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Aprendizaje activo y personalizado impulsa nuevas metodologías educativas

El ABP propone desafíos complejos que exigen investigación, análisis y trabajo colaborativo, fortaleciendo el pensamiento crítico y la capacidad de resolver situaciones similares a las del mundo profesional.

28/01/2026 12:55

Unifranz Online: aprendizaje activo y personalizado impulsa nuevas metodologías educativas
Bolivia

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La educación vive una transformación profunda impulsada por nuevas metodologías que colocan al estudiante en el centro del proceso formativo. Actualmente, las estrategias de enseñanza que priorizan el aprendizaje activo y personalizado ya no son una tendencia emergente, sino un eje fundamental de los modelos educativos contemporáneos.

El objetivo es claro, que el estudiante deje de ser un receptor pasivo de contenidos y se convierta en protagonista de su propio aprendizaje, con rutas adaptadas a sus intereses, ritmos y capacidades. Este cambio está estrechamente vinculado a la incorporación de la tecnología en el aula.

“La tecnología ha transformado radicalmente la forma en que enseñamos y nos relacionamos con nuestros estudiantes, creando un ambiente donde la curiosidad y el aprendizaje activo son protagonistas”, señala Gustavo Vargas Rivas, jefe de Enseñanza y Aprendizaje (JEA) de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Desde plataformas digitales, simuladores, recursos multimedia y hasta inteligencia artificial (IA) se han convertido en aliados clave para impulsar metodologías centradas en el “aprender haciendo”.

Entre las más utilizadas se encuentra el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), donde los estudiantes desarrollan proyectos reales o simulados que integran conocimientos de distintas áreas. Este enfoque fomenta la autonomía, la creatividad y la aplicación práctica del saber.

El ABP propone desafíos complejos que exigen investigación, análisis y trabajo colaborativo, fortaleciendo el pensamiento crítico y la capacidad de resolver situaciones similares a las del mundo profesional.

Otra metodología que gana protagonismo es el aula invertida o flipped classroom. En este modelo, los contenidos teóricos se revisan fuera del aula mediante videos, lecturas o plataformas digitales, mientras que el tiempo presencial se dedica a debates, ejercicios y actividades prácticas. Esta dinámica permite que cada estudiante avance a su propio ritmo y que el docente asuma un rol de acompañamiento más cercano.

La gamificación también ocupa un lugar central. Al incorporar dinámicas de juego —retos, puntos, niveles o recompensas— se incrementa la motivación y la participación. Estudios recientes señalan que metodologías como la gamificación y el ABP pueden aumentar la retención del aprendizaje entre un 40% y 50%, especialmente cuando se integran con pedagogía del error y fracaso controlado, donde equivocarse forma parte del proceso de aprendizaje.

El aprendizaje cooperativo, por su parte, promueve el trabajo en equipo y la responsabilidad compartida, fortaleciendo habilidades sociales, liderazgo y comunicación. A esto se suman el estudio de casos y las simulaciones, que permiten analizar situaciones reales o ficticias para transferir el conocimiento a contextos concretos, una práctica especialmente valorada en áreas como salud, ingeniería o ciencias sociales.

Por su parte, la personalización alcanza un nuevo nivel con el uso de IA y analítica de datos. Herramientas digitales adaptan contenidos según el progreso del estudiante y ofrecen retroalimentación inmediata.

“La inteligencia artificial puede ser una herramienta positiva si se utiliza para fortalecer los principios de integridad académica, siempre y cuando su implementación fomente un enfoque formativo y ético”, advierte Vargas. Así, las aplicaciones educativas permiten crear rutas de aprendizaje individualizadas, reduciendo la frustración y mejorando el rendimiento académico.

Este enfoque también se vincula con la investigación como parte del aprendizaje. Mario Ariel Quispe, jefe de Enseñanza y Aprendizaje en Unifranz, sostiene que “este enfoque ofrece condiciones óptimas para la investigación, ya que permite a cada estudiante trazar rutas únicas de aprendizaje vinculadas a sus intereses, estilos cognitivos y capacidades”. La autonomía para elegir temas y métodos fomenta habilidades investigativas, pensamiento crítico y motivación intrínseca.

Un elemento clave que articula estas metodologías es la planificación inversa, una estrategia que parte de los objetivos de aprendizaje y no de los contenidos. “La planificación inversa se centra en entender y atender las necesidades de aprendizaje de los estudiantes antes de definir los contenidos y métodos de enseñanza”, explica Quispe. Este enfoque garantiza coherencia entre objetivos, actividades y evaluación, y refuerza el protagonismo del estudiante.

Pese a sus beneficios, estas metodologías también plantean desafíos: requieren formación docente constante, acceso a infraestructura tecnológica y sistemas de evaluación auténtica que midan competencias más allá de los exámenes tradicionales. Sin embargo, su impacto es evidente. Estudios internacionales muestran incrementos en la motivación, reducción del abandono y mayor compromiso estudiantil cuando se aplican modelos activos y personalizados.

En conjunto, las metodologías de enseñanza que priorizan el aprendizaje activo y personalizado configuran un nuevo ecosistema educativo. Al integrar proyectos, problemas, tecnología, inteligencia artificial e investigación, el aula se transforma en un espacio de exploración, colaboración y reflexión.

Más que transmitir contenidos, estas estrategias buscan formar estudiantes autónomos, críticos y preparados para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.

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