A tres horas de la ciudad de Oruro existe un territorio marcado por el silencio y la ausencia de ley. Es el escenario de un doble crimen que ha conmocionado a la región.
08/01/2026 21:17
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El reciente hallazgo de dos cuerpos con signos extremos de violencia ha puesto en el mapa un punto geográfico que muchos bolivianos conocen solo de nombre, pero al que pocos acceden conocido como "México Chico".
Este sector, oculto en las profundidades del occidente boliviano, se ha convertido en el foco de una investigación criminal que apunta a una ejecución planificada bajo códigos de violencia poco comunes.
“México Chico” se encuentra estratégicamente situado a 38 kilómetros del municipio de Challapata y forma parte del territorio del pueblo de Qaqachaca. Para llegar a este punto desde la capital orureña, es necesario un viaje de tres horas hacia una zona que limita con el norte de Potosí. Pero no es solo un lugar remoto; es una zona de difícil acceso donde la topografía y la organización social local han mantenido al margen la presencia del Estado por décadas.
Para las autoridades bolivianas, esta locación no es desconocida, pero sí temida. Se le cataloga oficialmente como una “zona roja” debido a la naturaleza de las actividades que allí se desarrollan. En este lugar, las leyes parecen no existir ante el control de diversas actividades ilícitas como:
La característica más alarmante de "México Chico" es la ausencia policial. En este lugar, se encontraron en esta jornada los cuerpos calcinados de dos hombres presuntamente de nacionalidad chilena.
El fiscal departamental, Aldo Morales, señaló que la brutalidad del crimen sugiere un ajuste de cuentas, pero el mayor desafío para la Fiscalía no es solo identificar a las víctimas, sino ingresar a realizar las pericias en un territorio donde el ingreso de extraños es vigilado por los propios habitantes.
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