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22/02/2020 - 13:16

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Un murciélago forma parte del rito de dos águilas

Estas aves rapaces lanzaron al mar repetidas veces a ese zorro volador cerca de las costas de Malasia

Malasia

Las águilas marinas de vientre blanco se alimentan de los animales que cazan en los bosques y los pantanos costeros, pero en esta ocasión dos de ellas ejercieron de verdugos con un murciélago.

Cuando la ecologista Sheema Abdul Aziz y sus colegas pudieron grabaron esta escena en la isla Tioman (Malasia) cuando estudiaban uno de esos mamíferos.

Estas personas se encontraban en una cafetería cuando vieron cómo un águila marina cazó uno de esos zorros voladores de un árbol donde había numerosos ejemplares de Pteropus hypomelanus, se alejó y lanzó su presa al mar.

Otra águila marina volaba cerca de ese lugar y ambas esperaron pacientemente mientras el murciélago intantaba regresar a la costa y, cuando estaba a punto de lograr su objetivo, una de las aves rapaces lo agarró, se elevó y lo arrojó a las olas por segunda vez.

El murciélago, exhausto y herido, alcanzó la playa y descansó, casi sin moverse. En ese momento uno de los científicos, Marcus Chua, paró su cámara y se marchó del lugar con sus colegas.

Estos especialistas estiman que la práctica que presenciaron puede ser una forma ingeniosa de cazar, debido a que los zorros voladores son relativamente grandes y poseen fuertes mandíbulas con dientes afilados que los convierten en animales peligrosos de cazar para un águila.

Las águilas marinas de vientre blanco se alimentan de los animales que cazan en los bosques y los pantanos costeros, pero en esta ocasión dos de ellas ejercieron de verdugos con un murciélago.

Cuando la ecologista Sheema Abdul Aziz y sus colegas pudieron grabaron esta escena en la isla Tioman (Malasia) cuando estudiaban uno de esos mamíferos.

Estas personas se encontraban en una cafetería cuando vieron cómo un águila marina cazó uno de esos zorros voladores de un árbol donde había numerosos ejemplares de Pteropus hypomelanus, se alejó y lanzó su presa al mar.

Otra águila marina volaba cerca de ese lugar y ambas esperaron pacientemente mientras el murciélago intantaba regresar a la costa y, cuando estaba a punto de lograr su objetivo, una de las aves rapaces lo agarró, se elevó y lo arrojó a las olas por segunda vez.

El murciélago, exhausto y herido, alcanzó la playa y descansó, casi sin moverse. En ese momento uno de los científicos, Marcus Chua, paró su cámara y se marchó del lugar con sus colegas.

Estos especialistas estiman que la práctica que presenciaron puede ser una forma ingeniosa de cazar, debido a que los zorros voladores son relativamente grandes y poseen fuertes mandíbulas con dientes afilados que los convierten en animales peligrosos de cazar para un águila.