Holly Shearer tomó la decisión más difícil de su vida siendo adolescente. Dos décadas después, se reencontró con su hijo y descubrieron que habían trabajado en el mismo hospital sin saberlo.
26/02/2026 13:49
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A los 15 años, Holly cursaba el quinto mes de embarazo cuando entendió que no podía ofrecerle a su bebé las condiciones que soñaba para él. Vivía en el estado de Utah, y decidió iniciar el proceso de adopción a través de una agencia.
Quería que su hijo —a quien llamó Benjamín— tuviera una familia estable, una casa con patio y todas aquellas oportunidades que ella, en ese momento, no podía garantizarle.
El día que cambió sus vidas
En noviembre de 2001, poco antes del Día de Acción de Gracias, conoció a la pareja que eligió como padres adoptivos: Angela y Brian Hulleberg.
Tras el nacimiento, Holly entregó al bebé en brazos de la pareja. En una fotografía de ese instante, Angela escribió: “Este fue el día más feliz de la vida de Brian y mío”.
Durante los primeros tres años, los padres adoptivos enviaron cartas semanales con fotos y noticias del pequeño. Holly esperaba cada jueves con emoción para verlo crecer a la distancia.
La búsqueda silenciosa
Con el paso del tiempo, el contacto se perdió. Cuando Benjamín cumplió 18 años, quiso encontrar a su madre biológica, pero solo tenía su nombre. Se inscribió en registros de adopción, escribió cartas e incluso se realizó una prueba de ADN.
Sin embargo, fue Holly quien finalmente lo encontró en Facebook cuando él cumplió 20 años.
En su primer mensaje, le escribió:
“Hace 20 años tomé la decisión más difícil de mi vida… Pensé en vos todos los días y finalmente tuve el coraje de mandarte un mensaje”.
El abrazo que esperó dos décadas
Dos días después, se reunieron para cenar junto a Angela y Brian. A los pocos minutos de sentarse, Benjamín entró al lugar, la tocó en el hombro y ambos se fundieron en un abrazo que duró varios minutos.
“Simplemente ocurrió”, recordó Holly.
La increíble coincidencia
Durante la conversación descubrieron algo que los dejó sin palabras: ambos trabajaban desde hacía dos años en el mismo hospital, el St. Mark’s Hospital, ubicado en Salt Lake City.
Holly es asistente médica en el Centro de Estudios del Corazón.
Benjamín es voluntario en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
Sus horarios eran cruzados: cuando ella salía, él entraba. Durante años pudieron coincidir en pasillos, ascensores o el estacionamiento sin saber que eran madre e hijo.
Una historia sin rivalidades
El reencuentro no generó tensiones. Angela expresó públicamente el cariño y respeto que siente por Holly. La madre biológica, por su parte, agradeció a la familia adoptiva por haberle dado a su hijo una vida plena.
Lejos de dividir, la historia sumó. Benjamín no perdió una madre ni reemplazó a otra. Comprendió que su vida estuvo sostenida por el amor de ambas.
Una decisión tomada en la adolescencia encontró, veinte años después, un cierre inesperado: el amor nunca fue ausencia, solo tomó caminos distintos para volver a encontrarse.
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