Dormir pocas horas no solo provoca cansancio: altera tus hormonas, dispara el hambre y favorece el aumento de peso. La ciencia confirma que descansar bien es clave para una vida saludable.
12/02/2026 10:16
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En una sociedad donde trasnochar se ha vuelto costumbre y dormir poco parece normal, la ciencia lanza una advertencia clara: descansar bien es tan importante como comer sano o hacer ejercicio.
Dormir no es un lujo, es una necesidad básica del cuerpo. Mientras descansamos, el organismo regula hormonas, repara tejidos, consolida la memoria y equilibra el uso de energía. Cuando ese proceso se interrumpe de forma constante, no solo aparece el cansancio: también se desajusta el metabolismo.
Y ese desorden, con el tiempo, se traduce en aumento de peso.
La deuda de sueño: un envejecimiento acelerado
Uno de los estudios más influyentes sobre este tema fue Impacto de la falta de sueño en la función metabólica y endocrina. En él, jóvenes sanos durmieron solo cuatro horas por noche durante seis días consecutivos.
Los resultados fueron contundentes.
Después de una semana con poco descanso, sus cuerpos procesaban peor el azúcar, aumentaban los niveles de cortisol —la hormona del estrés— y se activaba el sistema nervioso de alerta. El perfil era similar al de una persona con envejecimiento acelerado.
Esto implica mayor riesgo de:
Resistencia a la insulina
Hipertensión
Diabetes
Aumento de peso
En otras palabras, dormir poco no solo agota: también “desprograma” al cuerpo.
Cuando el cuerpo pide comida chatarra
La falta de sueño también afecta directamente al hambre.
El estudio La reducción del sueño en hombres jóvenes sanos… analizó qué ocurre con las hormonas que regulan el apetito. Tras solo dos noches durmiendo cuatro horas, los participantes mostraron:
🔻 18 % menos leptina (hormona de saciedad)
🔺 28 % más grelina (hormona del hambre)
Este desequilibrio hizo que sintieran más apetito… pero no por cualquier comida.
Aumentaron especialmente los antojos por:
Dulces
Snacks salados
Harinas
Comida ultraprocesada
Mientras tanto, el interés por frutas, verduras o proteínas casi no cambió.
Con poco sueño, el cuerpo empuja a comer más… y peor.
Los datos lo confirman: menos sueño, más obesidad
La evidencia no se limita a estudios pequeños.
Un metaanálisis que analizó datos de más de 630.000 personas en todo el mundo reveló que:
Los niños que duermen poco tienen casi el doble de riesgo de obesidad
En adultos, el riesgo aumenta alrededor de un 55 %
Estos resultados se repiten en distintos países y culturas, lo que refuerza una conclusión clara: la falta de sueño es un factor clave en el aumento de peso.
Dormir bien también es cuidarse
Tomados en conjunto, los estudios muestran un patrón consistente:
Dormir poco altera el metabolismo, desajusta las hormonas del hambre y favorece el aumento de grasa corporal.
En una sociedad que glorifica el “vivir cansado”, el mensaje científico es simple pero poderoso:
Dormir bien es una forma real de cuidar tu cuerpo.
No se trata solo de verse mejor, sino de vivir más y mejor.
Porque cada hora de sueño que sacrificas hoy, tu cuerpo puede cobrártela mañana.
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