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El uso excesivo del celular afecta la salud física, mental y emocional de niños y adolescentes

Utilizar exageradamente el dispositivo actúa como un potente estímulo de gratificación inmediata que compite con el aprendizaje profundo y las habilidades socioemocionales.

20/02/2026 14:13

Unifranz Online: El uso excesivo del celular afecta la salud física, mental y emocional de niños y adolescentes
Bolivia

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El uso excesivo del celular en niños y adolescentes es una de las principales preocupaciones para especialistas en salud y educación. Lejos de ser un simple hábito cotidiano, la exposición prolongada a dispositivos móviles está generando efectos físicos, cognitivos y psicológicos que impactan directamente en etapas clave del desarrollo cerebral.

El cerebro infantil y adolescente se encuentra en plena construcción. Durante estas fases de alta plasticidad neuronal, se desarrollan funciones esenciales como la atención, el autocontrol, la empatía y la toma de decisiones. En este contexto, utilizar exageradamente el dispositivo actúa como un potente estímulo de gratificación inmediata que compite con el aprendizaje profundo y las habilidades socioemocionales.

Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) advierte que el impacto no se limita al comportamiento visible.

“El uso excesivo de la tecnología puede tener varios efectos negativos en la salud mental. Los más comunes son la ansiedad y el estrés, ya que la constante conectividad y la sobrecarga de información pueden aumentar estos niveles”.

Estudios recientes refuerzan esta alerta, que indican que más de cuatro horas diarias frente al celular duplican los niveles de ansiedad y depresión en niños y adolescentes, además de reducir la atención sostenida hasta en un 47%, afectando de manera directa el rendimiento escolar y la memoria de trabajo.

Impacto físico: el cuerpo también paga el precio

El daño no es sólo emocional o cognitivo. El uso prolongado del celular obliga a mantener la cabeza inclinada hacia adelante durante largos periodos, generando una presión cervical equivalente a hasta 27 kilos. Esta postura, conocida como “cuello de texto”, provoca contracturas crónicas, dolores persistentes y, en casos tempranos, hernias discales.

Sobre este punto, Sirley Miranda, docente de la carrera de Medicina en Unifranz, explica: “Cuando el uso del celular implica mantener la cabeza inclinada hacia adelante por largos periodos, se incrementa el riesgo de dolor cervical, contracturas y compensaciones posturales que pueden mantenerse en el tiempo”.

A ello se suman la fatiga visual, la sequedad ocular y los trastornos del sueño. La luz azul emitida por las pantallas puede suprimir hasta en un 23% la producción de melatonina, hormona clave para el descanso, generando insomnio, irritabilidad y dificultades de concentración al día siguiente.

“La fatiga visual suele estar vinculada a malas posturas, iluminación inadecuada y falta de descanso visuales. Estos factores tensan los músculos oculares y pueden derivar en miopía progresiva, especialmente en niños y jóvenes”, sostiene Miranda

El sedentarismo asociado al uso excesivo también duplica el riesgo de obesidad infantil y problemas cardiovasculares.

Daños psicológicos y adicción digital

Especialistas comparan el uso compulsivo del celular con un “hackeo” del sistema de recompensa del cerebro. Cada notificación, vIdeo o “like” libera dopamina, reforzando la conducta y generando dependencia. Cuando el dispositivo se retira, pueden aparecer síntomas de abstinencia como irritabilidad, agresividad y ansiedad, además del conocido FOMO (miedo a quedarse fuera).

“El uso de redes sociales por más de tres horas al día está asociado con un aumento considerable de problemas de salud mental, el FOMO es uno de los factores que intensifican la dependencia, ya que la persona siente que desconectarse equivale a perder oportunidades sociales, lo cual genera un estado de alerta permanente y deteriora la calidad de vida”, explica la American Psychological Association (APA).

En adolescentes, el impacto emocional se intensifica: la comparación constante en redes sociales afecta la autoestima, incrementa la ansiedad y eleva el riesgo de depresión y aislamiento social.

“Afecta la autoestima, la capacidad de valorar lo propio y hasta las relaciones más cercanas. Cuando alguien se obsesiona con lo que otros comparten, renuncia a nutrirse de su propia experiencia y a disfrutar del presente que está viviendo”, explica Loayza,

Estudios señalan que el riesgo suicida puede ser hasta 2,6 veces mayor en jóvenes que superan las siete horas diarias de uso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) enfatiza que es crucial la moderación para evitar la adicción conductual y los riesgos físicos asociados. De la misma manera se recomienda limitar el uso recreativo del celular a menos de dos horas al día, establecer zonas libres de dispositivos —como la mesa o el dormitorio— y promover la supervisión parental activa.

Más que prohibir, el desafío es educar en el autocontrol y el uso consciente de la tecnología, entendiendo que la corteza prefrontal, encargada de regular impulsos, no termina de madurar hasta los 25 años.

El problema no es el dispositivo, sino el uso desmedido. Identificar señales de alerta —como irritación extrema al retirar el celular o abandono de actividades que antes generaban placer— es clave para intervenir a tiempo y proteger el desarrollo integral de niños y adolescentes.

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