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Fumar incrementa enfermedades graves y pone en riesgo órganos vitales

La primera manifestación del daño provocado por el cigarrillo ocurre en los pulmones. El humo del tabaco genera inflamación persistente en los bronquios, dando lugar a una bronquitis que con el tiempo se vuelve crónica.

27/01/2026 13:30

Unifranz Online: fumar incrementa enfermedades graves y pone en riesgo órganos vitales
Bolivia

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El tabaquismo es uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial y la primera causa de cáncer prevenible. El consumo de cigarrillos, producto que contiene tabaco, está directamente relacionado con el desarrollo de múltiples enfermedades graves, muchas de ellas crónicas y potencialmente mortales. Entre todas, el cáncer de pulmón es la más representativa y la que mayor impacto tiene en términos de mortalidad.

Gabriel Mendoza, docente de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que fumar es prácticamente sinónimo de cáncer pulmonar, debido a la exposición constante de los pulmones a las sustancias tóxicas presentes en el humo del tabaco.

“El cáncer de pulmón tiene una de las tasas de mortalidad más altas porque suele diagnosticarse en fases avanzadas, cuando el tratamiento ya no puede ser tan efectivo”, señala. Esta enfermedad suele desarrollarse de manera silenciosa, lo que retrasa el diagnóstico y limita las opciones terapéuticas.

Fumar provoca daños graves en distintos órganos del cuerpo, según metaanálisis recientes que analizaron a personas seguidas durante 11 años. Estos estudios muestran que el tabaquismo aumenta el riesgo de al menos 56 enfermedades y se asocia a más de 1,14 millones de eventos de salud, superando incluso el impacto negativo del alcohol y del consumo excesivo de azúcar, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La primera manifestación del daño provocado por el cigarrillo ocurre en los pulmones. El humo del tabaco genera inflamación persistente en los bronquios, dando lugar a una bronquitis que con el tiempo se vuelve crónica.

Los pacientes comienzan a presentar dificultad para respirar, sensación de falta de aire y una producción excesiva de moco en las vías respiratorias. Este moco se estanca, obstruye el paso del aire y obliga a las personas a escupir o carraspear con frecuencia debido a la acumulación de flemas.

Estas alteraciones respiratorias forman parte de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una condición progresiva que reduce de manera significativa la capacidad pulmonar y deteriora la calidad de vida. A medida que la enfermedad avanza, los pacientes ya no pueden realizar actividades cotidianas sin experimentar fatiga o ahogo.

El impacto del tabaquismo también se manifiesta de forma evidente en la cavidad bucal. En la boca se producen cambios visibles como el amarillamiento de los dientes, alteraciones en la lengua y en la mucosa oral.

La aparición de manchas blancas en estas zonas es una señal de alerta, ya que se consideran lesiones precancerígenas que pueden evolucionar hacia un cáncer si el consumo de tabaco continúa.

“A nivel de la laringe, el humo del cigarrillo provoca inflamación constante, generando laringitis crónica y ronquera. La voz se vuelve áspera y ronca de manera persistente, y con el tiempo estos cambios también pueden transformarse en lesiones precancerígenas. Esto incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de laringe”, sostiene el académico, como otra de las enfermedades frecuentes en personas fumadoras.

De acuerdo con los especialistas, los tres tipos de cáncer más comunes asociados al consumo excesivo de cigarrillos son el cáncer de pulmón, el cáncer de la laringe y el cáncer de la boca. Estas patologías no solo afectan la salud física, sino que generan un fuerte impacto emocional, social y económico tanto en los pacientes como en sus familias.

La buena noticia es que dejar de fumar a tiempo reduce de forma significativa estos riesgos: tras unos 10 años sin tabaco, una persona puede llegar a tener un riesgo similar al de alguien que nunca fumó, lo que convierte a la cesación temprana en una estrategia clave para prevenir problemas graves como el accidente cerebrovascular (ACV).

La prevención es clave para reducir el impacto del tabaquismo. Dejar de fumar disminuye progresivamente el riesgo de desarrollar estas enfermedades y mejora la función respiratoria con el paso del tiempo. La educación, la conciencia social y las políticas públicas orientadas a reducir el consumo de tabaco son fundamentales para proteger la salud de la población y evitar enfermedades que, en gran medida, pueden prevenirse.

 

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