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Dólar caro, inflación alta y decretos urgentes: ¿Bolivia toca fondo o empieza a salir?

El auge inflacionario sufrido principalmente entre agosto 2024 y julio 2025 explicado básicamente por tres elementos.

28/01/2026 13:04

Dólar caro, inflación alta y decretos urgentes

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El comportamiento del dólar paralelo (TCP) en Bolivia entre enero-24 y dic-25 no fue lineal, sino que respondió a una compleja interacción de shocks. Se puede identificar una fase de ampliación, cuyos factores internos fueron la caída persistente de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y la disminución de la producción de hidrocarburos generaron una escasez de divisas físicas. Políticamente, la incertidumbre legislativa sobre la aprobación de créditos externos exacerbó las expectativas negativas, entre los factores sociales, el fenómeno de la "especulación hormiga" y el atesoramiento de dólares por parte de la población ante el temor de una devaluación oficial, y los factores externos, el incremento en los costos de logística internacional y las tasas de interés elevadas en EE.UU., que incentivaron la salida de capitales.

Por otro lado, también se identifica una fase de compresión entre septiembre a diciembre 2025, con factores económicos como una mayor liquidación de divisas por parte del sector exportador (agroindustria) y medidas de control más estrictas sobre el mercado paralelo, y factores políticos favorables desde el anuncio de no participación en las elecciones nacionales de Evo Morales, la fragmentación del MAS y su peor resultado electoral, la asunción del Presidente Rodrigo Paz, la nueva Asamblea Legislativa y ya en la gestión gubernamental, la mayor estabilidad percibida tras anuncios de cooperación multilateral o medidas de ajuste fiscal que redujeron la presión sobre el Banco Central.

El auge inflacionario sufrido principalmente entre agosto 2024 y julio 2025 explicado básicamente por tres elementos: Primero, el “pase a precios del dólar” o “pass-through” que elevó directamente el costo de los insumos importados (maquinaria, premezclas, tecnología, etc.); Segundo, los factores climáticos como sequías prolongadas o heladas afectaron la oferta de alimentos de la canasta básica, y, Tercero, el nuevo término de pasillo “contrabando a la inversa” que no es otra cosa que, debido a que los precios en países vecinos subieron más rápido, muchos productos bolivianos (subsidiados) salieron del país, generando escasez interna. Pero a su vez, entre septiembre y diciembre 2025 se experimentó una desaceleración de la inflación anualizada, que se explica en principio por un efecto estadístico por la alta base del año anterior y por la mejora de la estacionalidad productiva ya que se tuvo mejores cosechas hacia el final del año y una estabilización relativa del TCP que frenó la inercia de precios.

Desde el aspecto estadístico, de correlación y rezagos se denota una relación directa entre ambas variables, es decir; TCP (X) y la Inflación (Y), cuyos resultados se sustentan en tres enfoques: Primero, existe una correlación positiva fuerte (r > 0.85) pues la inflación sigue la trayectoria del dólar paralelo con una tendencia clara; Segundo, se observa que el pase a precios no es inmediato (1:1), sino parcial. Se estima un coeficiente de pass-through de aproximadamente 0.45 a 0.55. Esto significa que por cada 10% de incremento en el TCP, la inflación tiende a subir entre un 4.5% y 5.5% en el mediano plazo, y, Tercero, el rezago temporal de la serie de tiempo sugiere un rezago de 2 a 3 meses. Es decir, el pico del dólar en mayo de 2025 (Bs16.4) tuvo su mayor impacto inflacionario hacia julio/agosto de 2025 (24.15% ± 24.86%).

Los datos mensuales desde enero-2024 a diciembre 2025 tanto del tipo de cambio paralelo expresado como promedio mensual (TCp PM → Binance | USDT) como de la inflación a 12 meses para cada mes (Inf 12M → INE), ilustran lo técnicamente expuesto anteriormente (Ver Gráfico).

¿Qué viene el 2026 luego del impacto de los D.S. 5503 y D.S. 5516?

Desde la perspectiva para el TCP, la volatilidad si los decretos logran inyectar liquidez genuina (vía exportaciones o créditos), el TCP podría estabilizarse en un rango de Bs10.00 - 11.50. Sin embargo, si la confianza no se restaura, la brecha respecto al oficial (Bs6.96) seguirá siendo superior al 40%, manteniendo la volatilidad latente, y, además el riesgo si el gasto público no se contrae para acompañar las medidas de los nuevos decretos.

La proyección de la inflación para diciembre 2026, en un principio como escenario base se prevé una convergencia hacia una inflación anualizada de entre 12% y 15% para diciembre de 2026, cuya justificación se sustenta en que, aunque la inflación ha bajado de sus picos del 24%, la inercia de costos y la indexación de servicios dificultarán el retorno a niveles de un solo dígito en el corto plazo, especialmente si el TCP no retorna a niveles inferiores a Bs9.00.

En conclusión, si el Gobierno profundiza la disciplina fiscal post DS 5516, se corrige de manera más ambiciosa el déficit fiscal y se materializa el apoyo de organismos multilaterales (como la visita del BID en enero 2026) garantizando flujo de divisas, la inflación podría ceder al 15% anual en 2026. Sin embargo, si el mercado percibe que las medidas de contención social no son suficientes o que el gobierno no da señales de empatía y reciprocidad en el ajuste, un nivel de inflación anual para el 2026 de 32% que plantea INESAD en su estudio “Impacto macroeconómico de la eliminación del subsidio a los hidrocarburos en Bolivia: Análisis de reformas abruptas y graduales” se vuelve el mapa con certeza de ocurrencia.

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