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Economía

ANÁLISIS-¿Villanos o visionarios? Los "hedge funds" castigan a las empresas con disfraz ecologista

Por Kirstin Ridley y Simon Jessop

LONDRES, 16 dic (Reuters) - En todo el mundo se están invirtiendo decenas de billones de dólares en empresas que pregonan unas sólidas credenciales ecológicas, sociales y de gobernanza. Ahora los expertos en posiciones cortas han visto una oportunidad en este escenario.

Los fondos de cobertura especializados en tomar posiciones en corto o vendedoras -a menudo tachados de villanos porque apuestan contra los precios de las acciones- han olido sangre.

Creen posible ganar dinero al castigar las valoraciones de empresas que, a su juicio, están excesivamente infladas por promesas de gestión socialmente responsable (ESG, por las siglas en inglés para los factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo) o que, según ellos, ignoran los riesgos para las perspectivas de negocio.

El hecho de que los vendedores en corto, que buscan aprovechar lagunas de información, se dirijan a la esfera del ESG, subraya la complejidad a la que se enfrentan los inversores al medir con precisión las credenciales de sostenibilidad de las empresas. La semana pasada, la activista climática Greta Thunberg dijo que los ejecutivos empresariales encubren su falta de medidas con "márketing creativo".

En un contexto de creciente preocupación pública y política por el cambio climático y la desigualdad económica, las empresas se ven cada vez más presionadas para demostrar que están asumiendo una mayor responsabilidad por la forma en que generan sus beneficios.

Las inversiones definidas como "sostenibles" representan más de una cuarta parte de todos los activos que se gestionan a nivel mundial, según la Global Sustainable Investment Alliance. Se han invertido alrededor de 31 billones de dólares, al calor de informes de analistas que muestran que las compañías con discursos sólidos de ESG aventajan a sus competidoras.

Algunos vendedores en corto, como Carson Block, de Muddy Waters, Josh Strauss (Appleseed Capital) y Chad Slater (Morphic Asset Management), argumentan que los precios de las acciones pueden verse apuntalados por tergiversaciones corporativas acerca de la sostenibilidad, lo que se conoce como "greenwashing" o "lavado verde".

El "lavado verde está totalmente en auge", dice Slater, cuyo fondo apuesta tanto a subidas como a bajadas de los precios de las acciones. Si las empresas no se comprometen con los inversores a largo plazo, cree que hay señales de alarma.

"Desde el punto de las posiciones en corto, es muy interesante".

Las empresas de análisis que proporcionan calificaciones ESG corporativas emplean una mezcla de comunicaciones de la empresa, noticias en medios y análisis cualitativos de datos de terceros. Son una fuente importante de información para los inversores, pero no es una ciencia exacta.

Los hedge funds tienen varias estrategias para seleccionar objetivos, centrándose a menudo en aquellos que consideran que muestran tanto un ESG como una debilidad financiera u operativa más convencional. Una calificación ESG alta puede atraer interés de ventas de corto.

Un análisis de Reuters a partir de los datos que ofrecen la compañía de información financiera Refinitiv y los reguladores de Reino Unido, Francia, Alemania, España e Italia muestra que las cinco empresas de cada país con las mejores puntuaciones de ESG de forma colectiva estaban sufriendo más posiciones cortas que las que tenían las peores puntuaciones.

Las posiciones cortas contra las empresas que se considera que tienen las mejores credenciales de ESG eran un 50% mayores que las realizadas contra empresas de peor valoración ESG.

FRAGMENTARIO

Los proveedores de datos ESG recopilan puntuaciones basadas en diversas medidas, desde el uso de la energía hasta la composición por sexo del directorio, datos sobre las diferencias salariales y la magnitud de noticias negativas en la prensa sobre la empresa publicadas por periódicos de todo el mundo.

Refinitiv tiene en cuenta más de 400 medidas de ESG para cada empresa, tomadas de una serie de fuentes que incluyen informes de las empresas, notificaciones a los reguladores, sitios web de ONG y artículos en prensa.

Un problema clave, sin embargo, son las escasas regulaciones sobre las mediciones de los factores ESG, así como sobre los riesgos que deben revelar las empresas y su naturaleza fragmentaria, opina Diederik Timmer, vicepresidente ejecutivo de relaciones con clientes en Sustainalytics, uno de los principales proveedores de datos ESG.

    "Cuando las cosas van bien, las empresas informan bastante bien, pero cuando las cosas no van tan bien de repente hay mucho silencio", añadió.

