El delantero inglés dejó una obra maestra ante Argentina en Francia 1998, un tanto que sigue vivo en la memoria del fútbol mundial.
19/03/2026 19:01
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En la historia de los Mundiales, hay goles que trascienden el resultado y se convierten en recuerdos imborrables. Uno de ellos lleva la firma de Michael Owen, quien con apenas 19 años protagonizó una jugada memorable en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 1998.
Aquella tarde en Francia, Inglaterra se enfrentaba a una sólida selección argentina dirigida por Daniel Passarella. El equipo inglés, que contaba con figuras como David Beckham, encontró en Owen a su gran protagonista. El joven atacante tomó el balón en campo propio, dejó rivales en el camino con velocidad y precisión, y definió con una calidad exquisita para marcar el empate parcial.
La jugada fue un recital de técnica: control, aceleración, cambios de ritmo y una definición impecable. Ese gol no solo levantó a Inglaterra en el partido, sino que quedó grabado como uno de los mejores en la historia de los Mundiales.
El encuentro terminaría empatado y se definiría desde el punto penal, donde Argentina se impuso gracias, en gran parte, a las intervenciones del arquero Carlos Roa. Sin embargo, más allá del resultado, el tanto de Owen ya había hecho historia.
Hoy, décadas después, ese gol sigue siendo recordado como una joya del fútbol, una de esas acciones que definen lo que significa un “gol eterno”: belleza, contexto y emoción en su máxima expresión.
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