Una de las estrategias más efectivas en el aprendizaje digital actual es el microlearning. Esta técnica propone dividir los contenidos en pequeños bloques de información, fáciles de asimilar y enfocados en objetivos concretos.
27/02/2026 14:20
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En la era digital, el verdadero desafío del aprendizaje es lograr que el conocimiento se comprenda, se retenga y se aplique de manera efectiva. Plataformas, cursos en línea y contenidos ilimitados conviven con un problema común: la sobrecarga cognitiva y el olvido rápido. Frente a este escenario, las estrategias de retención de conocimientos son un factor clave para un aprendizaje digital realmente eficaz.
Miguel Velarde, coordinador de Reclutamiento y Selección de la Universidad Franz Tamayo, enfatiza que el punto de partida es la actitud frente al aprendizaje. Para el especialista, “es importante estar dispuesto a salir de la zona de confort y buscar nuevas formas de aprender”. Esta apertura resulta esencial en un contexto donde las tecnologías, los entornos laborales y las competencias cambian de forma acelerada.
Una de las estrategias más efectivas en el aprendizaje digital actual es el microlearning. Esta técnica propone dividir los contenidos en pequeños bloques de información, fáciles de asimilar y enfocados en objetivos concretos.
“Hablamos de aproximadamente diez minutos al día, veinte minutos al día, en los que una persona simplemente se enfoca al 100% en lo que está aprendiendo y esto se puede volver un hábito”, explica Velarde.
Estudios internacionales señalan que este enfoque, combinado con la repetición espaciada, puede aumentar la retención hasta en un 25%, al reducir la saturación mental y reforzar la memoria a largo plazo.
El aprendizaje digital eficaz también exige abandonar la pasividad. “Hoy en día el aprendizaje ya no es un proceso pasivo en el que nos encontramos esperando ser enseñados”, afirma Velarde.
En ese sentido, el aprendizaje activo —a través de quizzes, simulaciones, debates virtuales o ejercicios prácticos— permite que el estudiante recupere la información desde la memoria, en lugar de limitarse a reconocerla. Este proceso, conocido como recuperación activa, fortalece las conexiones neuronales y duplica la comprensión profunda frente a métodos tradicionales como la simple lectura o visualización de videos.
La gamificación es otra herramienta poderosa para mejorar la retención. Al integrar dinámicas de juego como insignias, retos, niveles o rankings, se incrementa la motivación y la tasa de finalización de los cursos digitales. Estas estrategias resultan especialmente efectivas para las nuevas generaciones, acostumbradas a entornos interactivos y móviles, donde el aprendizaje se integra de forma natural a la experiencia cotidiana.
El componente social tampoco puede quedar al margen. Velarde destaca que “ser un autodidacta, aprender nuevas tecnologías, conocer nuevas formas y rodearse de nuevos círculos que permitan aprender. El contacto social es crucial para también conocer el nuevo entorno en el que nos vamos a desenvolver”. La interacción en comunidades virtuales, foros o grupos colaborativos favorece el intercambio de ideas, la retroalimentación constante y la consolidación del aprendizaje a través de la experiencia compartida.
El aprendizaje digital eficaz requiere una combinación equilibrada de microaprendizaje, repetición espaciada, participación activa, gamificación y contacto social. Más allá de las herramientas tecnológicas, la clave está en asumir un rol protagónico en el proceso formativo, convertir el aprendizaje en un hábito diario y entender que retener conocimiento es el resultado de la práctica consciente, la curiosidad constante y la disposición a aprender de manera continua.
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