Ansiedad, impulsividad o necesidad de protagonismo pueden explicar por qué alguien no deja hablar a los demás.
09/01/2026 14:33
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¿Conoces a alguien que nunca deja terminar a los demás? No es solo una falta de educación: según la psicología, interrumpir constantemente puede revelar aspectos de la personalidad y la forma de gestionar las emociones.
Durante una conversación, el cerebro no solo escucha pasivamente: anticipa lo que la otra persona va a decir, conecta ideas y prepara una respuesta. Este proceso, llamado asociación de ideas, puede llevar a interrumpir de manera inconsciente, sin intención de molestar, solo como un intento de participar activamente.
Por qué algunas personas no dejan hablar
Ansiedad e inseguridad: sienten la necesidad de expresar su idea antes de olvidarla o de que alguien más lo haga.
Impaciencia: esperan que su opinión sea escuchada inmediatamente.
Deseo de control o protagonismo: interrumpir puede ser una forma de dominar la conversación o establecer poder sobre los demás.
Exceso de entusiasmo: algunas personas hablan sin medir el efecto que tiene en los otros.
Factores neurológicos: condiciones como el TDAH están asociadas con dificultades para controlar impulsos verbales.
Los expertos advierten que estas interrupciones repetidas pueden dañar la confianza, frustrar al interlocutor y generar sensación de menosprecio, afectando las relaciones personales y laborales.
La clave según la psicología
Si interrumpes sin querer, tomar conciencia del momento de hablar y escuchar activamente puede mejorar tus interacciones. Para quienes reciben estas interrupciones, aprender a establecer límites y comunicarlos de manera respetuosa también es fundamental.
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