Algunos responsables políticos y económicos, principalmente en Europa, están presionando para que se estandarice la información a fin de ayudar a los inversores a evaluar mejor los riesgos, lo que dejará menos margen de maniobra a las empresas y hará que las puntuaciones sean aún más fiables.

    Dos de los principales gestores de activos mundiales entrevistados por Reuters, que gestionan casi un billón de dólares en activos pero que se negaron a ser identificados, dijeron que habían analizado sus carteras utilizando diversos proveedores de datos y descubrieron que la correlación entre las calificaciones de ESG era tan baja que han decidido elaborar su propio sistema de clasificación.

Peter Hafez, director de datos en RavenPack, que ayuda a los hedge funds a analizar los datos para obtener ventajas en el mercado financiero, está de acuerdo.

"No existe una calificación de ESG perfecta", dijo.

La influencia de los flujos de noticias en la confianza de los inversores se vio subrayada por un estudio de Deutsche Bank https://www.dbresearch.com/PROD/RPS_EN-PROD/PROD0000000000500285/Climate_change_and_corporates%3A_Past_the_tipping_po.PDF, publicado en septiembre, que analizó 1.600 acciones de compañías y millones de anuncios de empresas y reportes de medios relacionadas con el clima a lo largo de dos décadas.

La conclusión fue que las empresas que tuvieron una mayor proporción de anuncios positivos y prensa durante los 12 meses anteriores superaron al índice mundial MSCI en un 1,4% anual de medio, mientras que aquellas con noticias más negativas tuvieron una evolución inferior en un 0,3%.

GRANDES RIESGOS PARA LOS CORTOS Los vendedores en corto piden acciones prestadas, pagan una comisión al prestamista y las venden, apostando a que el precio caerá en el futuro para comprarlas entonces más baratas y devolverlas al prestamista original, quedándose con la diferencia, menos la comisión. Pero no es asunto para pusilánimes. Si los fondos desencadenan o acompañan a una caída en el precio de las acciones, pueden ganar millones, pero el potencial de pérdidas, en caso de que las acciones suban, es ilimitado. Los peligros de estas prácticas se pusieron de manifiesto en los vendedores en corto que quedaron atrapados por el repunte del 17% en las acciones de Tesla en octubre, tras presentar ganancias trimestrales en contra de todos los pronósticos. Los vendedores en corto sufrieron pérdidas de 1.400 millones de dólares, borrando la mayor parte de sus ganancias de 2019, según la firma de análisis S3 Partners. Y ante la racha positiva de los mercados en los últimos diez años, las ventas a corto plazo pueden resultar peligrosas. Slater, director de inversiones de Morphic, dice que las posiciones cortas de esta firma con sede en Sídney en su fondo Trium Morphic ESG (que opera tanto con posiciones cortas como largas) han lastrado su cartera durante los últimos 12 meses. A menudo se critica a los inversores con posiciones cortas, que pueden torpedear las valoraciones de las empresas publicando informes negativos -a menudo alegando fraude o incumplimientos graves- por socavar los objetivos a largo plazo de las empresas y desdibujar las líneas que separan a los reveladores de irregularidades de los manipuladores el mercado. Los vendedores en corto reconocen que son parciales en sus posiciones, pero que no lo son más que inversores con posiciones largas, los bancos que captan dinero para las empresas y la directiva de las empresas. Carson Block, fundador de Muddy Waters, una firma estadounidense de posiciones cortas, que se ha convertido en uno de los principales detectores de irregularidades en algunas empresas chinas, aspira ahora a unas "posiciones cortas éticas" en ESG, dejando de lado el enfoque tradicional sobre cuestiones de gobierno corporativo para centrarse en los objetivos empresariales cuyo éxito, según él, depende en el fondo de generar en secreto un daño a la sociedad. Como ejemplo, señala la crisis de los opioides en Estados Unidos, que ha desencadenado alrededor de 2.500 demandas por parte de las autoridades que buscan responsabilizar a los fabricantes de fármacos por alimentar una epidemia que ha causado casi 400.000 muertes por sobredosis entre 1999 y 2017. "Soy muy escéptico con respecto a los ESG", dice, comparando el uso que el mundo empresarial del acrónimo con la pajita de papel que se introduce en un gran vaso de plástico con tapa de plástico. "El ESG es la pajita de papel de la inversión", dice. "Definitivamente quiero encontrar compañías así porque sé que están ahí fuera y quiero contribuir a tumbarlas", declaró.

