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El trabajo femenino impulsa la economía, refuerza el sector comercial y construye un futuro más justo

Esta integración genera un efecto multiplicador en la economía, tanto en consumo como en ahorro.

26/03/2026 14:35

Unifranz Online: El trabajo femenino impulsa la economía, refuerza el sector comercial y construye un futuro más justo.
Bolivia

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La participación económica de las mujeres es uno de los motores más importantes del crecimiento económico en la sociedad. Más allá de una cuestión de equidad laboral, permanencia en puestos de trabajo y emprendimiento, se trata de una estrategia inteligente para dinamizar las economías y aprovechar el talento disponible para generar evolución sostenible.

Xiomara Zambrana, directora nacional del Instituto de la Mujer & Empresa (IME) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), advierte que: “Si nosotros no incluimos a las mujeres en el mercado laboral, esto va a representar una pérdida de capital humano masiva”. Esta afirmación pone en evidencia que la exclusión femenina no solo es injusta, sino también ineficiente desde el punto de vista económico.

Cuando las mujeres acceden a empleos en igualdad de condiciones, los beneficios se reflejan directamente en indicadores macroeconómicos. “Cuando las mujeres se incorporan a la fuerza de trabajo, en igualdad de condiciones, está demostrado que el Producto Interno Bruto (PIB) experimenta un salto cualitativo”, sostiene.

En esa misma línea, el informe del Banco Mundial: La Mujer, la Empresa y el Derecho 2026 señala que reducir las brechas de género puede incrementar el PIB entre el 15 % a 20 % en las economías de los países.

Pero el impacto va más allá de sumar mano de obra. “no se trata solo de sumar a más personas, sino más bien de integrar las habilidades, las perspectivas y los talentos de las mujeres que están subutilizadas”. Esta integración genera un efecto multiplicador en la economía, tanto en consumo como en ahorro.

Zambrana explica que “Estadísticamente, las mujeres reinvierten hasta el 90% de sus ingresos en sus familias: en salud, nutrición, alimentación, educación de los hijos”. Este comportamiento tiene derivaciones profundas como: mejora la calidad de vida, fortalece el capital humano y reduce la carga social del Estado a largo plazo. En otras palabras, el trabajo femenino rompe ciclos de pobreza y construye sociedades más resilientes.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la participación laboral de las mujeres ha registrado un crecimiento significativo en las últimas dos décadas, pasando del 45,7% en 2001 al 65,8% en 2024, aunque con altos niveles de informalidad que llegan al 86%. Este incremento, refleja un cambio importante en la incorporación femenina al mercado laboral, donde actualmente cerca de 7 de cada 10 mujeres forman parte de la fuerza de trabajo.

Aun así, cada incremento del 10% en participación puede elevar el PIB entre un 2% y un 3%, lo que demuestra el enorme potencial aún no aprovechado. Además, las mujeres lideran cerca del 60% del empleo creativo, impulsando sectores como la economía naranja, la moda y el emprendimiento digital.

Otro aspecto clave es la innovación. Los equipos diversos toman mejores decisiones y generan soluciones más creativas. Esto permite diseñar productos y servicios más inclusivos, capaces de responder a las necesidades de toda la población.

“La diversidad es rentabilidad, en términos de integrar hombres y mujeres y esto siempre genera una mejor toma de decisiones porque estamos hablando de equipos mixtos que resuelven problemas complejos de una manera más creativa”, sostiene Zambrana.

Asimismo, la inclusión fortalece el tejido empresarial porque el trabajo femenino impulsa el emprendimiento. Las mujeres no solo participan como trabajadoras, sino también como generadoras de empleo, lo que dinamiza la economía y amplía las oportunidades.

El Banco Mundial también destaca que los países con marcos legales más equitativos logran mejores resultados: mayor participación femenina, reducción de brechas laborales y más liderazgo en el ámbito empresarial y político. Esto demuestra que las políticas públicas son determinantes para consolidar estos avances.

La inclusión laboral femenina no solo impulsa el crecimiento económico, sino que también fortalece la estabilidad social. “La autonomía económica estabiliza las finanzas del hogar haciendo que las economías sean mucho más resilientes cuando viene una crisis externa”.

Apostar por la igualdad no es solo un acto de justicia, sino una decisión estratégica. Es una de las vías más efectivas para lograr un crecimiento sostenido e inclusivo.  “Es una apuesta segura al crecimiento y el bienestar de una nación”, concluye Zambrana.

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