Esta capacidad de enfrentar la incertidumbre y encontrar soluciones constantes es uno de los rasgos más distintivos del joven emprendedor.
24/03/2026 14:01
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Los jóvenes emprendedores se han convertido en protagonistas del desarrollo, destacando por su capacidad de innovar, adaptarse y generar oportunidades. En Bolivia, este perfil cobra aún mayor relevancia, ya que muchos estudiantes combinan la formación académica con la creación de negocios, construyendo desde temprano habilidades clave para el mundo laboral.
De acuerdo con Juan Pablo Llano, docente de la carrera de Ingeniería Comercial y miembro de Jefatura de Enseñanza y Aprendizaje (JEA) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), el emprendimiento exige una mentalidad particular. “Cuando vas a iniciar tu proyecto, tienes que ser una persona resiliente, porque todo el tiempo tienes que estar pensando en resolver problemas”, sostiene.
Esta capacidad de enfrentar la incertidumbre y encontrar soluciones constantes es uno de los rasgos más distintivos del joven emprendedor.
La resiliencia, precisamente, se combina con una visión clara. Llano destaca que las características que debe tener todo emprendedor es una visión de lo que desean hacer. “Es bueno encontrar visión en todas las oportunidades. Cuando uno tiene una visión clara de lo que quiere hacer, entonces aparecen las oportunidades”, sostiene el académico.
Este enfoque permite a los jóvenes identificar nichos de mercado y transformar ideas en proyectos concretos, incluso en entornos complejos.
Otra característica fundamental es la adaptabilidad. En mercados dinámicos, donde las condiciones cambian constantemente, los emprendedores deben ser flexibles. “Otro aspecto a considerar sería la adaptabilidad. Tienen que saber adaptarse a los cambios. No todas las cosas van a ser de la misma manera porque los cambios son permanentes”, afirma Llano.
Esta habilidad es especialmente relevante cuando la digitalización y la innovación tecnológica crece, avanza y evoluciona día a día.
En cuanto a las habilidades que desarrollan, la educación financiera ocupa un lugar central. “Aunque los recursos sean limitados, debemos saber cuánto vamos a poder invertir, cuánto debemos ahorrar. Por eso es importante la educación financiera”, afirma. Esta competencia permite a los emprendedores gestionar presupuestos, calcular costos y tomar decisiones estratégicas, incluso con recursos limitados.
La comunicación también es clave en el proceso emprendedor. “Trabajar la comunicación es importante como saber vender. Tenemos que entrar en contacto con los clientes o con los consumidores”, explica el académico. Esta habilidad no solo implica transmitir ideas, sino también persuadir, negociar y construir relaciones, elementos esenciales para posicionar un producto o servicio en el mercado.
Otro aspecto determinante es la autogestión del tiempo. A diferencia de un empleo tradicional, el emprendimiento exige disciplina y organización. Llano sostiene que: “Es muy importante que ellos (los emprendedores) puedan autogestionar su tiempo en el lugar donde están para poder trabajar, porque no tienen un jefe, y lo que tienen que hacer es autogestionarse”. Esta capacidad permite equilibrar estudios, trabajo y proyectos personales, una realidad común entre estudiantes emprendedores.
Los jóvenes destacan además por el dominio de herramientas digitales y el enfoque innovador. Son nativos tecnológicos que utilizan redes sociales, comercio electrónico e inteligencia artificial para desarrollar sus negocios, lo que les otorga una ventaja competitiva.
Asimismo, suelen priorizar el impacto social, creando soluciones que responden a necesidades reales de sus comunidades.
De la misma manera, el aprendizaje práctico también juega un papel fundamental. A través de proyectos, los estudiantes aplican conocimientos teóricos en situaciones reales, fortaleciendo habilidades como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y el liderazgo. Este enfoque les permite validar sus ideas y construir redes de contacto que facilitan su inserción en el mercado laboral.
Sin embargo, el camino no está exento de desafíos. El acceso limitado a financiamiento, la falta de experiencia y la necesidad de equilibrar múltiples responsabilidades son obstáculos frecuentes. A pesar de ello, los jóvenes emprendedores demuestran una gran capacidad para reinventarse y seguir adelante.
Los emprendedores no solo se caracterizan por la creatividad y dinamismo, sino también por la capacidad de aprendizaje continuo y adaptación. Estas cualidades, sumadas a las habilidades como la comunicación, la gestión del tiempo y la educación financiera, los convierten en agentes clave para el crecimiento económico y la innovación en el país.
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