(Reporte de Kirstin Ridley y Simon Jessop. Editado en español por Marion Giraldo y Tomás Cobos)

Por Kirstin Ridley y Simon Jessop

LONDRES, 16 dic (Reuters) - En todo el mundo se están invirtiendo decenas de billones de dólares en empresas que pregonan unas sólidas credenciales ecológicas, sociales y de gobernanza. Ahora los expertos en posiciones cortas han visto una oportunidad en este escenario.

Los fondos de cobertura especializados en tomar posiciones en corto o vendedoras -a menudo tachados de villanos porque apuestan contra los precios de las acciones- han olido sangre.

Creen posible ganar dinero al castigar las valoraciones de empresas que, a su juicio, están excesivamente infladas por promesas de gestión socialmente responsable (ESG, por las siglas en inglés para los factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo) o que, según ellos, ignoran los riesgos para las perspectivas de negocio.

El hecho de que los vendedores en corto, que buscan aprovechar lagunas de información, se dirijan a la esfera del ESG, subraya la complejidad a la que se enfrentan los inversores al medir con precisión las credenciales de sostenibilidad de las empresas. La semana pasada, la activista climática Greta Thunberg dijo que los ejecutivos empresariales encubren su falta de medidas con "márketing creativo".

En un contexto de creciente preocupación pública y política por el cambio climático y la desigualdad económica, las empresas se ven cada vez más presionadas para demostrar que están asumiendo una mayor responsabilidad por la forma en que generan sus beneficios.

Las inversiones definidas como "sostenibles" representan más de una cuarta parte de todos los activos que se gestionan a nivel mundial, según la Global Sustainable Investment Alliance. Se han invertido alrededor de 31 billones de dólares, al calor de informes de analistas que muestran que las compañías con discursos sólidos de ESG aventajan a sus competidoras.

Algunos vendedores en corto, como Carson Block, de Muddy Waters, Josh Strauss (Appleseed Capital) y Chad Slater (Morphic Asset Management), argumentan que los precios de las acciones pueden verse apuntalados por tergiversaciones corporativas acerca de la sostenibilidad, lo que se conoce como "greenwashing" o "lavado verde".

El "lavado verde está totalmente en auge", dice Slater, cuyo fondo apuesta tanto a subidas como a bajadas de los precios de las acciones. Si las empresas no se comprometen con los inversores a largo plazo, cree que hay señales de alarma.

"Desde el punto de las posiciones en corto, es muy interesante".

Las empresas de análisis que proporcionan calificaciones ESG corporativas emplean una mezcla de comunicaciones de la empresa, noticias en medios y análisis cualitativos de datos de terceros. Son una fuente importante de información para los inversores, pero no es una ciencia exacta.

Los hedge funds tienen varias estrategias para seleccionar objetivos, centrándose a menudo en aquellos que consideran que muestran tanto un ESG como una debilidad financiera u operativa más convencional. Una calificación ESG alta puede atraer interés de ventas de corto.

Un análisis de Reuters a partir de los datos que ofrecen la compañía de información financiera Refinitiv y los reguladores de Reino Unido, Francia, Alemania, España e Italia muestra que las cinco empresas de cada país con las mejores puntuaciones de ESG de forma colectiva estaban sufriendo más posiciones cortas que las que tenían las peores puntuaciones.

Las posiciones cortas contra las empresas que se considera que tienen las mejores credenciales de ESG eran un 50% mayores que las realizadas contra empresas de peor valoración ESG.

FRAGMENTARIO

Los proveedores de datos ESG recopilan puntuaciones basadas en diversas medidas, desde el uso de la energía hasta la composición por sexo del directorio, datos sobre las diferencias salariales y la magnitud de noticias negativas en la prensa sobre la empresa publicadas por periódicos de todo el mundo.

Refinitiv tiene en cuenta más de 400 medidas de ESG para cada empresa, tomadas de una serie de fuentes que incluyen informes de las empresas, notificaciones a los reguladores, sitios web de ONG y artículos en prensa.

Un problema clave, sin embargo, son las escasas regulaciones sobre las mediciones de los factores ESG, así como sobre los riesgos que deben revelar las empresas y su naturaleza fragmentaria, opina Diederik Timmer, vicepresidente ejecutivo de relaciones con clientes en Sustainalytics, uno de los principales proveedores de datos ESG.

    "Cuando las cosas van bien, las empresas informan bastante bien, pero cuando las cosas no van tan bien de repente hay mucho silencio", añadió.

