El lenguaje cinematográfico funciona como un “idioma secreto” que las marcas utilizan para hablarle directamente al sistema límbico del espectador, el centro de las emociones.
10/02/2026 14:39
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El lenguaje cinematográfico es una de las herramientas más poderosas para la construcción del mensaje emocional. Su capacidad para combinar imagen, sonido, ritmo y narrativa permite transformar un mensaje comercial en una experiencia sensorial que conecta directamente con las emociones del espectador. Las marcas ya no compiten solo por informar, sino por generar vínculos afectivos duraderos que se traduzcan en recuerdo y fidelidad.
Gloria Ardaya, docente de la carrera de Publicidad y Marketing de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sostiene que: “una historia bien contada despierta el interés y conecta con las audiencias desde el inicio, creando fidelidad”.
De la misma manera, Víctor Rivero, docente de la carrera de Diseño Gráfico y Producción Crossmedia de Unifranz, explica la relación desde la raíz narrativa que comparten el cine y la publicidad. Al respecto señala:
“Tanto cine como publicidad se relacionan mucho en torno a que ambos apelan a un público, el cual la forma más fácil de llegar a él es a través de los sentimientos, de las emociones. Más allá de lo que uno quiera decir es cómo lo va a decir. Y creo que en ese aspecto se retroalimentan constantemente.”
Estas afirmaciones subrayan una idea central en la publicidad, el “cómo” se comunica y es tan importante como el mensaje en sí.
El lenguaje cinematográfico funciona como un “idioma secreto” que las marcas utilizan para hablarle directamente al sistema límbico del espectador, el centro de las emociones. A través del encuadre, la iluminación, el color, el montaje y el sonido, se construyen sensaciones que no pasan por el filtro racional.
Un primer plano puede generar empatía inmediata; un contrapicado puede convertir al protagonista en un héroe; una iluminación cálida puede evocar hogar y cercanía, mientras que los tonos fríos sugieren nostalgia o tecnología.
Rivero enfatiza que esta relación es bidireccional. “Entonces, el hecho que las personas aprendan a contar, ya sea para productos publicitarios o para narrar historias, siempre va a ser que las fórmulas se vinculan constantemente, entonces están totalmente interrelacionadas.”
En ese cruce de lenguajes, la publicidad adopta estructuras narrativas del cine para condensar historias completas en apenas 30 segundos. Un ejemplo emblemático es el caso de David Fincher.
“Precisamente hay un director de videoclips y publicidad muy famoso que se llama David Fincher. Es un gran director actual y que básicamente organizaba la publicidad que le hacía en base a guiones sencillos, cortitos, pero super efectivos”, sostiene el académico.
Estas piezas se apoyaban en una progresión dramática clara, con clímax emocional incluido, demostrando que el montaje y el ritmo son claves para impactar y persuadir al espectador.
Asociar un producto con experiencias humanas universales como: familia, superación, pertenencia, entre otros, genera empatía instantánea. A esto se suma el uso estratégico del sonido: la música incidental, los silencios y los efectos Foley intensifican la carga emocional y elevan el nivel de engagement.
Desde el cine también se heredan modelos de estructuración del relato. Rivero destaca: “uno de los aprendizajes más importantes que ha habido en el cine en cuanto a la estructuración de historias ha sido el paradigma de Syd Field, que es una regla general para construir guiones y nos ayuda a organizar lo que vamos a transmitir en base a tiempos y a puntos claves”, sostiene el académico.
Este tipo de estructuras permiten que el mensaje sea claro, potente y memorable. A diferencia de la publicidad racional, centrada en datos y beneficios, la publicidad emocional con lenguaje cinematográfico busca que el espectador sienta que la marca lo entiende.
No se trata solo de vender un producto, sino de contar una historia donde el consumidor se vea reflejado. Así, el lenguaje cinematográfico transforma la publicidad en una experiencia estética y narrativa que conecta con la memoria afectiva y convierte a las marcas en generadoras de significado, no solo de mensajes comerciales.
En este contexto, el cine es una poderosa herramienta de expresión para la publicidad, tal como lo demuestra el reconocimiento obtenido por estudiantes de la carrera de Publicidad y Marketing de Unifranz, quienes ganaron el premio a Mejor Guión en el Festival de Cortometrajes de Multicine con su obra Luz, evidenciando cómo el lenguaje audiovisual puede trascender lo comercial para generar reflexión y conciencia.
Por otro lado, cada segundo sábado del mes febrero se celebra el Día Mundial del Cine, una fecha dedicada a reconocer el poder de las películas para inspirar, emocionar y conectar a personas de todo el mundo.
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