“El uso de tecnologías de diagnóstico ocular permite identificar cambios estructurales y funcionales del ojo incluso antes de que el paciente presente síntomas evidentes”.
19/02/2026 14:45
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Actualmente, las enfermedades oculares que antes conducían inevitablemente a la ceguera pueden ser detectadas de manera temprana y tratadas con mayor eficacia, mejorando de forma significativa la calidad de vida de los pacientes.
Sirley Miranda, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), sostiene que: “el uso de tecnologías de diagnóstico ocular permite identificar cambios estructurales y funcionales del ojo incluso antes de que el paciente presente síntomas evidentes”.
Entre estas herramientas destaca la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), una prueba no invasiva que genera imágenes detalladas de la retina y el nervio óptico, fundamental para el seguimiento del glaucoma, la degeneración macular y la retinopatía diabética.
Otra técnica ampliamente utilizada es la retinografía digital, que permite documentar la evolución de la retina a lo largo del tiempo. De acuerdo con Miranda, “comparar imágenes seriadas del fondo de ojo es clave para evaluar la progresión de enfermedades crónicas y ajustar los tratamientos de manera oportuna”.
A esto se suman la angiografía con fluoresceína y la angiografía OCT (OCT-A), que facilitan el estudio de la circulación retinal y la detección temprana de alteraciones vasculares, muchas veces asociadas a diabetes o hipertensión.
La angiografía es un procedimiento de diagnóstico por imágenes que utiliza rayos X y un medio de contraste (tinte) para visualizar el interior de los vasos sanguíneos (arterias o venas) y el flujo sanguíneo, permitiendo detectar obstrucciones, aneurismas o sangrados.
El diagnóstico preciso se complementa con estudios como la campimetría, esencial para detectar pérdidas del campo visual en el glaucoma, la tonometría, que mide la presión intraocular, y la biomicroscopía con lámpara de hendidura, que permite observar con gran detalle las estructuras del ojo. “Cada examen aporta información específica; juntos ofrecen una visión integral del estado ocular del paciente”, señala la especialista de Unifranz.
Gracias a estos avances diagnósticos, los tratamientos actuales son cada vez más personalizados. En enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad y la retinopatía diabética, las inyecciones intraoculares anti-VEGF se han convertido en el estándar terapéutico, logrando estabilizar la visión en aproximadamente el 70 % de los pacientes.
Además de fármacos de larga duración e implantes de liberación sostenida han reducido la frecuencia de las aplicaciones, mejorando la adherencia al tratamiento.
En el campo quirúrgico, la cirugía láser avanzada con tecnología de femtosegundo y excímer permite remodelar la córnea con precisión submicrométrica para corregir miopía, astigmatismo y cataratas. El láser de femtosegundo crea una incisión precisa en la córnea (flap) mediante microexplosiones, mientras que el láser excímer remodela el tejido corneal para eliminar dioptrías, ofreciendo máxima seguridad, rapidez y precisión.
Además, el uso de lentes intraoculares multifocales, trifocales y de rango extendido ha disminuido la dependencia de gafas en hasta el 90 % de los casos. Para el glaucoma, las técnicas MIGS (cirugía mínimamente invasiva) y el láser SLT ofrecen alternativas más seguras y menos traumáticas que la cirugía tradicional.
Uno de los avances más prometedores es la terapia génica, aplicada en enfermedades hereditarias como la amaurosis congénita de Leber, permite corregir mutaciones genéticas específicas.
De manera paralela, la investigación con células madre y medicina regenerativa busca reparar tejidos dañados de la retina y la córnea, abriendo nuevas posibilidades para pacientes con enfermedades degenerativas.
También, la inteligencia artificial se integra cada vez más al diagnóstico oftalmológico. Sistemas capaces de analizar OCT y retinografías permiten detectar patologías en etapas muy tempranas, optimizando la toma de decisiones clínicas. “La combinación entre tecnología, diagnóstico temprano y tratamientos innovadores representa la mejor estrategia actual para prevenir la ceguera evitable”, concluye Miranda.
Los tratamientos actuales para las enfermedades oculares reflejan una medicina más precisa, preventiva y personalizada. Aunque algunos avances aún se encuentran en fase experimental, su impacto ya es evidente y confirma que la detección temprana sigue siendo la herramienta más poderosa para preservar la visión a lo largo de la vida.
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