Algunos responsables políticos y económicos, principalmente en Europa, están presionando para que se estandarice la información a fin de ayudar a los inversores a evaluar mejor los riesgos, lo que dejará menos margen de maniobra a las empresas y hará que las puntuaciones sean aún más fiables.

    Dos de los principales gestores de activos mundiales entrevistados por Reuters, que gestionan casi un billón de dólares en activos pero que se negaron a ser identificados, dijeron que habían analizado sus carteras utilizando diversos proveedores de datos y descubrieron que la correlación entre las calificaciones de ESG era tan baja que han decidido elaborar su propio sistema de clasificación.

Peter Hafez, director de datos en RavenPack, que ayuda a los hedge funds a analizar los datos para obtener ventajas en el mercado financiero, está de acuerdo.

"No existe una calificación de ESG perfecta", dijo.

La influencia de los flujos de noticias en la confianza de los inversores se vio subrayada por un estudio de Deutsche Bank https://www.dbresearch.com/PROD/RPS_EN-PROD/PROD0000000000500285/Climate_change_and_corporates%3A_Past_the_tipping_po.PDF, publicado en septiembre, que analizó 1.600 acciones de compañías y millones de anuncios de empresas y reportes de medios relacionadas con el clima a lo largo de dos décadas.

La conclusión fue que las empresas que tuvieron una mayor proporción de anuncios positivos y prensa durante los 12 meses anteriores superaron al índice mundial MSCI en un 1,4% anual de medio, mientras que aquellas con noticias más negativas tuvieron una evolución inferior en un 0,3%.

GRANDES RIESGOS PARA LOS CORTOS Los vendedores en corto piden acciones prestadas, pagan una comisión al prestamista y las venden, apostando a que el precio caerá en el futuro para comprarlas entonces más baratas y devolverlas al prestamista original, quedándose con la diferencia, menos la comisión. Pero no es asunto para pusilánimes. Si los fondos desencadenan o acompañan a una caída en el precio de las acciones, pueden ganar millones, pero el potencial de pérdidas, en caso de que las acciones suban, es ilimitado. Los peligros de estas prácticas se pusieron de manifiesto en los vendedores en corto que quedaron atrapados por el repunte del 17% en las acciones de Tesla en octubre, tras presentar ganancias trimestrales en contra de todos los pronósticos. Los vendedores en corto sufrieron pérdidas de 1.400 millones de dólares, borrando la mayor parte de sus ganancias de 2019, según la firma de análisis S3 Partners. Y ante la racha positiva de los mercados en los últimos diez años, las ventas a corto plazo pueden resultar peligrosas. Slater, director de inversiones de Morphic, dice que las posiciones cortas de esta firma con sede en Sídney en su fondo Trium Morphic ESG (que opera tanto con posiciones cortas como largas) han lastrado su cartera durante los últimos 12 meses. A menudo se critica a los inversores con posiciones cortas, que pueden torpedear las valoraciones de las empresas publicando informes negativos -a menudo alegando fraude o incumplimientos graves- por socavar los objetivos a largo plazo de las empresas y desdibujar las líneas que separan a los reveladores de irregularidades de los manipuladores el mercado. Los vendedores en corto reconocen que son parciales en sus posiciones, pero que no lo son más que inversores con posiciones largas, los bancos que captan dinero para las empresas y la directiva de las empresas. Carson Block, fundador de Muddy Waters, una firma estadounidense de posiciones cortas, que se ha convertido en uno de los principales detectores de irregularidades en algunas empresas chinas, aspira ahora a unas "posiciones cortas éticas" en ESG, dejando de lado el enfoque tradicional sobre cuestiones de gobierno corporativo para centrarse en los objetivos empresariales cuyo éxito, según él, depende en el fondo de generar en secreto un daño a la sociedad. Como ejemplo, señala la crisis de los opioides en Estados Unidos, que ha desencadenado alrededor de 2.500 demandas por parte de las autoridades que buscan responsabilizar a los fabricantes de fármacos por alimentar una epidemia que ha causado casi 400.000 muertes por sobredosis entre 1999 y 2017. "Soy muy escéptico con respecto a los ESG", dice, comparando el uso que el mundo empresarial del acrónimo con la pajita de papel que se introduce en un gran vaso de plástico con tapa de plástico. "El ESG es la pajita de papel de la inversión", dice. "Definitivamente quiero encontrar compañías así porque sé que están ahí fuera y quiero contribuir a tumbarlas", declaró.

(Reporte de Kirstin Ridley y Simon Jessop. Editado en español por Marion Giraldo y Tomás Cobos)