La investigación y los juicios posteriores pusieron en primer plano la relación entre psicosis posparto, salud mental y responsabilidad penal, generando un debate sobre la maternidad y los límites de la justicia.
19/01/2026 10:26
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El 20 de junio de 2001, una llamada al 911 sacudió a Houston, Texas. Andrea Yates, de 36 años, solicitó ayuda de manera urgente y repitió: “Necesito que venga la policía”. Minutos después, agentes llegaron a su casa en el suburbio de Clear Lake y encontraron a cinco niños muertos dentro de la bañera: Noah (7 años), John (5), Paul (3), Luke (2) y Mary (6 meses). La autora del crimen era su madre.
Antecedentes y salud mental
Andrea había crecido en una familia estricta y mostraba signos de inestabilidad emocional desde la adolescencia. Fue diagnosticada con episodios depresivos graves y psicosis posparto, con internaciones y dos intentos de suicidio previos.
Durante su matrimonio con Rusty Yates, la familia tuvo cinco hijos, a pesar de las advertencias médicas sobre los riesgos de nuevos embarazos. Poco antes del crimen, Andrea había sido dada de alta de un hospital psiquiátrico y había interrumpido su medicación.
El crimen
El 20 de junio, mientras su esposo estaba en el trabajo, Andrea ahogó uno por uno a sus cinco hijos en la bañera. Luego colocó los cuerpos en la cama matrimonial y llamó a la policía. Según confesó, lo hizo para “salvarlos del pecado”, convencida de que sus hijos estarían mejor en el paraíso y de que ella era una mala madre.
Procesos judiciales
En 2002, Andrea fue declarada culpable de cinco homicidios y sentenciada a cadena perpetua, tras un juicio en el que la fiscalía aseguró que comprendía la gravedad de sus actos.
En 2005, la Corte de Apelaciones de Texas anuló la condena debido a irregularidades en el testimonio de un psiquiatra de la fiscalía, ordenando un nuevo juicio.
En el segundo proceso, iniciado en 2006, la defensa demostró que Andrea sufría psicosis grave con delirios y alucinaciones, incapaz de distinguir entre el bien y el mal al momento del crimen. El jurado declaró a Andrea no culpable por razón de insanía mental y fue internada en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad, donde permanece hasta hoy.
Situación actual
Su liberación solo podrá evaluarse si especialistas certifican que no representa peligro para sí misma ni para terceros. El caso sigue siendo un ejemplo de cómo la enfermedad mental extrema puede influir en actos criminales, y abrió un debate sobre la salud mental materna y la justicia penal.
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