Se divorció de su esposo cuando estaba al borde de la muerte por cáncer testicular. Ahora alienta a otras mujeres a "no sentir culpa por ponerse en primer lugar".
23/06/2023 17:45
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Una mujer enfrentó una desaprobación generalizada por divorciarse de su esposo con cáncer terminal, y ahora a través de una entrevista en un diario británico explica el por qué tomó esa decisión.
Se trata de Yana Fry, una entrenadora de vida, en San Petersburgo, Rusia, de 40 años, se casó con su esposo, entonces de 37, cuando ella tenía 22 años. La pareja se conoció alrededor de un año antes de casarse, y Yana cree que "se apresuró a ese matrimonio", aunque inicialmente creyó que se estaba "casando de por vida".
En el momento de su matrimonio, Yana vivía en Nueva York, ya que la pareja se mudó por el trabajo de su esposo poco después de su boda, en un movimiento que dejó a Yana sintiéndose aislada.
Trágicamente, su esposo fue diagnosticado con cáncer testicular tres meses después del matrimonio.
"Estaba en estado de shock. Cuando escuché por primera vez el diagnóstico, me tomó seis meses poder decir la palabra cáncer. Vimos diferentes tipos de médicos. Ni una sola persona me había ofrecido ayuda. Nunca preguntaron: ‘¿Necesitas un sistema de apoyo? ¿Eres parte de un grupo de asesoramiento?", contó al diario Mirror.
Yana, quién ahora vive en Singapur continúo señalando que "con el paso de los años" comenzó a perder la esperanza.
"Fueron cinco años con todos los tratamientos, y comenzó a cambiar la dinámica dentro de nuestra relación. No fue hasta ese quinto año que comencé a pensar en irme. Pero sentí que no podía decir nada. Cuando alguien está muriendo a tu lado, sientes que no puedes hablar de tu propio bienestar porque lo comparas con su sufrimiento", dijo.
No obstante, la trágica pérdida de una de las amigas de Yana cambió su mentalidad. Ella explicó: "Fue mi primer funeral, y fue muy impactante. En mi mente, en ese momento, el suicidio se convirtió en una opción, a pesar de que nunca antes lo había considerado. Estaba en muy mal estado… Estaba muy claro para mí que si no me salvaba, probablemente iba a morir".
A los 27 años, Yana tomó la decisión de dejar a su esposo, a quien dijo que continuó apoyando, asistiendo a citas médicas con él después de que se divorciaron.
“Al comienzo de su tratamiento, todavía estaba pendiente de mí. Sintió aún más lástima por sí mismo debido al divorcio. No puedo decir que me apoyara enormemente, pero era comprensible, lo que fue aún más difícil fue la reacción de la sociedad, la cual no esperaba”.
La Sociedad fue en contra suya
“La gente me envió mensajes horribles. No quiero llamarlo odio, pero estaba muy cerca de eso”, cuenta la mujer.
Yana dijo que se enteró de su muerte leyendo un tributo en Facebook. "Mi primera reacción fue: Debes estar bromeando. Alguien me habría llamado y me lo habría dicho".
Pero nadie lo hizo, recordó que tuvo que tener años de terapia para aprender que "no era una persona horrible por tomar la decisión que tomé".
"Estaba tan feliz y tan emocionada y tan aliviada de que se volviera a casar antes del final. Realmente espero que hayan tenido una hermosa vida juntos", añadió.
Yana espera que su historia anime a otras mujeres que podrían estar luchando.
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