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08/02/2019 - 13:36

Emergencia por violencia sexual

Prohíben amputar los genitales a las niñas: Macabra tradición para impedir el placer de la mujer

Anunció que impondrán cadena perpetua en vez de 15 años de cárcel a los violadores de menores.

Sierra Leona, África

El presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, ha declarado estado de emergencia nacional por la ola de violaciones y violencia sexual en general que azota este país del África occidental. Cada mes se conocen cientos de agresiones sexuales y violaciones de las que son víctimas mujeres, menores e incluso bebés. Pero según Bio miles de casos no se denuncian.

El presidente Bio ha respondido así a meses de campaña de activistas contra la violencia sexual y ha anunciado que la violación de menores será castigada con la cadena perpetua en vez de 15 años de cárcel como hasta ahora. El 70% de las víctimas de violaciones son menores de 15 años.

El gobierno de Bio atendió el mes pasado otra demanda urgente por parte de los activistas de derechos humanos, prohibiendo la ablación o mutilación genital femenina. En diciembre moría una niña de 10 años a consecuencia de esta práctica que afecta a casi un 90% de las mujeres del país. Sierra Leona tiene una de las mayores tasas de mutilación genital femenina en África, según datos de Naciones Unidas, y es uno de los pocos países del continente en el que aún era legal.

La ablación del clítoris oficialmente llamada mutilación genital femenina (MGF) por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la eliminación parcial o total de tejido de los órganos genitales femeninos, particularmente del clítoris (clitoridectomía), con objetivo de eliminar el placer sexual en las mujeres, considerando razones culturales, religiosas o cualquier otro motivo no médico.2​ Los términos infibulación y escisión son expresiones comunes utilizadas para el procedimiento aplicado para llevar a cabo la mutilación. Esta práctica se considera una violación de los derechos humanos de las mujeres y de las niñas.3​ En febrero de 2016 Naciones Unidas abordó este tema como una prioridad entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcándose como referencia el año 2030 para acabar con esta práctica.

El presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, ha declarado estado de emergencia nacional por la ola de violaciones y violencia sexual en general que azota este país del África occidental. Cada mes se conocen cientos de agresiones sexuales y violaciones de las que son víctimas mujeres, menores e incluso bebés. Pero según Bio miles de casos no se denuncian.

El presidente Bio ha respondido así a meses de campaña de activistas contra la violencia sexual y ha anunciado que la violación de menores será castigada con la cadena perpetua en vez de 15 años de cárcel como hasta ahora. El 70% de las víctimas de violaciones son menores de 15 años.

El gobierno de Bio atendió el mes pasado otra demanda urgente por parte de los activistas de derechos humanos, prohibiendo la ablación o mutilación genital femenina. En diciembre moría una niña de 10 años a consecuencia de esta práctica que afecta a casi un 90% de las mujeres del país. Sierra Leona tiene una de las mayores tasas de mutilación genital femenina en África, según datos de Naciones Unidas, y es uno de los pocos países del continente en el que aún era legal.

La ablación del clítoris oficialmente llamada mutilación genital femenina (MGF) por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la eliminación parcial o total de tejido de los órganos genitales femeninos, particularmente del clítoris (clitoridectomía), con objetivo de eliminar el placer sexual en las mujeres, considerando razones culturales, religiosas o cualquier otro motivo no médico.2​ Los términos infibulación y escisión son expresiones comunes utilizadas para el procedimiento aplicado para llevar a cabo la mutilación. Esta práctica se considera una violación de los derechos humanos de las mujeres y de las niñas.3​ En febrero de 2016 Naciones Unidas abordó este tema como una prioridad entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcándose como referencia el año 2030 para acabar con esta práctica.