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Terapias psicológicas especializadas ayudan a superar el estrés postraumático

Diversas investigaciones indican que el tratamiento oportuno permite que entre el 60% y el 80% de las personas logren mejorar significativamente sus síntomas en procesos terapéuticos que pueden durar entre ocho y doce sesiones.

09/03/2026 14:09

Unifranz Online: Terapias psicológicas especializadas ayudan a superar el estrés postraumático.
Bolivia

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El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una condición de salud mental que puede aparecer después de vivir experiencias extremas o traumáticas. Accidentes, asaltos, desastres naturales, agresiones o situaciones catastróficas pueden dejar una huella emocional profunda que afecta la vida diaria de quienes las experimentan. Comprender este trastorno y saber cómo tratarlo es fundamental para prevenir que sus efectos se prolonguen en el tiempo.

Pedro Aramayo, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, explica que este problema surge como una reacción psicológica ante eventos intensos.

“El trastorno de estrés postraumático, como su nombre ya nos viene sugiriendo, es la aparición de una serie de signos, síntomas en una persona después de haber vivido una situación altamente estresante, por ejemplo, el vivir un asalto, el atravesar una situación de agresión sexual, un accidente o cualquier otro tipo de de situación catastrófica”, explica el académico.

Entre los síntomas más comunes del TEPT se encuentran los recuerdos intrusivos o “flashbacks”, pesadillas, ansiedad intensa, hipervigilancia y la evitación de situaciones que recuerden el evento traumático. Estas manifestaciones pueden interferir significativamente en la vida cotidiana, afectando el trabajo, las relaciones personales y la estabilidad emocional.

Diversas investigaciones indican que el tratamiento oportuno permite que entre el 60% y el 80% de las personas logren mejorar significativamente sus síntomas en procesos terapéuticos que pueden durar entre ocho y doce sesiones. El enfoque principal suele basarse en la psicoterapia especializada.

En cuanto al abordaje terapéutico del trastorno de estrés postraumático, Aramayo explica que uno de los métodos más utilizados es la terapia cognitivo-conductual.

“Una de las terapias más utilizadas es la terapia cognitivo-comportamental, en la cual se va tratando de asignar nuevos significados, resignificar la experiencia vivida y buscar los factores resilientes, buscar técnicas de relajación. La terapia de relajación nos ayuda a manejar los ataques de pánico, los ataques de ansiedad van a mejorar y mediante la reestructuración cognitiva se va modificando esto”, explica Aramayo.

Este enfoque terapéutico se centra en identificar y modificar los pensamientos negativos asociados al trauma, ayudando a la persona a reinterpretar la experiencia y reducir su impacto emocional. En algunos casos también se utilizan técnicas modernas como la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), que facilita que el cerebro procese los recuerdos traumáticos de manera menos dolorosa.

Además de la psicoterapia, el tratamiento puede complementarse con apoyo médico cuando los síntomas son severos. En ese sentido, Aramayo señala que “La farmacoterapia, se utiliza en muchos casos cuando el paciente no logra dormir, no logra conciliar el sueño para nada. Los ataques de ansiedad son muy marcados, se repiten dos, tres, cuatro veces al día, llegando a generar incluso dificultades en su vida diaria. Entonces, no puede trabajar, no puede estudiar, altera la dinámica familiar”, destaca.

Cuando estos síntomas afectan significativamente la vida diaria, el uso de medicamentos puede ser necesario para estabilizar el estado emocional. “Entonces, sí conviene el uso de ansiolíticos, antidepresivos, en algunos casos, cuando la sintomatología se está prolongando durante mucho tiempo”, explica el especialista.

Sin embargo, el tratamiento del estrés postraumático no se limita a la terapia o los medicamentos. Los expertos también recomiendan incorporar hábitos que contribuyan a la recuperación emocional. La práctica regular de ejercicio físico, técnicas de relajación, mindfulness y una rutina de sueño saludable pueden ayudar a regular el sistema nervioso y disminuir los niveles de ansiedad.

El apoyo social también cumple un papel fundamental. Contar con el acompañamiento de familiares, amigos o grupos de apoyo permite reducir el aislamiento y fortalece la resiliencia de las personas que atraviesan procesos de recuperación.

Los especialistas advierten que ignorar los síntomas o intentar enfrentar el trauma sin ayuda profesional puede aumentar el riesgo de depresión, abuso de sustancias o dificultades prolongadas en la vida personal y laboral. Por ello, buscar atención psicológica temprana es clave para evitar que el trastorno se cronifique.

El estrés postraumático no es una señal de debilidad ni una falla de carácter, se trata de una respuesta del cerebro ante situaciones extremas que requieren atención especializada. Con el tratamiento adecuado, apoyo emocional y herramientas de autocuidado, las personas logran recuperar su bienestar y retomar su vida con mayor equilibrio.

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