El economista Fernando Romero alerta que las pequeñas empresas no podrán absorber el costo y optarán por reducir personal o pasar a la informalidad. Considera que más dinero en la calle con baja producción nacional provocará una subida inmediata de precios en los mercados.
01/04/2026 17:10
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El pedido de incremento salarial del 20% planteado por la Central Obrera Boliviana (COB) podría generar efectos económicos adversos en el actual contexto del país, según advirtió el economista Fernando Romero.
El analista explicó que el impacto de la medida debe analizarse de forma diferenciada entre el sector público y el privado. En el caso del Estado, un aumento de esta magnitud implicaría un mayor gasto fiscal.
“El Estado va a gastar más dinero sin generar mayores ingresos, lo que amplía el déficit público”, sostuvo, al señalar que el incremento también afectaría bonos, beneficios sociales y otros componentes indexados al salario mínimo.
En el ámbito privado, Romero alertó que el incremento elevaría los costos laborales, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas (pymes), que representan la mayor parte del tejido empresarial del país.
“Muchas empresas no pueden pagar más sin ajustar empleo o precios”, indicó, al advertir que esto podría derivar en despidos, reducción de personal o mayor informalidad laboral.
El economista consideró que Bolivia no se encuentra en condiciones sólidas para asumir un incremento salarial del 20%, debido a factores estructurales como el bajo crecimiento económico, la caída de reservas internacionales, el déficit fiscal persistente y la presión cambiaria.
“La capacidad de absorción es limitada y desigual. Las grandes empresas pueden resistir mejor, pero las pequeñas unidades económicas enfrentan mayores riesgos”, explicó.
Romero advirtió que un incremento de esta magnitud generaría mayor consumo, lo que podría traducirse en presiones inflacionarias, especialmente en un contexto de baja producción.
“Va a haber más demanda, pero con una economía limitada eso genera inflación. Además, el aumento de costos laborales también se traslada a precios”, señaló.
Sobre el poder adquisitivo, indicó que el efecto dependerá del comportamiento de la inflación. Si esta supera el 20%, el incremento salarial perdería impacto real.
Asimismo, cuestionó la brecha entre la inflación oficial y la percibida en el mercado, señalando que incluso con un aumento elevado no se recuperaría plenamente el poder adquisitivo perdido en años anteriores.
El analista sostuvo que los incrementos salariales en Bolivia han tenido históricamente un componente político, en algunos casos por encima del crecimiento económico.
En ese contexto, advirtió que la propuesta de la COB es “socialmente relevante y políticamente atractiva”, pero económicamente riesgosa.
“Genera liquidez a corto plazo, pero también presión fiscal, inflación y riesgo laboral, además de incentivar la informalidad”, afirmó.
Como alternativa, Romero planteó que los ajustes salariales deben ser moderados, sostenibles y coordinados entre el Gobierno, el sector laboral y la empresa privada.
“La clave no es solo subir salarios, sino hacerlo de forma gradual, respaldada por productividad y dentro de una política integral consensuada”, concluyó.
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