de su madre, Glauciane Cipriano.
El trauma de 2016: Una infancia interrumpida
El calendario de Marcos se detuvo el 3 de julio de 2016. Durante un asado familiar, Rafael García, entonces pareja de Glauciane, la persiguió y la atacó con saña, propinándole 20 puñaladas frente a sus hijos. Marcos, que en ese entonces tenía entre 8 y 9 años, creció bajo el cuidado de su abuela materna en un barrio periférico, alimentando un trauma que nunca cicatrizó.
Fallas en el sistema y el beneficio de la libertad
A pesar de haber sido condenado a 23 años de prisión, la trayectoria judicial de Rafael estuvo marcada por apelaciones y anulaciones. En 2019, fue trasladado a un régimen de menor seguridad debido al hacinamiento de las cárceles locales.
Finalmente, el 15 de enero de 2026, Rafael recibió el beneficio de prisión domiciliaria con tobillera electrónica. Según la defensa de Marcos, el asesino comenzó a merodear frecuentemente la casa y los lugares que frecuentaba el joven y sus hermanos, lo que incrementó el temor y la rabia acumulada durante una década.
La cacería y el desenlace
Según informes de la Policía Militar, Marcos monitoreó los movimientos de Rafael durante dos meses. El 31 de marzo, aprovechando que Rafael esperaba a su actual esposa frente a la Unidad Básica de Salud Carlos Alberto Vieira, Marcos apareció por la espalda y efectuó cinco disparos. Rafael murió en el lugar.
"Siente mucha rabia al ver la foto de su madre", declaró José Rodrigo de Almeida, abogado de Marcos, quien describió cómo el joven rompe en llanto al recordar el crimen de 2016. "Vi cómo mató a mi madre", es la frase con la que Marcos justifica el acto ante su defensa.
Actualmente, Marcos es buscado por las autoridades, aunque su defensa asegura que existe una intención firme de entregarse y confesar el crimen. El retraso en su entrega se debe a procedimientos burocráticos de la Policía Civil, que exige una coordinación previa para formalizar la presentación espontánea.
Para la justicia brasileña, Marcos es un homicida que actuó con premeditación; para un sector de la opinión pública, es la víctima de un sistema que permitió que el asesino de su madre caminara por las mismas calles que él. La policía continúa con las investigaciones para determinar si hubo cómplices en la huida del joven.
Con información de ABC, Crónica Policial y g1.
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