PUBLICIDAD

Estrategias para incorporar el videojuego como herramienta de aprendizaje

Los videojuegos permiten construir historias que simulan escenarios reales, donde el error no es castigado, sino parte del proceso formativo.

09/03/2026 14:11

Unifranz Online: Los videojuegos permiten construir historias que simulan escenarios reales, donde el error no es castigado, sino parte del proceso formativo.
Bolivia

Escuchar esta nota

Durante mucho tiempo, los videojuegos estuvieron asociados únicamente al ocio. Sin embargo, su evolución tecnológica y narrativa ha abierto nuevas posibilidades en el ámbito educativo, donde hoy se los reconoce como recursos capaces de transformar la forma de enseñar y aprender. Incorporarlos de manera estratégica en el aula permite responder a los desafíos de una educación que exige participación activa, pensamiento crítico y dominio de habilidades digitales.

“Los videojuegos tienen un potencial significativo en la educación si son gestionados de manera propositiva”, asegura Pablo Llano, experto de la Jefatura de Enseñanza Aprendizaje (JEA) de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

Para integrar los videojuegos en el aprendizaje, primero es necesario comprender su valor pedagógico. Lejos de ser simples distracciones, los videojuegos proponen sistemas de reglas, toma de decisiones y resolución de problemas que estimulan habilidades cognitivas superiores.

Por su parte, Gabriel Choque, docente de Ingeniería de Sistemas en Unifranz, explica que “en el ámbito universitario, los videojuegos ayudan a desarrollar la resolución de problemas complejos, la creatividad en el diseño de soluciones, el pensamiento estratégico y el trabajo colaborativo en entornos virtuales. Además, permiten ejercitar habilidades digitales que hoy son esenciales en cualquier profesión”.

La estrategia clave es su incorporación como metodologías activas dentro del currículo. A diferencia de los enfoques tradicionales centrados en la memorización, el aprendizaje basado en videojuegos conecta la teoría con la práctica mediante experiencias simuladas.

Al respecto, Choque subraya que “en el currículo, los videojuegos se integran como metodologías activas que vinculan teoría con práctica”, permitiendo que el conocimiento se aplique en contextos dinámicos y cercanos a la realidad profesional.

La motivación es otro factor determinante. Los videojuegos introducen dinámicas que incrementan el interés del estudiante y fomentan su participación constante.

Según Choque, “en la universidad, los videojuegos rompen con el modelo tradicional centrado solo en la exposición. Al introducir dinámicas de juego, el estudiante se involucra de forma más activa y el docente pasa de ser un transmisor a un facilitador del aprendizaje”. Esta transformación del rol docente es fundamental para aprovechar el potencial educativo del juego digital.

Asimismo, el uso de narrativas e interactividad constituye una estrategia eficaz para fortalecer el aprendizaje. Los videojuegos permiten construir historias que simulan escenarios reales, donde el error no es castigado, sino parte del proceso formativo.

“En educación superior, los elementos más efectivos son las narrativas que simulan escenarios profesionales, los retos que exigen pensamiento crítico y la interactividad que permite experimentar sin miedo al error”, sostiene Choque. De esta manera, aprender se convierte en una experiencia significativa y contextualizada.

La educación inclusiva es otro ámbito donde los videojuegos aportan valor. Gracias a su capacidad de adaptación, pueden ajustarse a distintos ritmos y estilos de aprendizaje. Choque destaca que “los videojuegos pueden democratizar el aprendizaje al adaptarse a distintos estilos y ritmos, lo que hace más inclusiva la educación. Además, permiten trabajar temas globales como la sostenibilidad, la diversidad cultural o la ética tecnológica, conectando a los estudiantes con problemáticas reales”. Esta flexibilidad amplía el acceso al conocimiento y favorece la reflexión sobre desafíos contemporáneos.

Existen ejemplos concretos que respaldan estas estrategias. Plataformas como Minecraft Education Edition se utilizan para enseñar arquitectura, urbanismo y sostenibilidad; Civilization permite comprender procesos históricos y geopolíticos; mientras que Eco aborda la ecología y la economía circular. En todos los casos, lo lúdico se convierte en un vehículo para aprendizajes profundos y colaborativos.

En Bolivia, estas prácticas comienzan a ganar espacio mediante talleres de programación, proyectos educativos y propuestas comunitarias que integran videojuegos como herramientas formativas. Aunque la industria aún está en desarrollo, Choque reconoce que estos avances permiten “explorar el potencial de esta herramienta como motor de innovación social y de conexión entre la tecnología, la cultura y la educación”.

Incorporar videojuegos en la educación no implica reemplazar la enseñanza tradicional, sino enriquecerla. A través de estrategias bien planificadas, el videojuego se consolida como un aliado para formar estudiantes críticos, creativos y preparados para los retos del siglo XXI.

 

Mira la programación en Red Uno Play

PUBLICIDAD
Comentarios
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

16:30

El chavo

17:00

Dueños de la tarde

18:55

Notivisión

21:00

Amores que engañan

22:00

Que no me pierda

00:00

Problemas y soluciones

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD