La elección de los ekekos ch'iti (pequeño en aimara) y jach'a (grande), organizada por la Federación Nacional de Artesanos Expositores de Navidad y Alasita (Fenaena) y la Secretaría Municipal de Culturas de La Paz, se realizó en el Parque Urbano Central, donde se efectúa la feria desde el pasado 24 de enero.
12/02/2026 7:14
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Los artesanos de la Alasita, la patrimonial feria de los deseos en miniatura de Bolivia, eligieron a los representantes del Ekeko o dios andino de la abundancia, dentro de las actividades coordinadas con el municipio de La Paz para la "salvaguarda" de esa festividad.
El secretario municipal de Culturas, Américo Gemio, explicó a EFE que mediante estas actividades "lo que busca es la salvaguarda de la Alasita".
"Lo que estamos haciendo es salvaguardar porque los niños y toda la gente tenemos que recordar la existencia y la esencia del Ekeko y eso nos va a permitir documentar y decirle a la Unesco en los próximos 5 años 'quiero la validación de mi categoría patrimonial'", señaló Gemio.
El funcionario destacó que para los bolivianos, el Ekeko significa la "abundancia", los "sueños" y los "deseos" que se busca alcanzar.
En el evento concursaron seis niños y un adulto, cada uno caracterizado con un ll'uchu o gorro tejido y encima un sombrero de fieltro, pantalón oscuro, ojotas, poncho y un bigote pintado en el caso de los menores.
Pese a que iban cargados con distintos bienes, como víveres, billetes y vehículos en miniatura, entre otros, los participantes mostraron su entusiasmo al desfilar y bailar en una pasarela.
El Ch'iti Ekeko ganador fue el niño Ian Limpias y el artesano Rubén Titirico fue elegido Jach'a Ekeko.
Titirico dijo a EFE que el Ekeko representa la prosperidad y la abundancia y que la gente que acude a la feria compra "cosas en miniaturas" con la ilusión de que se vuelvan realidad.
Feria y figura
La Alasita, o 'cómprame' en aimara, es una de las tradiciones más antiguas de la cultura andina, cuando los paceños bendicen al mediodía del 24 de enero las miniaturas que representan sus deseos.
La festividad y sus símbolos se han transformado con el paso de los años hasta llegar a la actual expresión de lo ancestral fusionado con lo mestizo y urbano, lo que se puede apreciar también en la figura del Ekeko.
En la época prehispánica lo que hoy se conoce como Ekeko estaba representado por una illa o efigie de piedra del dios Tunupa.
Esta representación pudo aludir, según los historiadores, a la apariencia del hacendado español Francisco de Rojas o a su yerno, el entonces gobernador de La Paz Sebastián de Segurola.
Segurola fue quien ordenó el traslado de la fiesta de diciembre a enero para conmemorar la victoria y resistencia ante un cerco indígena que castigó a La Paz durante varios meses en 1781.
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