Investigadores de la Universidad de Turku en Finlandia utilizan biomasa de madera para crear una piel artificial elástica y transpirable que permite a las máquinas percibir presión y temperatura.
26/04/2026 10:01
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La frontera entre la biología y la tecnología es cada vez más delgada. Un equipo de científicos de la Universidad de Turku logró desarrollar una piel electrónica elástica que permite a los robots responder al tacto de manera similar a los seres humanos. Este avance, inspirado en la estructura ligera y resistente de las hojas de los árboles, promete revolucionar la medicina y la industria.
Tecnología inspirada en el bosque
El equipo, liderado por el profesor Vipul Sharma, diseñó un material que no solo es flexible y conductor, sino también transparente y transpirable. A diferencia de los componentes electrónicos tradicionales, esta piel utiliza biomasa derivada de la madera finlandesa, posicionándose como una alternativa ecológica al silicio y otros plásticos contaminantes, según reporta Infobae en un extenso reportaje.
"Nuestro objetivo es lograr una alta eficiencia utilizando solo materiales respetuosos con el medio ambiente", explicó Sharma. "Los bosques son el petróleo de Finlandia, y nuestra biomasa tiene un potencial enorme para sustituir materiales que hoy dependen de importaciones externas".
Prótesis con "sentimiento"
Para demostrar la eficacia del material, los investigadores instalaron una red de sensores de presión en una mano robótica. El resultado fue una extremidad capaz de detectar el contacto físico y responder a estímulos externos.
Este hito es fundamental para el desarrollo de prótesis de nueva generación. En el futuro, se espera que este tipo de piel electrónica dote a las personas que utilizan extremidades artificiales de la capacidad de percibir no solo la presión, sino también la temperatura y la humedad, devolviéndoles una función sensorial cercana a la natural.
La era de la robótica blanda
La integración de esta electrónica flexible es el motor de la robótica blanda, un campo que busca crear máquinas que interactúen de forma segura con las personas. Según la profesora Anastasia Koivikko, la flexibilidad es clave en sectores críticos:
Salud: Robots capaces de levantar pacientes con suavidad y comodidad.
Industria: Manipulación de objetos delicados, como la recolección automática de frutas maduras en la agricultura.
Rescate: Máquinas que pueden deformarse para atravesar espacios estrechos en derrumbes o cuevas.
Entornos peligrosos: Operaciones en centrales nucleares o misiones espaciales donde la electrónica rígida podría fallar.
Sostenibilidad: El valor de la biomasa
Más allá de la funcionalidad, el proyecto destaca por su bajo impacto ambiental. Al utilizar materiales biodegradables y locales, los investigadores buscan reducir la huella de carbono de la industria tecnológica. Actualmente, estos "robots blandos" pueden ser accionados por aire comprimido, luz o electricidad, demostrando una versatilidad que los robots metálicos convencionales no pueden alcanzar.
Con este avance, Finlandia no solo apuesta por liderar la robótica avanzada, sino por convertir sus recursos naturales en la base de la electrónica del futuro.
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