Esta visión refleja una tendencia global adaptada que consiste en preservar el “ADN del sabor”.
09/04/2026 11:58
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La gastronomía contemporánea vive una transformación profunda donde la creatividad se combina con el respeto por las raíces. La deconstrucción es una herramienta creativa que revaloriza la identidad culinaria, integrando innovación, sostenibilidad y conciencia social. Esta práctica no busca reemplazar la tradición, sino reinterpretarla, manteniendo intacto su significado cultural.
Alizon Cruz, directora de la carrera de Gastronomía y Artes Culinarias de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), sostiene: “Tenemos que entender que la deconstrucción son reglas básicas que no tenemos que perder, que es tener la identidad cultural de cada plato. No transformar y sobre todo no dañar lo que es la identidad del plato”, sostiene la académica.
Esta visión refleja una tendencia global adaptada que consiste en preservar el “ADN del sabor”. Técnicas como la esferificación, la liofilización o el uso de espumas permiten transformar la experiencia sensorial sin alterar el sabor original.
“Si nosotros queremos deconstruir, por ejemplo: una sajta de pollo, los principales ingredientes que debemos tener es tunta, papa, ají, el pollo como proteína, y después tenemos que dar textura para generar un nuevo plato de deconstrucción. La idea y lo primordial es que no perdamos la identidad del plato”, enfatiza Cruz.
De esta manera, ingredientes tradicionales como la quinua, el ají o la papa, y con la técnica adecuada, se presentan en formatos innovadores, pero mantienen su esencia cultural y nutricional.
Desde la práctica culinaria, esta filosofía también se aplica con equilibrio. Jesús Mamani, Líder de cocina de Manq’a Restaurante sostiene: “Cuando hablamos de deconstrucción gastronómica: es la desestructuración de diferentes elementos que lleva un plato como tal, Y es lo que aplicamos en Manq'a Restaurante, pero no al 100%, sino como un 50% o 30%. Porque siempre queremos transmitir al comensal que viene acá, y vea que los productos se mantienen”, enfatiza.
Este enfoque permite mantener un vínculo emocional con el comensal, quien reconoce los sabores tradicionales, aunque la presentación sea distinta. Así, la deconstrucción se convierte en una forma de educación gastronómica que invita a redescubrir la cocina boliviana desde nuevas perspectivas.
“Cambiamos una papa por una crema, el arroz por una textura crocante, porque hacemos papeles de arroz. Con vegetales que son frescos, logramos encurtir y con todas las técnicas que aplicamos en tema de deconstrucción, pero sin salirnos del entorno de la limitación cultural, como tal”, sostiene el líder de cocina.
Además, esta práctica tiene un fuerte componente social. Al trabajar con ingredientes locales y productores de proximidad, se fortalece la economía comunitaria y se promueve el consumo responsable. La tendencia actual prioriza el uso de insumos locales reduciendo el impacto ambiental y revalorizando saberes ancestrales.
De esta manera la deconstrucción permite reinterpretar platos tradicionales sin perder su significado simbólico. Por ejemplo, una sopa de pescado puede transformarse en una espuma ligera, o el api morado en una gelatina aromática o un helado decorado con flores de recolección, generando nuevas experiencias sin romper el vínculo con la tradición.
Otro aspecto clave es la sostenibilidad. La cocina deconstruida aprovecha al máximo los ingredientes para crear nuevas texturas y sabores, reduciendo el desperdicio alimentario. Este enfoque responde a una gastronomía más consciente, alineada con los desafíos ambientales actuales.
En términos culturales, la deconstrucción actúa como un mecanismo de resistencia frente a la homogeneización global de la cocina. Mientras las tendencias internacionales tienden a estandarizar sabores, esta práctica rescata la diversidad culinaria y fortalece la identidad local.
Los beneficios son múltiples: revaloriza tradiciones, impulsa el turismo gastronómico, genera nuevas oportunidades económicas y educa a las nuevas generaciones sobre el origen y significado de los alimentos. Más allá de la innovación técnica, se trata de una forma de narrar la historia de un país a través de sus sabores.
En este contexto, la deconstrucción gastronómica en Bolivia se consolida como una herramienta poderosa para conectar pasado y futuro. No se trata de cambiar la tradición, sino de reinterpretarla con respeto, creatividad y conciencia. Porque, como coinciden expertos y cocineros, la verdadera innovación no está en transformar radicalmente un plato, sino en lograr que, aun en su forma más moderna, siga sabiendo a hogar y tradición.
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