Los dibujos suelen ser una de las primeras formas que tienen los chicos de expresar lo que sienten o lo que les ocurre.
07/03/2026 12:36
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Los dibujos ocupan un lugar central en la infancia y pueden revelar aspectos de la personalidad y las emociones de los niños. Sin embargo, los especialistas advierten que no deben interpretarse de forma aislada ni sacar conclusiones apresuradas.
Los dibujos suelen ser una de las primeras formas que tienen los chicos de expresar lo que sienten o lo que les ocurre. A través de ellos pueden reflejar emociones, experiencias cotidianas y su forma de percibir el mundo.
La psicóloga infantil Lucía Bortagaray explicó que el dibujo cumple un papel clave durante la niñez.
“Los dibujos siempre son una forma de expresar lo que nos pasa y lo que sentimos. En los chicos cobra aún más relevancia porque en la infancia suele haber menos uso del lenguaje para nombrar lo que les ocurre”, señaló la especialista.
Esta mirada coincide con un artículo publicado en 2023 en la revista científica Frontiers in Psychology, titulado Dibujos infantiles: investigación y práctica basadas en evidencia. El trabajo sostiene que el dibujo funciona como una herramienta no verbal clave para acceder a aspectos cognitivos y emocionales de los niños, especialmente cuando aún no cuentan con suficientes palabras para explicar lo que sienten.
Patrones sí, dibujos aislados no
Tanto en la clínica como en la investigación científica se advierte que no existe una interpretación universal para un color, una forma o un personaje.
Por eso, los especialistas recomiendan observar patrones en el tiempo, en lugar de analizar un solo dibujo.
“La frecuencia con la que dibujan, los colores que eligen, la presión del trazo o el contenido de los dibujos son algunos indicadores a los que los adultos podemos prestar atención”, explicó Bortagaray.
Uno de los aspectos más observados es la intensidad del trazo.
“La fuerza con la que el niño dibuja suele estar muy relacionada con su estado de ánimo”, indicó la psicóloga. En algunos casos, trazos muy fuertes o el uso de colores más oscuros pueden aparecer en momentos de enojo o de descarga emocional.
“Hay chicos que presionan tanto que terminan hundiendo la punta de la fibra o rompiendo el lápiz”, ejemplificó.
Otro elemento que suele analizarse es el tamaño de la figura humana en el dibujo.
“En términos generales, lo esperable es que la figura humana ocupe aproximadamente un tercio de la hoja”, señaló la especialista, aunque aclaró que este dato por sí solo no permite sacar conclusiones.
Los expertos insisten en que cualquier interpretación debe considerar la edad del niño, su etapa de desarrollo y el contexto familiar y escolar.
Cuándo prestar atención
Los dibujos cambian con el crecimiento, los juegos y lo que los chicos ven en su entorno. Sin embargo, hay situaciones en las que puede ser útil prestar mayor atención.
“Cualquier cambio en los indicadores que no pueda explicarse por un cambio de rutina o por algo nuevo que el niño está viendo o viviendo podría ser importante observar”, explicó Bortagaray.
Según el estudio de Frontiers in Psychology, un dibujo aislado rara vez es motivo de preocupación. Lo que podría justificar una consulta profesional es la repetición persistente de ciertos patrones o un cambio brusco y sostenido en la forma de dibujar.
Muchas veces, lo que aparece en una hoja simplemente refleja la vida cotidiana.
“Los chicos suelen expresar en sus dibujos lo que ven en la televisión, lo que juegan con sus amigos o lo que viven en la escuela”, afirmó la psicóloga.
Durante la pandemia, por ejemplo, varias investigaciones analizaron dibujos infantiles y observaron escenas centradas en el hogar, espacios vacíos o ausencia de compañeros, reflejando los cambios en las rutinas y en el entorno social.
Los investigadores aclararon que estos dibujos no indicaban necesariamente un problema emocional, sino una forma de representar experiencias nuevas y difíciles de expresar con palabras.
La importancia de preguntar y acompañar
Algo similar puede ocurrir cuando faltan personas en los dibujos familiares.
“Siempre se puede preguntar por qué ese familiar no aparece. Muchas veces hay una explicación simple: alguien que no vive en la casa, una mudanza o un cambio reciente en la dinámica familiar”, explicó Bortagaray.
Por eso, ante cambios en los temas de los dibujos, los especialistas recomiendan abrir el diálogo antes de sacar conclusiones.
“Cualquier cambio brusco en las temáticas del dibujo se puede conversar en casa, preguntar por qué ocurrió y escuchar la respuesta del niño”, señaló.
Acompañar sin invadir es clave. “Los adultos debemos estar atentos, preguntar si surgen dudas, pero sin limitar su forma de expresarse”, afirmó la especialista.
También es importante dar valor a esos dibujos.
“Si los chicos nos regalan dibujos, es bueno guardarlos en un lugar especial y permitirles volver a verlos. Eso también forma parte del acompañamiento”, concluyó.
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