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Cómo proteger tus riñones y fortalecer tu salud a largo plazo

¿Sabías que 1 de cada 10 personas en el mundo padece enfermedad renal crónica y muchas no lo saben? 

19/01/2026 12:16

FOTO: Unifranz

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Los riñones son órganos vitales para el equilibrio del organismo. Su función principal es filtrar la sangre, eliminar desechos y toxinas a través de la orina, regular líquidos, minerales y contribuir al control de la presión arterial. Cuando su funcionamiento se ve alterado, el impacto en la salud puede ser grave y, muchas veces, silencioso. Por ello, el cuidado y la prevención de la enfermedad renal deben convertirse en una prioridad de salud pública y personal.

“Muchas enfermedades renales son silenciosas en sus primeras etapas. Realizar chequeos regulares, especialmente si tienes factores de riesgo, puede ayudar a detectar problemas a tiempo”, subraya Sinaí Claros Rocabado, docente de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 10% de la población mundial padece enfermedad renal crónica, una condición que puede ser mortal si no se trata oportunamente.

La prevención y el cuidado de los riñones se basan, principalmente, en adoptar hábitos de vida saludables. Controlar la presión arterial y los niveles de azúcar en la sangre, mantener una alimentación baja en sal y en productos ultraprocesados, beber suficiente agua y realizar chequeos médicos periódicos son acciones clave para proteger la salud renal. 

Estas medidas ayudan a reducir el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica, una afección que suele avanzar sin síntomas y que afecta a millones de personas en el mundo.

Los riñones cumplen funciones esenciales: filtran los desechos y el exceso de líquidos del cuerpo, regulan la presión arterial y mantienen el equilibrio de minerales. Por ello, su cuidado es fundamental. 

“Conocer cómo funcionan tus riñones y cómo cuidarlos es fundamental para mantener una buena salud a largo plazo”, sostiene la académica.

Para prevenir problemas renales, es importante controlar los principales factores de riesgo, como la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado y el sobrepeso. Mantener estos valores dentro de rangos saludables disminuye significativamente el daño renal y las complicaciones asociadas.

Asimismo, llevar un estilo de vida saludable marca la diferencia. Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y proteínas magras, junto con una reducción del consumo de sal, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados, protege los riñones. 

A esto se suma una hidratación adecuada, la práctica regular de actividad física —al menos 150 minutos a la semana— y evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, que afectan directamente los vasos sanguíneos y la función renal.

Además, los controles médicos periódicos son esenciales, especialmente en personas con factores de riesgo. Los análisis de sangre y orina permiten evaluar la función renal y detectar alteraciones de manera temprana. Conocer y vigilar indicadores como la presión arterial, la glucosa y la función de los riñones facilita una prevención efectiva. Cuidar los riñones es una inversión en salud y bienestar a largo plazo.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos define la enfermedad renal crónica (ERC) como aquella en la que los riñones se dañan y ya no pueden filtrar la sangre como deberían. Este daño ocurre de forma lenta y gradual durante años, y muchas personas no presentan síntomas hasta que la enfermedad está en etapas avanzadas. Por ello, los análisis de sangre y orina son la única manera de detectar a tiempo esta afección. 

Desde una mirada bioquímica, el daño renal se produce de manera progresiva. Marisol Molina, docente de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que “a través de los riñones es por donde pasa la orina y nosotros eliminamos toda la toxicidad de nuestro cuerpo. Entonces, lamentablemente la parte tóxica va a ir dañando las nefronas de los riñones y, como consecuencia, a la larga dejará de funcionar adecuadamente”. 

Esta afectación paulatina hace que, en muchos casos, la enfermedad avance sin síntomas evidentes.

De la misma manera, existen también mitos comunes que deben desmentirse. Uno de ellos es creer que solo las personas mayores desarrollan enfermedad renal. La realidad es que puede afectar a personas de todas las edades.

Otro mito es pensar que solo quienes tienen antecedentes familiares están en riesgo, cuando factores como la diabetes, la hipertensión y los malos hábitos de vida pueden provocar insuficiencia renal en cualquier persona.

La prevención es clave para una buena salud renal. Elegir alimentos con menos sal, controlar la presión arterial, mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de rangos adecuados, limitar el consumo de alcohol, realizar actividad física regular, evitar la automedicación y no fumar son acciones fundamentales. 

“La orina es por donde nosotros eliminamos toda la toxicidad de nuestro cuerpo, a través de los riñones. Entonces, si tomamos medicamentos irracionalmente, lamentablemente la parte tóxica va a ir dañando las nefronas de los riñones y, como consecuencia, a la larga dejará de funcionar adecuadamente”, enfatiza Molina. 

Cuidar los riñones es cuidar la vida. Adoptar hábitos saludables y realizar controles médicos periódicos permite prevenir enfermedades renales o detectarlas a tiempo. Mantener una buena salud renal, y una buena salud en general, debe ser una prioridad cotidiana para vivir más y mejor.
 

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