La caída del líder del CJNG reabre el debate sobre la evolución del crimen organizado: estructuras menos jerárquicas, células autónomas y un modelo empresarial que sobrevive más allá de un capo.
23/02/2026 14:43
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La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, marcó el fin de una figura clave del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Pero no necesariamente el fin de su estructura.
El operativo conjunto entre México y Estados Unidos que terminó con su vida el pasado 22 de febrero reactivó una pregunta inevitable: ¿qué pasa con los carteles cuando cae su líder?
Para el especialista en narcotráfico Carlos Rappalli, el crimen organizado del siglo XXI ya no depende exclusivamente de una cabeza visible.
En diálogo con Infobae, el analista explicó que las organizaciones actuales son más complejas, menos piramidales y mucho más adaptables que en el siglo pasado.
Del modelo piramidal al esquema celular
Durante gran parte del siglo XX, los carteles funcionaban como estructuras jerárquicas clásicas: un líder fuerte, mandos intermedios y operadores en la base. El negocio estaba centrado casi exclusivamente en el tráfico de marihuana y cocaína.
“El comercio estaba detrás de la droga. Eran organizaciones piramidales”, explicó Rappalli.
Pero ese modelo comenzó a transformarse hacia fines del siglo XX. En el siglo XXI, las organizaciones criminales adoptaron un esquema distinto:
Células autónomas
Estructuras difusas
Redes flexibles
Mayor capacidad de fragmentación
Esto significa que, incluso si cae el líder, las células pueden seguir operando con relativa independencia.
Diversificación: el narco como empresa
El cambio no fue solo estructural, sino también económico.
Según el especialista, el narcotráfico dejó de concentrarse exclusivamente en drogas. Hoy, estas organizaciones participan en múltiples mercados ilegales:
Contrabando de oro y piedras preciosas
Tráfico de flora y fauna protegida
Delitos contra la vida silvestre
Comercialización ilegal de patrimonio cultural
Extorsión y lavado de activos
“Ya se trata de un modelo empresarial porque evalúa el costo-beneficio”, sostuvo Rappalli.
La lógica es clara: diversificar riesgos y maximizar ganancias.
Violencia como sello identitario
Aunque las estructuras evolucionaron, la violencia sigue siendo una herramienta central.
“Estos grupos son violentos por naturaleza. La violencia está grabada en el ADN de la organización”, afirmó el especialista.
Sin embargo, esa violencia hoy convive con estrategias financieras, logística internacional y redes transnacionales que operan como verdaderas corporaciones ilícitas.
¿Cae el jefe, cae el cartel?
La experiencia histórica muestra que no necesariamente.
En muchos casos, la muerte o captura de un líder produce reacomodamientos internos, disputas o fragmentación. Pero las estructuras económicas y territoriales suelen mantenerse activas.
La caída de “El Mencho” representa un golpe simbólico y operativo.
Pero el fenómeno del crimen organizado moderno es más amplio que un nombre.
Con información de INFOBAE
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