Testimonios, informes policiales y fiscales, además de los resultados de la autopsia, permitieron reconstruir cómo se desarrollaron los hechos antes, durante y después del crimen que conmocionó al país.
26/07/2026 10:39
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La noche del 19 de julio quedó marcada como una de las más violentas para la comunidad evangélica de Shinahota. Lo que comenzó con un culto religioso terminó con un pastor asesinado de un disparo en la cabeza dentro de su propia iglesia, un arma artesanal abandonada en la escena del crimen, una persecución encabezada por vecinos y policías, un sospechoso linchado horas después y dos investigaciones penales que hoy avanzan de manera paralela.
La reconstrucción realizada a partir de los informes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), el Ministerio Público, el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) y los testimonios recogidos durante la investigación permite conocer, paso a paso, cómo ocurrieron los hechos.
Días antes: un reclamo que habría desencadenado la tragedia
Las investigaciones apuntan a que el origen del crimen pudo haber comenzado varios días antes.
El pastor Edwin Mollo Villana, de 53 años, habría llamado la atención a John Yomer Pachacopa Champi, de 31 años, por la presunta sustracción de equipos de sonido pertenecientes a la iglesia.
Ese episodio es considerado por la Policía como uno de los principales móviles del asesinato.
El director departamental de la Felcc de Cochabamba, Erik Peralta, explicó que esa discusión habría generado resentimiento en el ahora fallecido sospechoso.
“El autor de este hecho sangriento actuó de esa manera en virtud a una llamada de atención que le hizo el pastor días antes, por la sustracción de equipos de sonido; entonces este activa su arma artesanal, le genera la muerte al pastor, deja el arma en el lugar del hecho y emprende una huida”, señaló la autoridad.
Sin embargo, la Fiscalía aclaró posteriormente que esta no es la única hipótesis.
El fiscal departamental Osvaldo Tejerina reveló que también se investiga la posibilidad de que el agresor hubiera actuado bajo un posible desequilibrio mental.
La noche del 19 de julio: el culto transcurría con normalidad
La Iglesia de la Misión Boliviana desarrollaba un culto evangélico como cualquier otro sábado.
Fieles creyentes participaban de la reunión religiosa mientras el pastor dirigía la ceremonia.
Según la Felcc, también frecuentaba la iglesia y colaboraba en distintas actividades religiosas.
Su presencia no despertó sospechas.
El pastor lo recibió e incluso lo invitó a orar
Uno de los elementos más reveladores de la investigación fue aportado por un testigo presencial.
El fiscal Osvaldo Tejerina Ríos informó que el pastor no rechazó al hombre que minutos después terminaría asesinándolo.
Al contrario.
Lo invitó a sumarse a la oración.
“El pastor se encontraba orando juntamente con este testigo y advierte la presencia de esta persona. Con carácter previo a su ejecución, lo habría invitado a generar y ser parte de la oración y que lo ayude a realizar algunas actividades propias de su iglesia evangélica. Sin embargo, inmediatamente después, este ejecuta el asesinato”, señaló Tejerina.
Esa secuencia convirtió el crimen en uno de los hechos más impactantes registrados en la región.
El disparo que terminó con la vida del pastor
Sin mediar discusión dentro del templo, el hombre sacó un arma de fabricación artesanal.
Disparó directamente contra la cabeza del pastor.
La Felcc remarcó que una de las características más llamativas del caso fue precisamente el arma utilizada.
“Se ha suscitado un hecho delictivo altamente violento...lo llamativo de este caso es que el arma de fuego es un arma hechiza, fabricada de manera artesanal”, manifestó Erik Peralta, director de la Felcc de Cochabamba.
Tras efectuar el disparo, el agresor abandonó el arma dentro de la iglesia y escapó.
La esposa encuentra la escena del crimen
El estruendo alertó a quienes se encontraban en otros ambientes.
La esposa del pastor escuchó el disparo y corrió hasta el salón principal.
Encontró a Edwin Mollo tendido en el piso con una grave lesión en la cabeza.
En medio del desconcierto, uno de los testigos le indicó quién había disparado.
El agresor era el hombre vestido de payaso que asistía con frecuencia a la congregación.
Ese testimonio permitió orientar inmediatamente la investigación.
La autopsia confirma la brutalidad del ataque
Horas después, el Instituto de Investigaciones Forenses practicó la autopsia médico legal.
El fiscal departamental de Cochabamba confirmó los resultados.
El informe del IDIF estableció como causa de muerte un traumatismo craneoencefálico severo provocado por disparo de arma de fuego artesanal.
Los cinco perdigones encontrados en la cabeza del pastor se convirtieron en una de las principales evidencias del caso.
La identificación del sospechoso fue inmediata
La presencia de un testigo presencial permitió que el autor fuera plenamente identificado.
“Inmediatamente es identificado porque en el hecho había un testigo presencial que vio la ejecución”, explicó Tejerina.
Con esos elementos, la Fiscalía emitió la orden de aprehensión.
Vecinos y policías salieron tras el sospechoso
John Yomer Pachacopa era ampliamente conocido en Shinahota.
Por ello, la búsqueda no quedó únicamente en manos de la Policía.
Horas después fue encontrado y capturado.
La captura no puso fin a la violencia
El sospechoso fue trasladado inicialmente a dependencias policiales.
Sin embargo, la indignación de la población aumentó conforme avanzaban las horas.
Una multitud llegó hasta la estación policial.
De acuerdo con la Fiscalía, efectivos policiales y fiscales intentaron impedir que la situación se descontrole.
No lo lograron.
La autoridad agregó que los funcionarios fueron ampliamente superados.
“La Policía Boliviana, juntamente con el Ministerio Público, trató de impedir que se cometa este hecho delictivo. Sin embargo, fueron amedrentados, amenazados y rebasados en número”.
El linchamiento
Videos difundidos posteriormente mostraron parte de la agresión.
El sospechoso fue golpeado, amarrado y rociado con combustible.
Después fue incendiado.
Aunque logró apagar parcialmente las llamas revolcándose sobre la tierra, las lesiones eran extremadamente graves.
Alrededor de las 23:00, la Policía consiguió rescatarlo aún con signos vitales.
Fue evacuado hacia un centro médico.
Murió durante el traslado al Hospital Viedma debido a quemaduras de segundo y tercer grado y múltiples lesiones.
Dos muertes, dos investigaciones
Con la muerte del principal sospechoso, el caso dejó de ser únicamente una investigación por asesinato.
La Fiscalía abrió un segundo proceso penal para identificar a quienes participaron del linchamiento.
El fiscal Osvaldo Tejerina fue enfático.
“Estamos trabajando en ello. Estamos esperando los informes para evaluar este segundo caso aperturado inmediatamente después de cometido el delito de asesinato”.
Además, advirtió que estas prácticas no pueden justificarse.
También anunció la conformación de una comisión especial de fiscales especializada en delitos contra la vida para investigar el linchamiento.
El último adiós al pastor
Mientras la investigación avanzaba, familiares, amigos y miembros de la comunidad evangélica despidieron al pastor Edwin Mollo entre cánticos, oraciones y muestras de profundo dolor.
El religioso fue enterrado en medio de un ambiente de consternación por un crimen que conmocionó no solo a Shinahota, sino a todo el país.
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